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Darío Cañas y Antonio Muñoz queman hoy el último cartucho de la cantera

Ambos novilleros competirán en el tercer y definitivo festejo clasificatorio del tradicional Ciclo de Promoción que ocupa las noches de los jueves de julio

18 jul 2018 / 21:43 h - Actualizado: 18 jul 2018 / 21:44 h.
  • Darío Cañas posa en el entorno de la plaza. Hoy torea en Sevilla con Antonio Muñoz. / Jesús Barrera
    Darío Cañas posa en el entorno de la plaza. Hoy torea en Sevilla con Antonio Muñoz. / Jesús Barrera

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Es la última oportunidad. Antonio Muñoz, cantillanero que acude por libre, y Darío Cañas, que representa a la escuela de tauromaquia de Sevilla-Amate bajo la exigente tutela del maestro Curro Camacho, tienen hoy en la mano colarse en una final que ya tiene candidatos. Son los últimos de Filipinas de una amplia representación hispalense que este año, por fin, nos ha dado bastantes alegrías.

«Tengo muchas ganas de demostrar el torero que soy; siempre he querido serlo aunque no tengo antecedentes taurinos en la familia». Así se presenta el joven Darío Cañas, un aspirante de la localidad de Prado del Rey que acaba de cumplir 21 añitos. Después de pasar por la escuela de Ubrique se decantó por el centro que dirige Curro Camacho. «Lo conocí hace algunos años, toreando en mi pueblo y desde entonces ha confiado en mi y me ha brindado la oportunidad de torear en Huelva dos años consecutivos». Allí quedó triunfador: en el festejo de Colombinas y en el que se organizó para el Banco de Alimentos. Pero ahora llegan palabras mayores...

«Torear en Sevilla es una ilusión y un privilegio; veo toros por todas partes», bromea el joven novillero que ha intensificado su preparación para afrontar con las suficientes garantías esta difícil reválida. «Hay que estar preparado físicamente al máximo pero también hay que cuidar la psicología», recalca Darío afirmando que administra esta presión «llevándola lo mejor posible para que todo salga fluido; lo importante es estar tranquilo para que ese día transcurra todo con tranquilidad».

La escuela de Amate tiene un punto de personalidad bohemia. Es la que le da el entusiasmo y la personalidad de su director. «Allí se vive un ambiente impresionante y la escuela es especial, tiene sus propias raíces, es la fábrica del arte», señala Cañas que destaca el «respeto» inculcado por el maestro Curro como principal máxima de la escuela. Darío, que saldrá a la plaza vestido de verde y oro, afrontará este día tranquilo, «disfrutando desde el principio». Pero el chaval, además de incipiente torero, es un currante que conoce perfectamente el valor del paso que dará esta noche. No le faltará el calor de los suyos: tres autobuses se han fletado en Prado del Rey para arroparle en esta cita. El resto dependerá de él...

Pero Darío Cañas tendrá enfrente a otro paladín de la cantera hispalense. Es Antonio Muñoz, que llega a la Maestranza desde Cantillana, localidad en la que nació hace casi 24 años. Su formación taurina ha estado vinculada al entrenamiento con el maestro Manuel Ruiz Manili, que colocó el nombre de su pueblo en el mapa taurino hace ahora 30 años. Muñoz se presenta por su cuenta y ha basado su preparación en la exigente escuela del campo. Cantillana fue, precisamente, el escenario de su presentación vestido de luces en 2012. «Torear en la plaza de la Maestranza es un privilegio», señala el novillero cantillanero que ve así «cumplido un sueño» para, paradójicamente, afirmar que ese «sueño» es el que le falta desde que se vio anunciado en el coso del Baratillo. «Estoy deseando que llegue el momento de salir a la plaza para poder demostrar para qué han servido estos años de sacrificio y lucha», añade el joven aspirante definiéndose como un torero «puro y de entrega, que no se deja nada en el hotel». Que la suerte esté con ellos.


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