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De Sevilla, Badajoz y Morón de la Frontera

Los siete días que quedaron atrás han dado para volver a hablar largo y tendido de la economía del toreo mientras se comentaba la ruptura de Miguel Ángel Perera y Fernando Cepeda o se lamentaba la desaparición de la vacada del Conde de la Maza

19 nov 2018 / 12:41 h - Actualizado: 19 nov 2018 / 12:47 h.
  • De Sevilla, Badajoz y Morón de la Frontera

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Al hilo de los beneficios del festival de la Macarena

Fue una de las grandes noticias de la pasada semana. La hermandad de la Macarena recibió el sustancioso cheque de los beneficios del festival organizado el pasado 12 de octubre en la plaza de la Maestranza. Hablamos de algo más de 200.000 euritos del ala que engrosarán la bolsa de asistencia social de la ejemplar corporación de San Gil. Ya se lo contamos bajo esta cabecera. Pero nos interesa hoy la vertiente intrataurina del asunto. Las entradas del festejo, lógicamente, no tenían el mismo precio que una corrida de la Feria de Abril pero la plaza se llenó hasta los topes a la vez. No hay que olvidar que los toreros actuaron desinteresadamente. Tampoco que se donaron la gestión empresarial de Pagés, las reses lidiadas y el ‘piso de plaza’. Casi todo era beneficio. ¿A dónde queremos llegar? Piensen qué puede dejar en la caja de la empresa una corrida de primera línea, con tres toreros de máxima cotización y una ganadería de campanillas. ¿Salen las cuentas? Ni de lejos. Pues de eso, y más, se está hablando en los más encopetados cenáculos el toreo. Se está pulverizando la más elemental ley empresarial mientras los grandes cobran cada vez más, los chicos recogen las migajas y desaparece esa clase media del toreo a la que le está empezando a costar dinero torear. Seguiremos hablando de ello...

Perera y Cepeda: doce años de independencia

La ruptura de Miguel Ángel Perera y Fernando Cepeda ha sido el penúltimo capítulo de este cambalache de despachos y apoderamientos que despide una temporada y empieza a saludar a la que viene. Torero y mentor se habían convertido en un estandarte de la independencia taurina frente al férreo dictado de las casas grandes, que marcan el guión de la temporada en función de sus propias componendas. Pero la fractura de la unión profesional –insisten en que la personal sigue bien atada- tiene muchas lecturas. Todas confluyen en el mismo punto: el problema actual del toreo es la pela. La pasta gansa se reparte entre pocos y navegando en las orillas del malhadado sistema –si es que este existe realmente- es muy difícil asegurar corridas y haciendas y, mucho menos, cubrir una agenda de contratos que permita cuadrar los números. Tampoco hay que olvidar que Fernando Cepeda, un hombre respetado y respetable, ha superado unos importantes problemas de salud que, felizmente, ya están prácticamente resueltos. En medio de todos esos factores hay que ubicar la decisión del diestro extremeño que ya ha acumula quince temporadas como matador de toros. El tiempo no pasa en balde y las ganas de batalla también pasan. La carrera de Perera ha constituido una sucesión de pronunciamientos que ha dejado, además de su exigente y valioso concepto, dos o tres campañas macizas y para enmarcar. Pero cada año tocaba empezar de nuevo. Todo esto son conjeturas, pero Miguel Ángel, posiblemente, quiere afrontar los últimos tramos de su vida taurina sin afrontar tantas guerras. Hablar se habla mucho pero aún no se sabe una palabra de la identidad de su nuevo mentor. Libres hay unos cuantos; de algunos se habla más que de otros.

La dehesa Arenales se queda sin toros

En la semana taurina que se fue también se habló largo y tendido de la desaparición de una de las ganaderías más emblemáticas de la facción dura de la cabaña brava. Hablamos de los toros del Conde de la Maza. El asunto venía de largo y no ha sorprendido demasiado a los aficionados y profesionales más enterados. La vacada ya había venido siendo adelgazada en los últimos tiempos mientras Leopoldo de la Maza Ybarra, nieto de su fundador, empezaba a trasparentar su impaciencia por las miserias del negocio. A la actual cortedad de la bolsa de casi todos los ganaderos de bravo –aunque a los toros del conde nunca les faltó su propio mercado- se han unido problemas privados, derivados del gobierno de la sociedad de bienes familiar a raíz del fallecimiento de doña Victoria Ybarra, la matriarca del clan. Todos esos factores han terminado precipitando esta drástica decisión. Eso sí: el hierro y los derechos de la Unión de Criadores pertenecen aún en propiedad de esa misma sociedad aunque su destino parece ligado al del histórico cortijo de Arenales en Morón de la Frontera, que se ha puesto en venta. Los toros del Conde de la Maza podrán pasar a los anales por su dureza pero los buenos aficionados siempre recordarán algunos ejemplares de nota que están en la historia reciente de la plaza de la Maestranza. Dos de ellos estuvieron a punto de catapultar a Alfonso Oliva Soto si la espada no se hubiera puesto en contra. Hay otro gran toro que sacó del sótano del toreo a Pepe Moral en una tarde de Corpus. Queda una punta de ganado que podrá lidiarse aún en manos de un particular con el mismo hierro y denominación. Lo que pase después es una incógnita. Y seguimos hablando del campo bravo: antes de bajar el batiscafo hasta la semana que viene entonaremos nuestro particular homenaje a ‘Orgullito’ el gran toro de Garcigrande que indultó El Juli en la pasada Feria de Abril. No ha podido sobrevivir a una pelea campera. De ello se habló más, muchísimo más que de la pretendida vuelta de Jesulín, que está dispuesto a afrontar algunos bolos vestidos de luces en el año que vendrá. Pues muy bien...


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