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El bombo de Casas se revaloriza

El despertar de Talavante y Ginés Marín en la feria de Almería, sumado al faenón revelador de Urdiales en Bilbao, ha elevado la expectación en torno al sorteo de las combinaciones de toros y toreros para la Feria de Otoño que se celebró ayer mismo

28 ago 2018 / 10:51 h - Actualizado: 28 ago 2018 / 10:57 h.
  • El empresario de Las Ventas, el francés Simón Casas, esta tarde en la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid, durante el sorteo de los carteles de la Feria de Otoño, la primera feria de la historia que se conformará a través del azar. EFE/ Fernando Villar
    El empresario de Las Ventas, el francés Simón Casas, esta tarde en la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid, durante el sorteo de los carteles de la Feria de Otoño, la primera feria de la historia que se conformará a través del azar. EFE/ Fernando Villar

De un único premio gordo y alguna pedrea

En la noche de ayer se conocían las combinaciones definitivas de toros y toreros después del concurrido sorteo público celebrado ante notario en el patio de caballos de la plaza de Las Ventas. Las pueden consultar en la web de este periódico. Ya saben: decidía el famoso bombo de Simón Casas, que había urdido este sorteo sin precedentes para vertebrar la Feria de Otoño de Madrid para buscar el interés que, a priori, no podía encontrar en una nómina de toreros segundones. Pero la suerte ha estado de su lado, llegando a brindar un cartel de campanillas como el que agrupa a Talavante, Ureña y Fortes con la corrida de Victoriano del Río. La insólita fórmula -que sólo denota la decadencia del espectáculo- se ha visto favorecida por el viento que ha soplado a favor para el productor. Casas tomó toreros de aquí y de allí pero tenía un as en la manga. El empresario logró amarrar la presencia de Alejandro Talavante que, con dos bolas sacadas del bombo, se ha convertido en la base indiscutible del ciclo madrileño. El azar, además, le ha colocado en una segunda apuesta torista: los toros de Adolfo Marín. Pero en el caso del extremeño se trataba de una necesidad mutua. La feria, indudablemente, gana quilates con el doble bolo del extremeño. Pero el Tala necesita un escenario de campanillas para reivindicarse, recuperar el pulso de las ferias y -ojo- justificar el altísimo caché que pretende. La suerte de monsieur no se ha detenido en el gesto -o la necesidad- de Talavante, que volvió a enseñar su mejor tono en la recentísima feria de Almería. El legítimo y cantado triunfo de Diego Urdiales, que cuajó la mejor faena de la feria de Bilbao -y de muchas ferias- a un excelente ejemplar de Alcurrucén se suma a los activos de calidad del ciclo otoñal madrileño. Eso sí, su ubicación en la de Fuente Ymbro no era la más deseada...

Un repaso a la nómina de protagonistas

Hay otros toreros que llegan al Foro a favor de ambiente, como Fortes –uno de los mejor colocados-m autor de otro trasteo hondo y macizo en la feria de Málaga al que sólo le faltó el refrendo de la espada. Pero la empresa ha sabido tomar el pulso a los toreros más interesantes del segundo circuito aunque hay algunos nombres de más y otros que se echan de menos. Que cada uno juzgue por sí mismo. La lista incluye al mexicano Luis David, Emilio de Justo, Román, Paco Ureña, David Mora, Ginés Marín -que parece haber recuperado la ilusión- y Octavio Chacón sin olvidar que el ciclo suma la encerrona en solitario de Diego Ventura y una novillada picada. Eso sí, ¿dónde están Juan Ortega o Pablo Aguado? Las corridas a sortear pertenecen a los hierros de Victoriano del Río, Fuente Ymbro, Adolfo Martín y Puerto de San Lorenzo. Suerte a todos.

Del guión y el argumento de una feria feliz

Hablábamos por ahí arriba del indudable impacto que ha tenido la faena de Diego Urdiales. Toreros así son más que necesarios y deberían contar en carteles de cierto fuste pero, ojo, no hay que confundir la incontestable -e inconstante- calidad del veterano diestro de Arnedo con el verdadero pulso interior de la temporada, forjado tarde a tarde, en todas las ferias, ante cualquier toro y circunstancia. Ese carro lo está guiando ese joven matador peruano que ustedes ya saben, único dinamizador de unas taquillas que encallan en la mayor parte de las plazas. Roca Rey ya tiene todos los papeles en regla para convertirse en máxima figura del toreo y exigir una cotización acorde a lo que está generando en ventanilla. Ahí están sus recentísimos triunfos en Bilbao o Almería. Este periódico y su plumilla taurino estuvieron en el coso mediterráneo y pudieron comprobar el denso argumento interior del festejo que acarteló al propio Roca con Enrique Ponce y Julián López ‘El Juli’. Delante tuvieron un complejo encierro de Zalduendo que provocó que cada uno sacara lo mejor de sí mismo en una lucha sorda. El cartel, de alguna manera, resumía y escenificaba la historia de los últimos treinta años del toreo. Era un salto de generación en generación; la herencia y el traspaso del legado de las llaves de esta bendita profesión que más pronto que tarde va a coronar a su nuevo (Roca) rey.


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