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Novilladas de promoción en la Maestranza

Vera y Llaguno defienden esta noche el pabellón de las escuelas sevillanas

El novel palaciego representa al centro de Amate y el mexicano se anuncia bajo la tutela de la escuela de Aula Taurina en el primer festejo clasificatorio

06 jul 2017 / 12:19 h - Actualizado: 06 jul 2017 / 12:22 h.
  • Juan Pedro Llaguno y José Manuel Vera posan en el entorno de la plaza de la Real Maestranza. / Jesús
    Juan Pedro Llaguno y José Manuel Vera posan en el entorno de la plaza de la Real Maestranza. / Jesús

Un novillero cordobés, otro palaciego llamado José Manuel Vera y formado en la escuela de Sevilla-Amate; un aspirante francés y otro charro; también se anuncia un colmenareño y hasta un mexicano, Juan Pedro Llaguno, que se presenta bajo la tutela de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, dependiente de la asociación Aula Taurina. Pero nos interesan esos sevillanos y, sobre todo, ese choque de escuelas que convertirá el primer festejo clasificatorio en un singular derby taurino con acento local.

José Manuel Vera llega a este ciclo «ilusionado». No es para menos. El aspirante palaciego, que no cuenta con antecedentes taurinos en su familia, se ha forjado bajo la exigente batuta del maestro Curro Camacho. «Mi padre me llevaba a los toros y me fui aficionando poco a poco hasta que desembarqué en la escuela de Amate; fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida», sentencia este joven novillero de 19 años que sólo tiene palabras de elogio para su maestro. Ha vivido los previos de esta cita trascendental en su incipiente carrera con tranquilidad pero sabe que «los nervios aflorarán» a la vez que el reloj vaya sentenciando la hora de la verdad.

«No he dejado de entrenar pero la cercanía de este compromiso me ha obligado a estar más centrado e intensificar la preparación», señala Vera que tampoco ha dejado de acudir al campo. La preparación mental ha sido fundamental: «Te juegas mucho y te puede dar o quitar todo y tienes que afrontarlo con la cabeza bien amueblada, la mente clara, muchas ganas y sabiendo lo que queremos». No le faltarán el aliento de sus paisanos palaciegos que han fletado algunos autobuses para ir a verlo en Sevilla.

Y de Amate a la Venta de Antequera. El novillero Juan Pedro Llaguno ya ha visto a su hermano Juan Pablo actuar en la maestranza. Es hijo del cuerpo y sobrino nieto del gran diestro sevillano Manolo González, venero del que bebe su particular tauromaquia. Lo dejó todo en su tierra por ser torero y ya goza de ambiente entre los propios profesionales.

«Afronto la cita con mucha ilusión pero también con gran responsabilidad» afirma Juan Pedro, que desembarcó en Sevilla muy jovencito con la única meta de convertirse en matador de toros. «Fue una decisión que tomé con mi familia; se trataba de perseguir un sueño, de intentar ser torero», explica Llaguno que sabe que ha llegado su propia hora. «Es tiempo de demostrar lo que yo soy; cómo toreo... soy un torero de inspiración». En esa inspiración tiene mucho que ver su reata sevillana, el hilo invisible que marca Manolo González. «Ese hilo me ha servido mucho; he visto muchas películas de mi tío abuelo y he incluido algunas cosas en mi repertorio».

«Cuando uno se ve anunciado en la plaza de la Maestranza la cabeza empieza a dar vueltas pero es importante ir tarde a tarde, afrontar cada una como si no hubiera otra», señala el novillero azteca que recalca el «trabajo mental» previo a enfundarse el vestido de torear. En su cuenta de resultados anota su condición de finalista en Villaseca de la Sagra y, más recientemente, en Cantillana. Llaguno sabe que su nombre ha cogido ambiente. «Es algo que te carga de responsabilidad», afirma. «Tengo un apellido conocido que me exige y tengo que dejarlo alto pero yo también tengo que escribir mi propia historia», concluye.


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