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Toros

El Primi se ha hecho un hueco en la final

El joven novillero de Cañada Rosal, que cortó una oreja, impactó en el primer festejo clasificatorio del ciclo de promoción gracias a una actuación entregada y marcada por su diferenciada personalidad. El madrileño Villita también se llevó otro trofeo

06 jul 2018 / 10:37 h - Actualizado: 06 jul 2018 / 18:00 h.
  • Jorge Martínez en un intante de su faena. / Manuel Gómez
    Jorge Martínez en un intante de su faena. / Manuel Gómez

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El Primi se llevó la noche y los comentarios de los aficionados. Su triunfo habría tenido otro clamor si el primer festejo clasicatorio del ciclo de promoción hubiera estado acompañado del ambiente habitual. Pero la primera sorpresa fue encontrar una entrada pobre y desprovista del jolgorio familiar –incluidas las neveras y las copiosas cenas- que siempre ha marcado este tipo de festejos. Por cierto: el nivel global fue más que aceptable.

En cualquier caso hay que volver al impacto causado por El Primi que tiene hechuras, cara y maneras de novillero de otro tiempo. La portagayola inicial constituyó una declaración de intenciones que se vieron confirmadas cuando el aspirante de Cañada Rosal tomó la muleta sin poder disimular algunos nervios. Quiso, por dos veces, recibir al eral con la muleta en la izquierda, tomándolo muy de largo. Y estuvo a punto de llevárselo por delante.

Pero a partir de ahí, la faena rompió. Y de qué manera. El Primi enseñó en tres o cuatro muletazos que torea distinto, que tiene chispa, que está adornado con una personalidad diferenciada. El chaval tiene sentido del ritmo y la escena aunque, ojo, también debe machacar aún el toreo fundamental para dotarlo de mayor profundidad. El Primi sabe trufar la explosión con el desmayo y, sobre todo, es capaz de llenar plaza y gravitar por el ruedo sin perder la atención. La memoria rescata una gran serie al natural, las ceñidas bernardinas finales... Ojo al chaval. Ya tiene sitio en la final.

Hubo otra oreja, no sabemos si con el mismo peso, que se llevó el madrileño Villita, presentado por el Centro Yiyo de la Comunidad de Madrid. El chaval se sabe bien el oficio, tiene buenas maneras y torea con trazo más que aceptable. Su faena tuvo que salvar la falta de brío del novillo pero fue pasando de la frialdad a la intensidad final. Hay que anotar el excelente y templado epílogo de su labor, que le sirvió para cortar la oreja después de una estocada trasera.

También estuvo francamente bien el novillero nazareno Fernando Gandullo. Sabe torear con el capote, siempre asentado y manejando las telas con sabor añejo. Y con la muleta en la mano es de los que se quedan quietos de verdad. El de Dos Hermanas se mostró firme, toreando con sabor y aguantando los parones de un enemigo que nunca le puso las cosas fáciles. El arrimón final, con aire ojedista, tuvo sentido y contenido. El notable es más que alto.

El segundo en discordia era Álvaro López, un novillero de Sanlúcar de Barrameda emparentado con Jesús Cardeño, que se llevó el brindis del eral. La verdad es que el chaval también mostró firmeza y entrega. El novillo se movió más y mejor en los primeros compases de la faena, abriéndose en los engaños. Hubo buen trazo en los muletazos aunque faltó algo de eco en los tendidos. La faena, culminada con luquecinas, fue premiada con una ovación.

Alejando Cano, de Marbella, llegaba a Sevilla representando a la escuela de La Línea de la Concepción. Es un chaval alto que mostró voluntad y buen concepto al natural. La estocada le animó a dar la vuelta al ruedo, idéntico premio que forzó Jorge Martínez, de la Escuela de Almería. El chaval sabe hacer bien las cosas y hasta puso su dosis de sentimiento con un novillo, el sexto, distraído y mansote. La serie diestra final, muy ligada, fue lo mejor de su cosecha.

Ficha del festejo

Se lidiaron seis erales de Villamarta, bien presentados para la ocasión y de juego muy desigual. Se movieron todos aunque a algunos les faltó clase y emplearse más en los engaños. El más potable de todos fue el cuarto. Resultó informal el primero, de más a menos el segundo; potable el tercero; no terminó de entregarse el quinto y resultó demasiado distraido y mansote el sexto.

Fernando Gandullo, de lavanda y plata, vuelta al ruedo
Álvaro López, de blanco y oro, ovación tras aviso
Alejandro Cano, de blanco y azabache, vuelta
Primitivo López ‘El Primi’, de verde agua y oro con remates negros, oreja
Juan José Villa ‘Villita’, de vainilla y oro, oreja tras aviso
Jorge Martínez, de pavo y oro, vuelta por su cuenta tras aviso

La plaza registró menos de media entrada en noche muy agradable.


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