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El último eslabón de una dinastía

El nieto del recordado maestro de San Bernardo afronta una doble reválida en el plazo de un mes: el próximo 6 de octubre debuta con picadores en Osuna y el 12 del mismo mes, una fecha de gran significado familiar, se presenta ante la afición de Sevilla

15 sep 2018 / 07:00 h - Actualizado: 15 sep 2018 / 07:00 h.
  • El joven novillero sevillano posa con su tío Pepe Luis, que le está acompañando en las fechas clave de su carrera. / Foto: Toromedia
    El joven novillero sevillano posa con su tío Pepe Luis, que le está acompañando en las fechas clave de su carrera. / Foto: Toromedia

El día ha cambiado pero la ilusión es la misma. Manuel Vázquez Rodríguez-Toajas cambiará de escalafón el día 6 de octubre amparado por su tío Pepe Luis. El novillero sevillano es el último eslabón de su casta. En el horizonte, cada vez más cercana, está la fecha del 12 de octubre, reactivada con el festival organizado por la Macarena. El último Vázquez se presentará ante la afición maestrante 35 años después de la triunfal retirada de su abuelo Manolo.

–Han conseguido sorprender con la noticia de su debut en Osuna.

–Ha sido sorprendente para todos, incluida la gente de nuestro entorno. Nadie se lo esperaba pero el primero que sabía que estaba listo era yo. Después de la temporada que he echado me veo preparado para dar este paso.

–¿Le ha visto la cara al toro?

–Sí, ya me he puesto delante en el campo y me he encontrado más agusto con el toro picado. Lo tenía decidido desde hace mucho y, nada, para alante.

-El estar anunciado en el festival del 12 de octubre era otro acicate para asumir este debut con picadores.

–Claro. Estaba ahí, seguía la duda... pero ha sido todo muy pensado, basado en la preparación y en los progresos del campo. Lo hemos decidido asumiendo la responsabilidad y preparados para todo lo que conlleva.

–En su breve carrera hay una constante: la presencia de su tío Pepe Luis.

–Tengo esa suerte. Ha toreado conmigo y me ha acompañado a todas partes, aportándome sus consejos. La verdad es que tener una figura del toreo al lado sirve de mucho. Y si es tu tío, más.

–Los aficionados más veteranos evocan estos días la figura de su abuelo.

–Está presente con nosotros. No pude conocerlo mucho porque falleció siendo yo muy chico pero sin él nada de esto habría pasado. Para mí es necesario tenerlo en el pensamiento de cara a este debut en Sevilla y en esa fecha que tanto recuerda a él.

–¿Presiona el apellido?

–Claro. Mucho más ahora, con dos compromisos tan seguidos. Es una presión muy grande que ahora noto mucho más que sin caballos. Era casi un juego y ahora percibes la responsabilidad de llevar ese apellido.

–Es que lo del 12 de octubre es un cartelazo.

–Ufff, son seis figuras del toreo por delante y con mi tío Pepe Luis. Ni en sueños podría haber imaginado ese cartel. Es algo bonito para mi y para la afición de Sevilla.

–Lo mencionaba antes. Hace 35 años, su abuelo Manolo se retiró en esa fecha.

–Todo el mundo recuerda ese 12 de octubre del 83. Es una fecha marcada en la historia taurina de Sevilla. En mi caso será uno de los días más grandes que tenga en mi vida; el que más voy a disfrutar y espero que todo salga como queremos.

–¿Qué fue del vestido que llevó su abuelo ese día?

–Está en casa, en una vitrina. Tal y como se lo quitó. Sin limpiar ni nada. Guardado para el recuerdo. Me gustaría hacerme uno igual.

–¿Cómo está viviendo y preparando este tiempo?

–Estoy metido en el campo. Llevo viviendo allí todo el verano y de allí sólo he salido para torear. Ahora más si cabe, entrenando sin parar.

–Ha pasado todo muy rápido. Hace justo un año estaba presentándose en Higuera.

–El debut con caballos es el mismo fin de semana que hace un año. Todo ha ido rápido. Ha sido una primera temporada que culmina con un paso tan importante como torear en Sevilla. El balance es satisfactorio. Yo he tomado la decisión; yo he sido el que ha querido afrontar ese debut y entre todos hemos dado el visto bueno.

–Ha recalcado esa idea: la de tomar todas esas decisiones personalmente.

–Llevar más de un año metido en el campo, solo, pensando en el toro y despertándome para entrenar otorga una madurez muy grande. Ponerse delante, con todo lo que conlleva, es muy serio. Ahora estamos hablando de palabras mayores: un debut con picadores y la plaza de Sevilla. Yo he sido el responsable de querer seguir hacia delante y si alguien tiene la culpa seré yo siempre, que soy el que se pone en la cara del toro. Yo soy el que tiene que solucionar la papeleta.

–¿Manuel o Manolo?

–En el cartel del festival de la Macarena han puesto Manuel pero quiero anunciarme Manolo. Ahí se queda como anécdota. La primera vez que toreó mi tío Pepe Luis le anunciaron como José Luis y a mi abuelo, Manuel. La coincidencia es bonita.

Una saga nacida en el Matadero

Manuel Vázquez Rodríguez-Toajas (Sevilla, 2000) es la quinta generación de una dinastía surgida de ese vivero de coletudos que se nutría del viejo matadero de San Bernardo. La saga la inició un oscuro banderillero decimonónico apodado Vázquez Chico pero fue su hijo, José Vázquez Roldán, el que ramificó la dinastía alumbrando una figura de época, Pepe Luis Vázquez Garcés, y el gran maestro Manolo Vázquez, abuelo del novillero que se presenta el 6 de octubre en Osuna. Será en un cartel mixto que encabeza la cuarta generación de esta saga de toreros: Pepe Luis Vázquez Silva.


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