sábado, 18 agosto 2018
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Esta noche se dirime la gran final del Ciclo de Promoción de nuevos valores

Los aspirantes Primitivo López ‘El Primi’, Pablo Páez y Juan José Villa ‘Villita’ se disputarán el vestido que regala la Maestranza ante un encierro de Jandilla

25 jul 2018 / 22:04 h - Actualizado: 26 jul 2018 / 00:16 h.
  • El novillero carrozaleño El Primi, que cortó oreja, se mide esta noche con Villita y Páez. / Toromedia
    El novillero carrozaleño El Primi, que cortó oreja, se mide esta noche con Villita y Páez. / Toromedia

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Todo está a punto: los novilleros Primitivo López El Primi, Pablo Páez y Juan José Villa Villita harán el paseíllo esta noche en la plaza de la Real Maestranza para despachar el encierro de Jandilla que se ha reseñado para la ocasión. Los dos primeros -de Cañada Rosal y Ronda- se presentan por la Escuela de Tauromaquia de Sevilla. Villita, que es toledano, lo hace por el centro Yiyo de la Comunidad de Madrid, heredero de la escuela Marcial Lalanda defenestrada por la alcaldesa Carmena.

Está en juego el vestido de torear que regala la Real Maestranza al ganador. El cuerpo nobiliario también entrega un capote de paseo y otro de brega al segundo y tercer clasificado. Pero, sobre todo, se juegan volver a ser aunciados en Sevilla en algunos meses, ya como novilleros con caballos, en un momento muy delicado para el escalafón menor. Los tres finalistas lograron cortar oreja en los festejos clasificatorios celebrados en las noches de los jueves de este mes de julio que ya encara su final.

El Primi, el joven aspirante carrozaleño, fue el primero en puntuar gracias a una actuación llena de desparpajo y personalidad que logró calar en el público. El chaval torea distinto y con chispa; gravita por la plaza con un infrecuente sentido de la escena y sabe trufar desmayo y sentido del ritmo. Villita cortó su oreja en la misma fecha -la del 5 de julio- con menos ruido pero con una valoración muy positiva de los profesionales que supieron calibrar su conocimiento del oficio, la capacidad de resolver problemas y su sentido del temple. El tercero en discordia será, finalmente, el aspirante rondeño Pablo Páez, que se llevó el preceptivo trofeo en la novillada del 12 de julio. Páez torea con acento personal y maneja la mano izquierda con un infrecuente regusto que le puede dar muchas alegrías. El rondeño salió sincera y resueltamente a triunfar sin importarle la condición del novillo que tuvo delante. Hay un dato más: Páez confesó en las entrevistas previas que le motiva especialmente medirse con El Primi, su compañero de escuela. Ese pique puede dotar de un plus de interés a esta final que también ha certificado la renovada situación de la escuela sevillana, que ha logrado colar a dos aspirantes en el duelo de esta noche.

No hay que olvidar que en el ciclo se cortaron otras dos orejas que no han validado el paso a la final. Una se la llevó el extremeño Manuel Perera pero la de mayor peso fue la que obtuvo el aspirante valenciano Borja Collado que enseñó una hoja de méritos más que suficiente para hacer el paseíllo esta noche. Pero las matemáticas son tozudas: sólo había sitio para tres. Habrá que estar pendientes de su evolución. En el aspecto más negativo del serial hay que recordar que el novillero Cristóbal Ramos Parrita sufrió una fea cornada en el segundo festejo clasificatorio que afortunadamente no pasó a mayores.

Es obligado hablar del ambiente: declinante y desconocido en los dos primeros festejos clasificatorios y recobrado para bien en el tercero, que volvió a ser el escenario de un público familiar y juvenil que constituye el mejor y mayor patrimonio de este ciclo estival. Los festejos de promoción suponen un esfuerzo encomiable por parte de la empresa Pagés en los tiempos de zozobra que rodean al toreo. Pero hay mimbres suficientes para hacer un cesto más tupido. Esta noche, que gane el mejor.


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