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Toros

Fallece el ganadero Fernando Domecq Solís

El prestigioso criador de bravo jerezano fue el forjador de la ganadería de Zalduendo y pertenecía a la extensa saga ganadera de Jerez de la Frontera

21 may 2019 / 09:46 h - Actualizado: 21 may 2019 / 10:07 h.
  • Fernando Domecq Solís. / Javier Díaz
    Fernando Domecq Solís. / Javier Díaz

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El ganadero Fernando Domecq Solís ha fallecido este lunes en el Hospital 12 de octubre de Madrid. El prestigioso criador de bravo arrastraba una larga enfermedad que, finalmente, ha acabado con su vida a la edad de 73 años. La última vez que se asomó a una plaza de toros, precisamente, fue el siete de mayo en la plaza de la Maestanza, recibiendo el brindis de Ginés Marín que, de alguna manera, le estaba despidiendo para el toreo.

Fernando Domecq era nieto del bodeguero jerezano Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio que, con la compra de la antigua ganadería del duque de Veragua, inició la aventura ganadera de la familia Domecq. Fue su hijo Juan Pedro Domecq y Díez –padre de Fernando- el verdadero forjador de la vacada que fue trasladada desde tierras manchegas a la mítica finca Jandilla. En esas tierras gaditanas se fue forjando el encaste con el añadido de ganado de Tamarón y el Conde de la Corte.

Fernando Domecq era hermano de los también ganaderos Borja y Juan Pedro Domecq además de sobrino del ganadero y rejoneador Álvaro Domecq y Díez además de primo hermano del jinete y actual propietario de la ganadería de Torrestrella, Álvaro Domecq Romero. Fernando se hizo cargo de la mitad de la vacada paterna a principios de los años 80, anunciándola como Jandilla, y colocándola en la primera línea de las ferias y los carteles de campanillas, mientras que una décima parte de las reses y el hierro original de Veragua quedó en manos de su hermano Juan Pedro, fallecido en un accidente de tráfico.

En 1988 creó en Extremadura su propia ganadería, dejando Jandilla en manos de su hermano Borja. La nueva vacada, marcada con el histórico hierro navarro de Zalduendo, fue trasladada a su finca de Puebla de Obando. Hace cinco años fue vendida al magnate mexicano Alberto Bailleres, cabeza visible de la red de empresas taurinas ‘Fusión Internacional por la Tauromaquia’.

Fernando Domecq siempre ha sido considerado uno de los más avanzados y conocedores ganaderos de bravo de los últimos tiempos, sumando la sabiduría adquirida en el ámbito familiar a la intuición propia y hasta a nuevas experiencias en el campo de la genética. Seguramente, el ideal de toro bravo que perseguía se debió parecer mucho al célebre ejemplar ‘Jarabito’, que sirvió a Emilio Muñoz para cuajar la mejor faena de su vida en la plaza de la Maestranza en la Feria de Abril de 1999.


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