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Toros

La calidad de Ángel Jiménez tuvo premio

El veterano novillero de Écija logró los momentos de mayor calado artístico en una novillada en la que se esperaba mucho más del encierro de El Parralejo

20 may 2019 / 10:04 h - Actualizado: 20 may 2019 / 10:37 h.
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Con las novilladas de abono se recupera la calma añorada. La plaza de la Maestranza retoma el sosiego perdido en las tardes de relumbrón y hasta este extraño inviernillo que ha seguido a la breve canícula que despidió la feria. Todo vuelve a su lugar en estas tardes de domingo que prologarán las nocturnas de los jueves. Se trata de examinar el estado de forma y fondo del escalafón menor; atisbar posibilidades de futuro en un estrato profesional que, más que nunca, es absolutamente incierto...

El festejo, que no se escapó de las casi dos horas y media de metraje, no terminó de romper por completo. El mejor parado de la terna era el más esperado: hablamos de Ángel Jiménez, el veteranísimo novillero de Écija, que ya vela sus armas para esa alternativa que tomará –en tarde de máximo lujo- en la mismísima plaza de la Maestranza, dentro de la feria de San Miguel. La novillada de este domingo, de alguna manera, servía para despedirse del escalafón en la plaza que, con la de Madrid, le vio resucitar profesionalmente después de quedar varado en medio de la nada.

Y Jiménez fue el que se llevó el gato al agua lucrando el único trofeo concedido en esa fría tarde de mayo aunque su actuación merece ser matizada. Hay que reconocer que el torero de la ‘Sartén’ había dejado una excelente tarjeta de presentación con el primer novillo de El Parralejo. La falta de chispa del animal la suplió con un toreo pleno de expresión, cadencia y compostura al que le faltó mejor refrendo con el acero. Fue un novillo bronco y berreón en banderillas que llegó acobardado y pidiendo la cuenta en el tercio final. Sorprendentemente, el toreo surgió en cuatro muletazos dichos a cámara lenta que remató con un personalísimo pase de pecho. Siguieron rondas de exquisito dibujo y expresividad que, de alguna manera, taparon el alma dormida del animal antes de bordarlo con su mejor arma: el toreo al natural. Ya lo hemos dicho, suspendió hasta septiembre con el acero.

La actuación con el cuarto merece un análisis menos jubiloso. Jiménez cometió un fallo de estrategia. Pasó mucho, muchísimo tiempo sobando al toro por el lado derecho sin confiarse ni acoplarse. Cuando cogió la mano izquierda –era el lado bueno del toro- era un poco tarde pero el arte y la expresión acaban tapándolo todo y el novillero supo levantar el tono medio de su faena con naturales que primero surgieron desmayados y desgarrados después. Ahí la plaza sí se entregó. Pero la pregunta sigue en el aire: si se hubiera empleado con la mano del corazón desde el inicio habría formado un lío gordo. La espada cayó fea y aún tuvo que descabellar. Pero el personal no dudó en pedir esa oreja que hay que entender como el premio global a una tarde que suma en positivo. Pues enhorabuena.

Poco más hay que contar del festejo. La embestida bronca y descompuesta del segundo de la tarde fue una dura prueba para Francisco de Manuel, que afrontó el trance sin volver la cara aunque, posiblemente, sin saber 'vender' la emotividad de esas acometidas. El quinto, manso de solemnidad, sólo le permitió un sincero arrimón y una gran estocada.

Alejandro Mora, por su parte, no terminó de encontrar el hilo con un tercero tan falto de contenido como la faena. Tuvo que esperar al sexto, un ejemplar con una embestida potable por el lado derecho, para intentar acoplarse en otra labor llena de intermitencias en la que primó la compostura sobre el fondo. Aquello no terminaba de ir a ningún lado pero el sobrino de Juan Mora aún intentó levantar el trasteo con un mazo de naturales a muleta volada después de pinchar la espada en el albero. La espada se fue directa a los bajos. Se queda en el limbo.

FICHA DEL FESTEJO

Ganado: Se lidiaron seis novillos de El Parralejo, correctamente presentados. Resultó manso y desinflado el primero; bronco y bruto el segundo; sin fondo ni contenido el tercero; noble y rajadito el cuarto; manso total el quinto; se dejó más por el pitón derecho el sexto.

Novilleros: Ángel Jiménez, de coral y oro, silencio tras aviso y oreja tras aviso

Francisco de Manuel, de amapola y oro, silencio tras aviso y silencio

Alejandro Mora, de carmín y oro, ovación y silencio tras aviso

Incidencias: La plaza registró más de un tercio de entrada en tarde fresca y ventosa. Iván García saludó tras parear al quinto.


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