domingo, 22 octubre 2017
05:05
, última actualización
Observatorio taurino

La resaquilla de los carteles...

Los cambios socioeconómicos permiten aventurar que más pronto que tarde se trazará un nuevo modelo de temporada en el coso del Baratillo. Mientras tanto, la empresa Pagés refuerza sus vínculos con los negocios aztecas de Juan Pablo Corona

28 feb 2017 / 12:54 h - Actualizado: 28 feb 2017 / 12:57 h.
  • La resaquilla de los carteles...

LA COMIDILLA DE LOS CENÁCULOS TAURINOS

Los números de la Feria, la economía de la propia plaza y la reducción del número de festejos -por no hablar del escrutinio de precios y presuntos descuentos- ha ocupado las conversaciones de los aficionados sevillanos en los últimos días. Los carteles no han caído mal aunque hay unanimidad en la calle sobre quién falta y quién sobra en unas combinaciones que pondrán a prueba la apuesta definitiva de la empresa Pagés: subir el abono. La economía de la temporada se basaba -no hace tanto- sobre esa clientela fiel que abandonó el barco a lomos de la recurrente crisis económica. El objetivo, ay, se antoja más que complicado.

HIPÓTESIS SOBRE EL FUTURO DE LA PLAZA DE SEVILLA

Hay más cosas que contar y pensar después de la presentación de los carteles. ¿Hacia dónde camina la plaza de Sevilla? ¿Es recuperable el abono? Ya lo hemos comentado en numerosas ocasiones desde estas mismas páginas. El nuevo cliente es el espectador ocasional que sabe cómo y cuándo quiere ver toros. La capacidad de elegir el espectáculo de su predilección traerá, más pronto que tarde, una consecuencia inevitable: la reducción de la oferta a citas de campanillas en detrimento de esos carteles de relleno que alegraban la bolsa del empresario con el abono vendido de antemano. Las corridas de medio pelo dejaron de ser rentables a la vez que se desplomaba el añorado abono y se encendía la alarma de los apuntes contables de la propia Maestranza. Hay que recordar que el cuerpo nobiliario ingresa un porcentaje fijo del bruto de la taquilla y eso tiene sus ventajas pero también muchos riesgos. ¿Estamos caminando hacia una semana de toros en abril? Ramón Valencia nunca ha llegado a colocarse en ese extremo pero sí se ha preguntado en los últimos tiempos qué tipo de feria y temporada puede soportar la plaza de Sevilla y su afición. Las costumbres cambian. Por ello habría que tomar buena nota -empresa y toreros- del éxito de la última Feria de San Miguel. Merecería la pena ir apostando por un progresivo aumento del ciclo otoñal. Por ahí podrían ir los tiros del futuro...

COSAS QUE SE COMENTARON EN ESTOS DÍAS...

Podríamos comenzar con la presentida vuelta de Morante a la plaza de Las Ventas. Dicen que será en la corrida de arte y ensayo -de la Cultura la ha bautizado Simón Casas- que pretende reforzar la programación pos San Isidro. Y ya que hablamos del productor galo no podemos dejar de mencionar la extraña situación profesional que atraviesa uno de sus toreros. Se trata de Rafaelillo, al que ha dejado fuera de Valencia, no ha colocado en Sevilla y podría estar con un pie fuera de Madrid. Cosas veredes... Tampoco podemos dejar de hacer mención del inesperado enfrentamiento entre Salvador Cortés y Ramón Valencia, al que reprocha haber dejado fuera de la Feria de Abril. De los interiores de esa pugna no podemos opinar por desconocimiento. Tampoco queremos hacerlo. Sólo podemos hacernos eco de la nueva apuesta del torero, que vuelve a encerrarse con seis toros para intentar agarrarse al tren. Se le desea suerte. Por cierto, la nueva política de precios y descuentos de la empresa Pagés está causando división de opiniones. Dejémoslo ahí. Y al hablar de la empresa sevillana tenemos que destacar que sigue reforzando los vínculos que le unen a la firma mexicana Casa de Toreros con la que comparten, entre otros nexos, el apoderamiento de Andrés Roca Rey. Ayer mismo acusábamos recibo del acuerdo de patrocinio con la flamante y desconocida sociedad de Fomento Cultural de la Tauromaquia Hispanoamericana que preside, ojo, el ganadero y empresario azteca Juan Pablo Corona que, a su vez, lleva la batuta de la mentada Casa Toreros. No hay que olvidar que esos mismos caudales mexicanos ya habían entrado en el coso maestrante bajo otra fachada distinta. Se trata del patrocinio de las bodegas riojanas Nubori que, ¡tachán tachán!, también son propiedad del licenciado Corona. Pues tinto y en botella. Nos vemos aquí en una semana.


Versión impresa y hemeroteca de El Correo
  • 1
Todos los vídeos de Semana Santa 2016