martes, 21 noviembre 2017
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Naufragio incompleto de los antiguos ‘pablorromeros’

Ángel Jiménez estuvo a punto de cortar una oreja del único ejemplar que evocó los mejores fueros de la mítica ganadería sevillana

30 jun 2017 / 10:19 h - Actualizado: 30 jun 2017 / 11:09 h.
  • Ángel Jiménez saluda al público. / Toromedia
    Ángel Jiménez saluda al público. / Toromedia
  • Ángel Jiménez brilló al natural con su primero. / Toromedia
    Ángel Jiménez brilló al natural con su primero. / Toromedia
  • Antonio Medina se mostró solvente con el manejable tercero. / Toromedia
    Antonio Medina se mostró solvente con el manejable tercero. / Toromedia
  • David Sevilla saludó tras banderillear al quinto. / Toromedia
    David Sevilla saludó tras banderillear al quinto. / Toromedia
  • David Martín sorteó el peor lote del envío de partido de Resina. / Toromedia
    David Martín sorteó el peor lote del envío de partido de Resina. / Toromedia

Embestir, lo que se dice embestir sólo embistió uno. Y fue, mire usted por dónde, el único toro guapo que evocó en hechuras, pelo y comportamiento a los mejores ancestros de esta ganadería legendaria que sigue sumida en una interminable crisis de rendimiento, pero también de identidad. Hablaremos de todo ello con más detenimiento en el análisis que publicaremos en la edición de mañana de papel. Trateremos de desentrañar entonces las auténticas claves de este festejo que ha cerrado con más pena que gloria el serial de novilladas picadas incluidas en el abono.

Resumen Maestranza 29 Junio 2017 internet from Maestranza Pagés on Vimeo.

El caso es que ese único ejemplar auténticamente potable fue a parar a manos de un novillero ecijano, Ángel Jiménez, que ha resucitado a la profesión de la mano de Enrique Peña y José Luis Moreno. El chaval venía de cortar una oreja en Madrid y no desperdició la oportunidad de sortear ese torete al que enjaretó una faena de corte artista, basada en la mano izquierda, a la que le faltó cierto calor del público en ciertos momentos puntuales. Jiménez torea con un original codilleo e imprime sentimiento a todo lo que hace. No se prodigó demasiado por el lado diestro aunque sí cuajó una serie espatarrada, magníficamente rematada, antes de volver por el otro palo para abrochar su labor a pies juntos. A la espada le faltó efectividad pero la larga agonía del animal no fue inconveniente para que el público sacara los pañuelos. Pero el palco, una vez más, se enrocó. La oreja le habría venido como agua de mayo... Pero Jiménez no se arredró con el cuarto. La faena pudo tener menos brillo estético pero no menos importancia. Hubo entrega, capacidad y hasta apuesta para ganar la partida a ese áspero y duro ejemplar aunque, vaya por Dios, la espada se atascó sin remedio.

Queda poco que contar de una novillada en la que el bocado más amargo fue a parar a manos de David Martín, el novillero de Castiblanco de los Arroyos –nieto del gran varilarguero Paco Martín- que habría merecido verse incluido en otro festejo de mayores garantías. La verdad es que David se llevó dos auténticos regalitos que habrían hecho pasar un calvario a cualquier otro. El manso segundo, orientado y tobillero, no tuvo un pase y tampoco le puso las cosas fáciles con la espada. Martín, a pesar de todo, tampoco volvió la cara con el quinto, que fue otro bocado indigesto al que costó un mundo echar abajo mientras rozaba un tercer aviso que no llegó..

El pacense Antonio Medina, ganador del ciclo de promoción del pasado año en esta misma plaza, enseñó tablas, recursos y capacidad de resolución con un espeso tercero al que acabó metiendo en la muleta. Con el sexto, que se revolvía en un palmo de terreno, pasó más tiempo del que merecía delante. Los tres habrían merecido una auténtica oportunidad en Sevilla. Las novilladas de abono de la temporada 2017 merecen una detenida reflexión. La publicaremos el próximo domingo en El Correo de papel.

FICHA DEL FESTEJO

Se lidiaron seis novillos de Partido de Resina, desigualmente presentados. Se dejó, y mucho, el rajadito primero por ambos pitones. El manso segundo resultó intoreable y peligroso. Sirvió a medias el tercero. Áspero y duro el cuarto; bronco y deslucido el quinto; sin recorrido y peligroso el sexto.

Ángel Jiménez, de caldera y oro, vuelta tras petición y aviso y silencio tras dos avisos

David Martín, de blanco y oro, silencio y silencio tras dos avisos

Antonio Medina, de coral y oro, palmas y palmas de despedida.

La plaza registró dos tercios de entrada en noche fresca. Saludó David Sevilla tras parear al quinto.


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