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Toros

Observatorio taurino: Madrid, Zaragoza y El Puerto

La presencia de El Juli apuntala una interminable isidrada de tono plano en la que se echa de menos una presencia más nutrida de las figuras

13 mar 2018 / 10:30 h - Actualizado: 13 mar 2018 / 10:51 h.
  •  El rey Juan Carlos I apadrinó la presentación de los carteles de San Isidro. / El Correo
    El rey Juan Carlos I apadrinó la presentación de los carteles de San Isidro. / El Correo
  • Eel torero madrileño Julián López ‘El Juli’. / El Correo
    Eel torero madrileño Julián López ‘El Juli’. / El Correo

Su nombre no figuraba en el único avance extraoficial de los carteles. Pero El Juli y Ventura, finalmente, sí estarán en San Isidro. Ambos comparten una fecha y una meta: celebrar sus respectivos aniversarios de alternativa -empatan a 20 años- con una temporada especial que no podía dejar de lado una plaza como la de Las Ventas. El precoz maestro madrileño se llevará al inmenso ruedo del foro el mano a mano que no pudo cumplir en Olivenza por las inesperadas complicaciones de su cornada americana. El vis a vis, que llenará la llamada Corrida de la Cultura, es con Ginés Marín, uno de los paladines más preparados para renovar el aire viciado de las ferias. Hay que reconocer un dato fundamental: El Juli es, seguramente, el único de los grandes que ha aceptado el desafío de los jóvenes cachorros. Su presencia le espolea y hasta saca ese lidiador enrabietado -raza de novillero con hambre- que sigue llevando dentro. No nos hemos olvidado del caso Ventura, que abanderará dos mano a mano en San Isidro -con Cartagena y Leonardo- para olvidar el único que realmente desea: el enfrentamiento definitivo con Pablo Hermoso de Mendoza. Eso sí, ha podido firmar la ansiada encerrona en solitario en el trascendental escenario venteño aunque se retrasará hasta la Feria de Otoño. Será el primer rejoneador en afrontar el reto. Pero esos no fueron los únicos conejos que Simón Casas se guardó en su chistera para la gala de presentación de la isidrada. La presencia rutilante del rey Juan Carlos I dio un giro inesperado a un acto que brilló más en los envoltorios -necesario por otra parte- que en el contenido de unos carteles en los que se echan demasiadas cosas de menos. Por cierto, el inefable productor francés se llevó un garrotazo verbal que le congeló la sonrisa: se lo propinó Gonzalo Caballero, ausente de la feria pero presente en el acto para recoger un premio del pasado año. La verdad sea dicha: no sabemos de qué parte está la razón del asunto...

La necesaria presencia de las figuras

El ínclito Casas vendió un ciclo interminable en el que se echa de menos la multiplicación de la presencia de las figuras. Sólo así se puede llenar de contenido un mes largo de toros que hace aguas en algunas fechas sin fundamento. A nadie se le escapa la recurrente alergia a los ruidosos tendidos del foro de la grey torera. Madrid puede ser la pasarela del cielo pero también se convierte en un auténtico vía crucis cuando las cosas no salen. A esas circunstancias hay que unir las indisimuladas prisas del empresario por abaratar el presupuesto de los grandes carteles. La auténtica rentabilidad llega en las tardes de medio pelo, apoyadas en el declinante aporte de la televisión que, todo hay que decirlo, procuró tiempos mejores en el pasado. Ése es el panorama. Poco alentador.

Problemas junto al Ebro y el Guadalete

En los entrebastidores del empresariado comienzan a verlas negras. El concurso de Zaragoza, absurdamente sobredimensionado por la diputación maña que puso de patitas en calle al mismísimo Casas, ya ha sido paralizado por un juez. Esperemos que se imponga la cordura en el viejo coso de Pignatelli. El concurso de El Puerto, por su parte, ha quedado desierto por falta de ofertas presentadas. De nada han servido las advertencias que los propios empresarios, reunidos en capítulo, habían lanzado a los ediles portuenses en un reciente encuentro que, visto lo visto, no debió pasar de bonitas palabras y buenas intenciones. Dicen que se va a redactar un nuevo pliego aunque el tiempo empieza a correr en contra. La cosa es para preocuparse... Por cierto, ha pasado Castellón y se inicia Valencia. El Juli, Talavante o Roca Rey van a dar guerra; Román está preparado para dar la réplica y Ponce, 30 años después de debutar en la capital de La Plana, no baja la guardia. La temporad


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