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Ramón Valencia: «Los políticos deberían ayudar un poquito más...»

El gerente de la empresa Pagés aprovechó la presentación de las novilladas estivales para hacer balance del grueso de la temporada 2018 en la Maestranza

26 jun 2018 / 20:05 h - Actualizado: 27 jun 2018 / 08:44 h.
  • Ramón Valencia: «Los políticos deberían ayudar un poquito más...»

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La presentación del tradicional ciclo de promoción de los jueves de julio volvió a convertirse en un alto en el camino. La comparecencia de Ramón Valencia, más allá de dictar la nómina de aspirantes que se juegan el vestido de torear que regala la Maestranza, obligaba a hacer un balance apresurado del grueso de la temporada maestrante además de los planes que podrían estar por venir. Valencia empezó por lo más positivo, felicitándose del buen resultado artístico del ciclo abrileño y el buen resultado ganadero de las novilladas de abono.

Nada que no se supiera. Había que entrar en harina y el gerente de la empresa Pagés lo hizo admitiendo que los resultados económicos no habían cubierto las expectativas. “Hemos vendido menos entradas que el año pasado; en los primeros días llovió e hizo frío y eso ha hecho daño pero seguimos vivos”, bromeó Valencia antes de entrar en el meollo de la cuestión: la salud del abono, que después de instalarse en una suavísima curva ascendente se ha quedado estancado en la Feria de Abril de 2018. “En realidad se han perdido unos poquitos”, admitió el empresario retomando una idea recurrente: “Siempre achaco que la economía va directamente relacionada con el espectáculo; si la economía del país está boyante este irá bien. Lo que hace falta es que funcione”, remachó.

Preguntado por los periodistas, Ramón Valencia no quiso entrar en demasiadas honduras en torno a la programación de la devaluada fecha del 12 de octubre. El año pasado se salvaron los muebles con un espectáculo ecuestre pero la empresa podría estar tanteando otra solución para este año. El gerente de Pagés recordó la vocación más o menos excepcional de la fecha -despedidas, festivales magnos, eventos especiales- antes de reconocer que este año “podría surgir otra cosa”. Valencia sembró la intriga al señalar que “igual se podría despedir un torero pero aún no hay nada programado y lo poquito que se está hablando me lo tengo que reservar por el momento”.

Pero la charla con la prensa especializada trascendió de los límites del Baratillo. El empresario de la plaza de la Maestranza, que conoce de primera mano el desarrollo de las ferias desde su condición de apoderado de Roca Rey, alertó de los vaivenes de la taquilla que se ven en muchas plazas. “La gente sólo quiere ver carteles muy rematados y creo que se van a dar muchos menos espectáculos que el año anterior”. En esa línea, no se resistió a hablar del complejo panorama sociopolítico en el que navega hoy el negocio taurino. “La clase política tampoco ayuda absolutamente nada en el tema. Ahora mismo tenemos un nuevo gobierno y el que no es antitaurino habla de cosas muy raras. El público taurino es pacífico y callado pero tampoco nos vendría mal que nos echaran una ayudita”, señaló.

Pero había que volver a Sevilla y el nuevo calendario ferial, que no ha caído con agrado en Pagés. Toca aceptar los nuevos tiempos, adaptando la programación al esquema festivo. “La gente que venga de fuera -especialmente por el puente de mayo- no querrá carteles para salir del paso sino que habrá que montar combinaciones de renombre para esas fechas”. Después llegará San Isidro y la dictadura de la televisión que podría obligar a retrasar el serial madrileño “tres días”.


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