miércoles, 14 noviembre 2018
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Talavante y Marín se hartan de torear

Los dos matadores extremeños sacaron lo mejor de sí mismos para cuajar dos faenas antológicas en una tarde que también inspiró a Morante de la Puebla

24 ago 2018 / 22:20 h - Actualizado: 25 ago 2018 / 09:32 h.
  • Los diestros Morante de la Puebla (d) y Ginés Marin salen a hombros a la finalización de la tercera corrida de la Feria de Almeria. / Carlos Barba (Efe)
    Los diestros Morante de la Puebla (d) y Ginés Marin salen a hombros a la finalización de la tercera corrida de la Feria de Almeria. / Carlos Barba (Efe)

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El personal comentaba el denso argumento de la tarde anterior mientras contemplaba, con paciencia de santo, la absurda demora de las cuadrillas y matadores en la puerta de caballos con la hora pasada. La moda empieza a resultar intolerable; y no se libra ni una plaza. Y por fin salió el primero, un ejemplar que propinó una fuerte costalada al picador sin prometer demasiados prodigios cuando el diestro de La Puebla tomó la muleta. Morante apuntó por aquí y por allí y hasta se estiró por naturales. La cosa subió de tono por hondura y belleza por el otro lado pero el torero persistió por el izquierdo mientras el bicho pedía la cuenta. Tres o cuatro pinturas a media altura preludiaron un pinchazo y media lagartijera. Y cayó una oreja que no iba a tener nada que ver con la siguiente. El cuarto fue un coloradito abantón al que acabó cuajando a la verónica. El picador tampoco se libró del mamporro. Luego se agarró mal y trasero... pero Morante se puso a torear desmelenado, muy arrebujado de toro, entregado en cada muletazo, llevando al animal para dentro con ese ritmo interior que le distingue del resto de la tropa. Fue una faena de satisfacción personal y sabor distinto que el diestro cigarrero resolvió con una estocada corta. Se había ganado la puerta grande.

Los aficionados comentaban el gesto –o la necesidad– de Talavante, que ha metido dos bolas con su nombre en el bombo otoñal de Simón Casas. Para el extremeño fue un segundo de pitones alirados al que enjaretó un cantado quite por el palo de Gaona. El toro se empleó en banderillas y su matador se apresuró a brindarlo a la parroquia. La faena comenzó con efectos especiales antes de brotar en el toreo fundamental. El bicho cambió de marcha y lanzó un feo gañafón que rompió el ritmo del trasteo. A partir de ahí, nada fue igual. Le quedaba el quinto, un chorreado que al que armó una buena mascletá de rodillas antes de ponerse a torear al natural. El lío llegó por redondos y en una arrucina imposible. Alejandro se estaba hartando de torear, recuperando su mejor ser y estar, enhebrado a la perfección a la excelente clase del toro de Núñez del Cuvillo. Definitivamente abandonado, se lo enroscó por el izquierdo, por luquecinas, qué sé yo... Talavante había formado un lío gordo que mereció mejor tino con la espada.

El tercero en discordia era Ginés Marín, un torero joven en trance de reafirmación profesional que tuvo delante un entipado castaño al que pegó lances de todos los colores. El cuvillo alcanzó el último tercio embistiendo largo y humillado. Y Marín estuvo más animoso que resolutivo en una labor variada, movida de terrenos y excesivamente acelerada que sólo encontró algo de reposo en el toreo natural. El caso es que la gente estaba encantada. Le dieron una oreja y le pidieron la segunda pero el torero puede y debe dar más. Y lo dio. Fue con el astado que cerraba la larguísima tarde, construyendo una grandiosa y entregada faena que ganó en acople, hondura e inspiración a cada muletazo. Ése sí es el camino matador. Enhorabuena.

PLAZA DE TOROS DE ALMERÍA

Ganado: Se lidiaron seis toros de Núñez del Cuvillo, desigualmente presentados. El primero resultó soso y flojo; de más a menos y desarrollando complicaciones el segundo; más que potable el tercero; soso el cuarto; excelentes quinto y sexto, que recibió la vuelta al ruedo póstuma.

Matadores: Morante de la Puebla, de negro y oro con sedas de colores, oreja y oreja.

Alejandro Talavante, de blanco y oro, ovación y oreja.

Ginés Marín, de estaño y oro, oreja con petición de la segunda con dos vueltas al ruedo y dos orejas.

Incidencias: La plaza registró poco más de media entrada en tarde despejada y muy calurosa. Saludaron Fini y Manuel Izquierdo.


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