lunes, 17 junio 2019
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Toros

Tres novillos buenos (y tres novilleros por mejorar)

Más allá de la oreja que se cortó y las dos vueltas que se dieron, en el envío de Espartaco hubo ejemplares para brindar un espectáculo que –a la postre- no fue tal

27 may 2019 / 09:49 h - Actualizado: 27 may 2019 / 09:56 h.
  • Foto: Toromedia
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En el titular no lo pone pero se lo contamos ahora. El novillero salmantino Antonio Grande cortó la única oreja del decepcionante festejo dominical que tocaba en la plaza de la Maestranza. El trofeo no se lo llevó, precisamente, del mejor ejemplar del interesante envío de Espartaco pero –de alguna manera- hay que entenderlo como premio global a sus ganas de agradar, su bonito corte capotero y el fulminante espadazo con el que finiquitó a ese bruto sobrero de Dolores Rufino. Pero conviene matizar las cosas: con oreja y sin oreja; con o sin vueltas al ruedo... la novillada de la tarde electoral –el personal andaba pendiente de las noticias en las pantallas de sus móviles- fue un tostón interminable que rozó las tres horas de metraje.

En medio del despropósito hay que resaltar el juego de esos tres ejemplares que ocupan la cabecera. Un primero noble y blandito pero más que aprovechable; un importantísimo segundo al que había que consentir una primera arrancada tarda; y un más que potable y obediente sexto. Los tres se fueron sin cuajar. Sin paños calientes. La oportunidad era de oro y la suerte había puesto una bolita premiada en cada uno de los lotes pero, entre unas cosas y otras, el asunto se fue diluyendo mientras corrían las horas y la esplendorosa atardecida de mayo se acercaba hacia el crepúsculo.

El mejor parado, ya lo hemos dicho, fue el novillero charro Antonio Grande. Maneja bien el capote y sabe ponerse bonito aunque torea de muleta un punto encorvado. Para él fue ese segundo de arranque tardo y embestida profunda y rebosante con el que se mostró más compuesto que resolutivo después de gustar e interesar con el capote. Le llegaron a pedir una oreja pero el chaval, en su fuero interno, debe saber que ese novillo de Espartaco tenía las dos colgando. Se dio una vuelta al ruedo en espera del quinto que, a la postre, fue un basto, feo y bruto sobrero de Dolores Rufino que sustituyó al titular, que se había partido una mano. Volvieron los esfuerzos, bien escenificados y hasta algún natural robado en una labor que redondeó con un espadazo sin puntilla. La muerte fulminante del animal espoleó la petición del trofeo que el usía no tuvo más remedio que conceder. Pues eso...

Kevin de Luis, el veterano novillero de Bollullos, no tuvo su mejor tarde. Tuvo que lidiar el basto sobrero del mismo hierro que sustituyó al inválido primero. Fue un animal con buen tranco, un punto rajado y justito de fuerzas con el que se mostró voluntarioso, llegando a encontrar cierto acople al final de su larguísima labor. Con el cuarto, un animal deslucido y vacío, alargó el trasteo sin sentido. La verdad es que le pesó la tarde como una losa.

El debutante francés El Rafi no pudo estar nunca a gusto con un tercero rebrincado que siempre pegaba derrotes en el embroque. Cuando salió el sexto el festejo rozaba las dos horas y media de duración. El Rafi se iba a encontrar esta vez con un utrero obediente y colaborador al que no terminó de exprimir en una faena meramente voluntariosa basada en la mano izquierda. Se recetó una desoladora vuelta al ruedo por su cuenta con la plaza en retirada. Otra oportunidad perdida...

Ficha del festejo

Ganado: Se lidiaron cinco novillos de Juan Antonio Ruiz Román, bien presentados. Noble, rajado y blando el primero que salió como sobrero; de excelente embestida y un punto tardo el segundo; molesto y bruto el tercero; cansino y corto de viajes el cuarto; el quinto fue un sobrero de Dolores Rufino, bruto y desclasado. El sexto fue más que potable.

Novilleros: Kevin de Luis, de grosella y oro, silencio tras aviso y silencio

Antonio Grande, de blanco y oro, vuelta tras aviso y oreja.

El Rafi, de plomo y oro. silencio y vuelta al ruedo

Incidencias: La plaza registró menos de media entrada en tarde espléndida. Se guardó un minuto de silencio en memoria del ganadero Fernando Domecq, recientemente fallecido.


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