sábado, 27 mayo 2017
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Toros

Una estupenda corrida de Jandilla

El Fandi, que resultó herido, estuvo a la altura del exigente e importante quinto aunque el palco le negó la oreja que se había ganado. Padilla, a favor de ambiente, también se quedó sin trofeo

03 may 2017 / 23:15 h - Actualizado: 03 may 2017 / 23:45 h.
  • Una estupenda corrida de Jandilla
    El Fandi se tiró a matar al quinto de la tarde de esta forma aunque la espada, que cayó baja, fue el agarradero de la presidencia para negar la oreja. / Reportaje gráfico: Manuel Gómez
  • Una estupenda corrida de Jandilla
    Escribano inició con este pase cambiado su faena al tercero.
  • Una estupenda corrida de Jandilla
    Padilla le enjaretó cuatro largas cambiadas a su segundo enemigo.
  • Una estupenda corrida de Jandilla
    Excelente y templado muletazo de El Fandi, que apura la gran embestia de ‘Ilusión’.
  • Una estupenda corrida de Jandilla
    Juan José Padilla se ajusta la montera en el patio de cuadrillas antes de hacer el paseíllo en la décima de abono.
  • Una estupenda corrida de Jandilla
    El cirujano Alberto García Perla, íntimo de Padilla, en el callejón de la plaza.
  • Una estupenda corrida de Jandilla
    El público abroncó con fuerza a la presidenta Anabel Moreno Muela, que se mantuvo en sus trece.
  • Una estupenda corrida de Jandilla
    Ese mismo toro había herido al diestro granadino al iniciar su faena.
  • Una estupenda corrida de Jandilla
    Algunas caras guapas en los escaños maestrantes.

El titular resume el argumento de una nueva tarde de larguísimo metraje que volvió a enseñar muchos, demasiados ladrillos en la yema de la hipertrofiada semana de farolillos que tiene desmandado el reloj interior de los sevillanos. Nada que sorprendiera después de comprobar el tirón declinante del diestro base del abono en el tercer pase de su escuadra de actuaciones. Y las cosas como son: el cartel de ayer era, con mucho, el más flojo de la Feria de Abril.

En cualquier caso, la lidia de una corrida de Jandilla siempre despierta expectación en los aficionados más orientados. No hay que olvidar que la antigua divisa de la Janda -hoy pasta en tierras pacenses- es la madre de gran parte del campo bravo moderno. La vigencia de los toros de la familia Domecq-Solís-Noguera está muy por encima de las interpretaciones interesadas de las facciones más demagógicas o pretendiamente toristas de la afición. Dicho esto hay que recalcar el buen juego global de la corrida de Jandilla. Hubo dos lotes completos que cayeron en las manos de Padilla y Fandi y otro, el conformado por tercero y sexto, algo más desabrido. Le correspondió a Escribano.

¿Cómo estuvieron los toreros? Conviene ir por partes... la actuación más sobresaliente la completó, cosas veredes, el todoterreno Fandi en una lidia completa y global que caminó a la misma altura de la importancia del exigente quinto, que no regaló ni una sola embestida fácil. El veterano diestro no había termiando de entenderse con el brusco segundo a pesar de que acabó entregándose en la muleta. Pero cambió todas las tornas cuajando a ese quinto a la verónica en lances templados, encajados y naturalmente compuestos. David Fandila se mostró ágil, solvente y brillante en la lidia; oportuno en los quites y fresco en su fuerte: las banderillas. El par de moviola y el violín que cerró el tercio fueron lo mejor.

Lo que casi nadie podía atisbar es que El Fandi iba a templarse, y de qué manera, manejando la muleta. El toro le cazó en el primer muletazo y le hirió en el muslo. No le iba a poner las cosas fáciles pero el torero sacó lo mejor de sí mismo y se mostró sereno y firme a pesar de las miradas escalofriantes que le echaba el animal entre muletazo y muletazo. Eso sí, al tomar la muleta lo hacía humillado, transmitiendo peligro, con importante fondo y exigente clase. El Fandi lo pasó sobre ambas manos evocando aquel torero que pudo ser y no fue. Los aficionados más entendidos recordaban el lejano mano a mano con Ferrera en la Semana Grande de Bilbao de 2002. El nivel fue el mismo, especialmente en esa zurda que el granadino convirtió en seda. Lástima que la espada, que cayó baja, no rubricara con rotundidad la oreja que se había ganado. En cualquier caso, el palco debió concedérsela. habría sido uno de los trofeos de mayor peso de esta insulsa Feria de Abril.

La presidenta si acertó enrocándose en negar la oreja que pidieron muchos para Padilla. El jerezano -que tuvo sus más y sus menos con El Fandi a la hora de compartir el segundo tercio- se había llevado dos toros para reeditar esa Puerta del Príncipe que le puso en bandeja otro palco mucho más bizcochón. Su primer enemigo se movió suelto en la lidia pero anunciado una clase que se confirmó en la muleta, que Padilla manejo a destajo enjaretando muletazos de todas las clases sin lograr calentar a su modo a la parroquia. Eso sí, salió con el agua hirviendo para lidiar al cuarto, al que enjaretó cuatro largas cambiadas, una chicuelina y una media de rodillas que puso la plaza a revientacalderas. El toro se dejaba el morro por el suelo en la lidia y El Fandi no desaprovechó la ocasión para hacerse presente en un vistoso quite por lopecinas. Padilla, esta vez sí, le ofreció los palos para sellar la reconciliación. El Fandi le mojó la oreja a la moviola y Padilla, arreado, salió muy apurado después de marrar el primer par y clavar el tercero al violín. Con la muleta supo darle fiesta a su forma pero aquello no tuvo la trascendencia necesaria para amarrar el trofeo. Le queda otra.

Al que no le queda ninguna es a Manuel Escribano. No tuvo fortuna con el molesto tercero que fue, a la postre, el peor del envío. Sí logró cuajar buenos muletazos al sexto antes de que echara el freno. Mala suerte.


plaza de la real maestranza

Ganado: Se lidiaron seis toros de Jandilla, muy bien presentados. Dentro del buen juego global de la corrida destacó la clase del manso primero, la sosa nobleza del cuarto y, especialmente, la importancia del exigente quinto, que embistió humillado y con vibración. Se acabó entregando el segundo; resultó más descompuesto y molesto el tercero y echó el freno el sexto.

Matadores: Juan José Padilla, de nazareno y oro con los remates negros, vuelta tras leve petición y vuelta tras fuerte petición.

David Fandila El Fandi, de azul de ultramar y oro, palmas y vuelta tras fuerte petición.

Manuel Escribano, de azul rey y oro, silencio en ambos.

Incidencias: La plaza registró dos tercios de entrada en tarde espléndida. El Fandi ingresó por su propio en la enfermería después de estoquear al quinto. El parte oficial reseña “herida por asta de toro en tercio inferior, cara anterior, del muslo derecho que lesiona musculatura del cuadriceps en una extensión de seis centímetros”. El pronóstico es menos grave.


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