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Toros

Urdiales: «la palabra maestro me causa mucho respeto»

El diestro riojano puso el colofón a las décimas jornadas de comunicación y tauromaquia organizadas por la cátedra Sánchez Mejías de la Universidad Hispalense

23 nov 2018 / 11:21 h - Actualizado: 23 nov 2018 / 11:46 h.
  •  Francisco Lama de Góngora (i) ySamuel Mac Fadden. / Jesús Barrera
    Francisco Lama de Góngora (i) ySamuel Mac Fadden. / Jesús Barrera

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El día no invitaba a casi nada pero las X jornadas organizadas por la Cátedra Sánchez Mejías de la Hispalense volvieron a mostrar su poder de convocatoria en su segunda y última sesión. El título genérico de las jornadas era ‘Valores para la difusión de la Tauromaquia’. La programación del día ya se había iniciado con la proyección del cortometraje ‘Amanecer’, protagonizado por el joven matador sevillano Francisco Lama de Góngora y dirigido por Samuel Mac Fadden. La proyección contó con un coloquio dirigido por el periodista José Enrique Moreno.

Presencia de Diego Urdiales

Pero el máximo interés del programa de este jueves giraba en torno a la presencia del matador riojano Diego Urdiales, un torero cuyo culto es inversamente proporcional a lo poco que se prodiga en los ruedos. La de 2018 ha sido un temporada asombrosamente corta de contratos pero el torero de Arnedo logró poner a todos de acuerdo con su reveladora faena de la madrileña feria de Otoño. La suerte y el bombo de Simón Casas –que organizó el ciclo por sorteo- le permitieron encontrarse con un gran ejemplar de Fuente Ymbro al que cuajó de cabo a rabo ganándose la salida a hombros y renovando su crédito entre los aficionados..

Urdiales: «la palabra maestro me causa mucho respeto»
Curro Romero (d) y Juan Antonio Ruiz ‘Espartaco’. / Jesús Barrera

A Urdiales no le faltó el calor que le faltaba a la inclemente jornada meteorológica. Curro Romero, firme partidario del riojano, y Juan Antonio Ruiz ‘Espartaco’ se sentaron en las primeras filas del Salón de los Carteles de la plaza de la Maestranza para seguir los pormenores de una charla dirigida por el periodista, escritor y crítico taurino Francisco Aguado. El tema que figuraba en el programa oficial era ‘La maestría como modelo de virtud taurina’.

Y a partir de ahí se inició una sesión que tuvo que vencer cierta parquedad de palabra del torero, que está a punto de iniciar su periplo americano. Aguado reivindicó el concepto de maestro para iniciar el coloquio. “La palabra maestría en el toreo está un poquito gastada y a veces está mal utilizada”, señaló el periodista precisando que “no era una palabra que se repitiera mucho y había que ganársela; ahora se llama maestro hasta a un novillero que empieza o un matador con dos años de alternativa”.

“La palabra maestro tiene unas connotaciones mucho mayores”, prosiguió Aguado recalcando que se trata “de un grado superior en una profesión” en alusión a los antiguos gremios que exigían la presentación de “obras maestras” para ser aceptados en el oficio. Y en ese punto había que hablar de Urdiales, “que este año ha presentado tres o cuatro obras maestras y aprobadas por los maestros”.

Urdiales: «la palabra maestro me causa mucho respeto»
Salón de los Carteles de la Real Maestranza. / Jesús Barrera

“La palabra maestro me causa mucho respeto porque realmente no sé lo que es”, señaló el torero. “Lo qué si sé a quién considero maestro”, abundó Urdiales. “Si el toreo tiene una garantía y un aval de futuro pasa por la autenticidad”, añadió Aguado. “En un mundo tan virtual como el que estamos viviendo, de medias verdades, electrónico y de Internet, la crudeza de una corrida de toros la convierte en un espectáculo único y perder esa autenticidad sería entrar en ese juego de medias verdades y superficialidad”, reflexionó el moderador antes de interrogar a Urdiales por la verdadera naturaleza del toreo.

“Torear es un arte”, sentenció el riojano. “Considero que es algo que se hace desde muy adentro pero como cualquier pintor o artista de otras disciplinas primero tienes que tener un conocimiento de la profesión y del toro”, advirtió el matador. “Pero hay algo ahí adentro que cuando pasa te conmueve y sientes que a la gente la conmueve de la misma manera, se apasiona... ahí algo que no se puede explicar y ése es el verdadero arte”, reflexionó Urdiales antes de sentenciar que “ese momento, ese chispazo, ese algo es el que emociona a la gente”.

Aguado comparó y asimiló las emociones estéticas que producen la música y el toreo. “Yo creo que son las únicas artes que producen una emoción y una reacción directa en el espectador hasta el punto de ponerse a dar saltos”. Pero el conductor de la sesión fue más allá al distinguir entre las emociones estética y épica. “Las dos se mantienen en la misma línea ética que puede servir para expresar la entrega necesaria para que esas emociones se transmitan”, añadió Aguado. “Las dos pasan por la verdad y por la pureza; cuando uno está entregado sin ventajas, intentando conducir a un toro con una tela y que sea de una manera sutil, suave y capaz de reducir la velocidad y crear algo... eso es lo más maravilloso”, apostilló Urdiales.

Pero tocaba hablar de la técnica necesaria para poner en pie esos sentimientos. “La técnica es necesaria pero para olvidarla”, apuntó Aguado recordando la conocida sentencia del recordado diestro Antonio Bienvenida: “El arte del toreo es todo lo que sobra después de hacer las cosas como mandan los cánones”. Urdiales, que es el que se pone delante, tenía que añadir su punto de vista: “Soy partidario del conocimiento del toreo y del toro; me suena mejor. Y a partir de ahí, expresar lo que uno lleva dentro”, precisó el matador aclarando que “todo ese conocimiento es cerebral y hay que pensarlo”. “Debes tener la cabeza muy despierta pero también te tienes que dejar llevar, hay algo dentro que se impone a todo eso y crea esa magia que hace que el muletazo y una faena sea especial y diferente”, apuntó.

La charla aún se prolongó. No sólo se habló de técnica y conocimiento. También se mencionaron otros conceptos como magia, temple, alma... aristas que se cruzan en la emoción artística, estética y hasta primaria que produce el arte de torear. A las jornadas sólo le quedaba la clausura oficial. María del Mar Ramírez Alvarado, decana de la Facultad de Comunicación, y Antonio Ramírez de Arellano, consejero de Economía y Hacienda de la Junta de Andalucía, renunciaron a la retórica oficialista al uso para hablar de sus propias vivencias taurinas personales. Juan Carlos Gil, director de la cátedra Sánchez Mejías, había vuelto a lograr el objetivo en estos tiempos a contrapelo. Marcelo Maestre de León, fiscal de la junta de gobierno de la Real Maestranza clausuró el acto. El año que viene más.


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