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«Agatha Christie fue una mujer adelantada a su tiempo»

La dama del misterio es recreada por el periodista sevillano Andrés González-Barba en ‘La muerte de Patrick O’Connelly’, novela publicada por la editorial Algaida cuyas 400 páginas incluyen numerosos ingredientes para atrapar al lector

05 abr 2022 / 07:56 h - Actualizado: 05 abr 2022 / 08:02 h.
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  • Andrés González-Barba posa con su novela. / Foto Esther Ramírez
    Andrés González-Barba posa con su novela. / Foto Esther Ramírez

Tras alcanzar un gran éxito internacional con su rompedora novela ‘El asesinato de Roger Ackroyd’, Agatha Christie desaparece misteriosamente la noche del 3 de diciembre de 1926 después de haber tenido una fuerte discusión con su marido. De hecho, el coche que conducía, un Morris Cowley, es encontrado en una explanada varias horas después. La noticia salta pronto a las portadas de los periódicos de medio mundo, pero nadie tiene la menor pista sobre el paradero de la escritora. Al mismo tiempo, una mujer llamada Teresa Neele se aloja en el Swan Hydropathic Hotel, un balneario de la ciudad de Harrogate. Allí conoce a Patrick O'Connelly, quien le fascina por su fuerte personalidad, hasta que un día es hallado muerto en su habitación. A partir de ahí los acontecimientos dan un giro inesperado y, mientras Scotland Yard y los periodistas buscan sin descanso a la famosa autora, los huéspedes del Hydro tratan de averiguar quién está detrás del crimen de aquel hombre.

Este es, a grandes rasgos, el argumento de ‘La muerte de Patrick O’Connelly’, novela publicada por la editorial Algaida cuyas 400 páginas incluyen, además de un evidente homenaje a la dama del crimen, numerosos ingredientes para atrapar al lector. No en vano, tanto los amantes del ‘whodunnit’ (¿quién lo hizo?) como los que se acerquen por primera vez a este género, tendrán ocasión de ir reuniendo pistas junto a la mismísima creadora de ‘Diez Negritos’ y ‘La Ratonera’. Hablamos con el padre de la criatura, el periodista sevillano Andrés González-Barba.

La primera pregunta es obligada: ¿por qué Agatha Christie continúa fascinándonos casi medio siglo después de su fallecimiento?

Porque es una escritora que, de algún modo u otro, siempre está de actualidad. Hace unas semanas, Kenneth Branagh estrenó una nueva versión de ‘Muerte en el Nilo’ y continuamente hay numerosas adaptaciones de sus obras, tanto en el cine como en la televisión. Por no hablar de series como ‘Se ha escrito un crimen’ o películas como ‘Puñales por la espalda’, que son muy ‘christieanas’. Creo que es de esas autoras de las que descubres por casualidad un libro en una biblioteca y te enamoras rápidamente de ella. No olvidemos los clásicos que todos hemos leído de la editorial Molino. Encima, escribía unas tramas de misterio deliciosas y creó dos personajes icónicos como Hercule Poirot y Miss Marple. No se puede pedir más.

‘La muerte de Patrick O’Connelly’ recrea uno de los episodios más controvertidos de la biografía de la escritora británica, el de su desaparición a finales de 1926. ¿Qué te llevó a ambientar la novela precisamente en ese año?

Me atrajo especialmente el hecho de que fuera un año muy importante en la vida de Agatha Christie. En apenas unos meses de diferencia le ocurrieron varios acontecimientos esenciales. En abril de ese año falleció su madre, Clarissa Boehmer, una persona que había sido clave para ella. Poco tiempo después, en junio, apareció en Reino Unido ‘El asesinato de Roger Ackroyd’, una obra que revolucionó la novela policiaca por su original estructura y por su impresionante final. Y ya en diciembre de 1926 llegó la gran crisis que tuvo con su entonces marido, Archie Christie, y que le llevó a desaparecer once días sin dejar rastro ninguno. Creo que esos acontecimientos hubieran desestabilizado a cualquier persona, de ahí que me interesara mostrar a una mujer dubitativa, con sus miedos y frustraciones. Como ves, he intentado recrear una imagen totalmente distinta a la que tenemos de la gran dama del crimen.

En consecuencia, la Agatha Christie de tu ficción tiene poco que ver con la entrañable ancianita que forma parte del imaginario colectivo...

Pues sí, tienes mucha razón. Estamos muy acostumbrados a ver esa clásica fotografía de una Agatha muy segura de sí misma y parapetada detrás de dos pilas de libros. Quizás tengamos una imagen distorsionada de ella porque precisamente no conocemos del todo su vida. Pero en realidad era una mujer muy del siglo XX y adelantada a su tiempo. Conducía su propio coche, practicó de joven surf en Hawái, tenía unos conocimientos enormes sobre distintos tipos de venenos gracias a su labor como enfermera durante la Gran Guerra, poseía unas inquietudes culturales que le llevaron a realizar expediciones arqueológicas a Mesopotamia, etc. Me he dado cuenta de que esta mujer fue un pozo sin fondo y yo apenas he explorado algunas facetas de su personalidad.

En el libro, la autora de ‘El misterioso caso de Styles’ pasa a convertirse en investigadora, un juego metaliterario que le permite emular a sus creaciones más célebres. ¿Qué rasgos de Hercule Poirot y Miss Marple podemos hallar en tu Agatha Christie?

Quizás de Hercule Poirot posea esa sagacidad y esa capacidad de abstracción que le permiten tener en todo momento las ideas muy claras. Como su célebre personaje, en su mente es capaz de dibujar un mapa exacto de los sospechosos sin descartar jamás a ninguno de ellos, por muy inocentes que puedan parecer. Eso sí, creo que no es tan distante y fría como el investigador belga, aunque esté atravesando una gran crisis emocional. En cuanto a Miss Marple, tal vez, lo que más les une es que ambas pueden parecer aparentemente frágiles, pero eso sólo es una especie de disfraz. Las dos son unas mujeres muy resolutivas y saben salir de situaciones complicadas gracias a sus grandes dotes intelectuales.

Más allá de la trama detectivesca, ‘La muerte de Patrick O’Connelly’ es una novela de amor a varios niveles. Háblanos de ello.

Pues sí, esa es otra faceta que me interesaba muchísimo explorar en la personalidad de Agatha Christie. De nuevo me remito a esas fotos en las que vemos a una persona aparentemente lejana, pero Agatha estuvo muy enamorada de su primer esposo, Archie, e hizo lo imposible para salvar un matrimonio que ya estaba condenado a muerte en esos meses finales de 1926, después de la infidelidad de su cónyuge. Aparte de la pasión que sentía por su marido, amó a sus padres y fue muy buena hija. Respecto a sus hermanos, aunque eran mucho más mayores que ella, también fueron importantes referentes en su vida. Por último estaba su hija Rosalind, con la que se sentía muy unida. De hecho, es paradójico, porque cuanto más éxito tenía con sus libros, más se alejaba de Rosalind. Como vemos, no podemos entender del todo la obra de esta gran autora sin conocer algunos aspectos de su vida. No es de extrañar que, bajo el pseudónimo de Mary Westmacott, escribiera varias novelas románticas, un género que también le encantaba. Esto último es muy curioso y muchas personas no lo saben, pero de nuevo nos dice mucho sobre esa faceta más apasionada de Miss Christie.

La presencia de los medios es bastante evidente a lo largo de toda la novela. ¿Cuesta desprenderse del traje de periodista a la hora de escribir ficción?

En el caso de esta novela, esa presencia de los medios es efectivamente muy importante porque Agatha era ya una gran personalidad a finales de 1926 y los periódicos encontraron en su desaparición una historia fantástica para llenar muchas portadas, tanto en Europa como en Estados Unidos. En mi caso, debo reconocer que el periodismo me ha facilitado una serie de herramientas muy útiles a la hora de afrontar la ficción. De hecho, la labor de documentación para escribir cualquier obra literaria tiene mucho de esa profesión. Trabajar en un periódico me ha ayudado a la hora de escribir con rapidez (en una redacción las noticias hay que darlas con urgencia), concisión, claridad, sencillez... Si puedes contar bien una cosa en unos cuantos párrafos, ¿para qué malgastar páginas y páginas en estériles descripciones? Dicho lo cual, llega un momento en que me quito ese traje de periodista, porque encorseta mucho, y dejo volar la imaginación hacia terrenos donde sólo puede llegar lo literario. Ahí es donde más libre me siento.

Uno de los grandes atractivos de la novela es el juego que mantienes con el lector a través de los guiños al universo de Agatha Christie. ¿Qué curiosidades puedes desvelar en este sentido?

Pienso que es una novela que tiene varios niveles de lectura. Quiero decir que la puede disfrutar alguien que no se haya acercado nunca a la obra de Agatha Christie, pues creo que la historia y los personajes son suficientemente atractivos como para atraparte hasta la última página. Sin embargo, también tiene otro segundo nivel para aquellos lectores avezados que sean devotos de la obra de esta gran autora. Ahí es, efectivamente, donde entran los guiños hacia personajes y tramas de obras clásicas de esta escritora. Sin querer desvelar demasiado, diré que a quien le encante ‘Asesinato en el Orient Express’, como es mi caso, va a disfrutar mucho de este libro. Eso me permite crear unos juegos metaliterarios que pueden resultar sumamente atractivos para los seguidores más acérrimos de Miss Christie.

«Agatha Christie fue una mujer adelantada a su tiempo»

Al igual que ocurría en ‘El testamento de Mr. Hyde’, tu anterior trabajo, la puesta en escena es uno de los puntos fuertes de este libro. ¿Hasta qué punto es necesaria la documentación para hacerla creíble?

La documentación es una fase fundamental para hacer creíble cualquier historia. Podría parecer la parte más ‘desagradecida’ del oficio de la escritura porque tienes que consultar miles de páginas y se trata de una labor que parece no tener fin. Quiero decir que puedes llevarte años y años leyendo no sólo la obra de esta autora, sino los cientos de libros que se han escrito sobre ella. En mi caso personal llega un momento en que me desprendo de ese tejido teórico para afrontar la historia. A la hora de crear una ambientación, pretendo que escenarios como el balneario de Harrogate, donde estuvo Agatha durante esos once días, sean un personaje más. Es decir, que el lector sienta la angustia entre sus paredes al igual que los personajes protagonistas de esta historia. Es complicado escribir sobre autores tan conocidos como sir Arthur Conan Doyle y Robert Louis Stevenson sin demostrar todo lo que sabes sobre ellos. Por eso, me gusta que mis novelas tengan alma, que sus personajes respiren, sientan, trasmitan emociones y que vayan evolucionando. Intento huir de una narración de cartón piedra sostenida a base de datos históricos y diálogos forzados.

En cierto modo, ‘La muerte de Patrick O’Connelly’ viene a cerrar un círculo que iniciaste con ‘Los diarios de Regent Street’, y donde homenajeas a los grandes maestros de la literatura policiaca. ¿Cuánto te han influido Conan Doyle y Agatha Christie en tu trayectoria como escritor?

Esos dos escritores me han influido muchísimo porque crearon personajes tan icónicos de la cultura popular como Sherlock Holmes, Hercule Poirot y Miss Marple. Está claro que mis textos han bebido de ellos porque es difícil escapar de las influencias, pero a partir de ahí intentas ser original y buscar tu propia voz. No me interesan esos escritores que viven a costa de recrear nuevas historias de Holmes o Poirot. A aquellos jóvenes que estén leyendo esta entrevista les recomiendo que se adentren en los libros de Conan Doyle, Agatha Christie, Edgar Allan Poe, Gilbert K. Chesterton... Verán que muchas tramas de series, películas e, incluso, videojuegos, están muy inspirados en sus obras.

Tras haber investigado a fondo la figura de Agatha Christie, ¿con qué te quedas de ella?

Me quedo con la personalidad arrebatadora de una mujer que sigue atrayendo hoy en día a millones de personas. Si Agatha no hubiera tenido ese carácter, sus novelas, cuentos y obras teatrales hubiesen sido muy distintas. Con esta novela he pretendido crear un retrato muy íntimo y personal de Agatha Christie. Espero haberlo logrado.


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