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Cuento de verano: ¿Qué harías?

24 ago 2021 / 00:31 h - Actualizado: 24 ago 2021 / 14:20 h.
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  • Cuento de verano: ¿Qué harías?

¿Qué harías si un amigo te dice que ha quedado esta noche para ir a un bareto de la playa con dos chicas que están muy calientes y que no usan condón? ¿Qué harías si te dice que una de ellas, Laura, te ha visto en Facebook y ha dicho que eres “mono”? ¿Qué harías si cuando le dices que sí, que por supuesto, te acuerdas de que has quedado con tu novia para ir al cine a ver Annette con Adam Driver? ¿Qué harías si cuando llamas a tu novia y le dices que Ricardo está depre y que crees que deberías de ir a visitarlo ella se muestra complaciente y comprensiva y te dice “Sí, claro, cómo lo vas a dejar sólo, ese chico tiene tendencias suicidas, ten cuidado”? ¿Qué harías si cuando te recoge Ricardo con su coche sin techo —no es un descapotable, es un coche sin techo- y te lleva a recoger a “las chicas”, una de ellas, la morena, la que dice que eres “mono” está cañón como para desmayarse: pelo largo negro, piernas infinitas con unos short vaqueros cortísimos y los labios pintados en un carmín elegante y provocador? ¿Qué harías si cuando se sienta a tu lado en el sillón de atrás te coge la mano como si fuerais novios de toda la vida? ¿Qué harías si cuando hablas con ella y te dice que estudia turismo pero que lo que le gusta es la Filosofía occidental, nada de orientalismos resignados, te mira a los ojos y se te derrite el alma? ¿Qué harías si cuando le dices que tú no estás acostumbrado a ir tan rápido ella te dice que si no crees en una conexión más allá de lo físico, que por eso te ha cogido de la mano para sentir si las almas estaban conectadas y que ha sentido que, por fin, ha encontrado su media naranja? ¿Qué harías si en ese preciso momento, mirándola a los ojos —y un poco a las piernas largas con pantalones súper cortos— te empalmas como un verraco en época de celo? ¿Qué harías si justamente, cuando empiezas a acercarte a ella como para besarla carnosamente —sólo “como” para besarla, aún no sabes si lo harás— el subnormal de tu amigo Ricardo que lleva una mano en la entrepierna de su amiguita gira bruscamente a la izquierda en la avenida Mediterráneo con el carril de la playa y dais dos vueltas de campana sin cinturón de seguridad puesto? ¿Qué harías si cuando te despiertas —no sabes si te has dormido o qué— tu morena tiene evidentemente un brazo roto, el pelo ensangretando, pero la sangre no parece de ella, la camisa rota —se le ve un pecho, es un pecho pequeño y lindo, como una duna cuando atardece—, tu amigo Ricardo está un poquito reventado contra el parabrisas, la rubia que iba con él no está en el coche —es lo que tiene dar vueltas de campanas en un coche sin techo— y tú crees que estás entero porque milagrosamente no te duele nada? ¿Qué harías si cuando intentas moverte te duele todo? ¿Qué harías si no oyes ambulancia ni personas que vienen a ayudarte ni gritos, sólo noche y mar muy al fondo? ¿Qué harías si te entran ganas de dormir, dormir ahí, esperar a que pase todo, a que alguien lo solucione por ti, a que alguien avise a tu novia —ahí empiezan a quitársete las ganas de dormir—, a que venga un médico en su ambulancia y se haga cargo de tu vida? ¿Qué harías si el gilipollas de tu amigo Ricardo se pone a hablar con voz entrecortada y te dice: “Tío, vivir es una mierda, sólo quería morir con una mano en un chocho, aunque fuera de una puta de lujo”? ¿Qué harías si miras a Laura —o como se llame la profesional del engaño— y te pones a pensar que eres un gilipollas de primera que te estabas creyendo el cuento de una puta de lujo y que has caído en la trampa de un depresivo peligroso? ¿Qué harías? Pues arrastrarte del coche con mucho dolor, tumbarte en la arena un ratillo, comprobar si todo se mueve, si hay algo roto, girarte hacia un lado, recoger un poco una pierna, usar un brazo para incorporarte, ponerte de pie lentamente, sentir un poco de mareo, comenzar a caminar, seguir caminando, dando pasos hacia casa, sin mirar atrás, deseando que media hora de tu vida no destruya todo lo que construiste durante años.


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