viernes, 30 octubre 2020
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«El mercader de la muerte»: La luz de la tinieblas

La editorial Suma de Letras presenta el último trabajo de Gervasio Posadas, un relato que se desarrolla en la Europa de entre guerras en el que Basil Zaharoff, conocido como ‘el mercader de la muerte’, es uno de los protagonistas. Espías, mujeres bellas, juego, asesinatos... Una agradable sorpresa

30 sep 2020 / 15:20 h - Actualizado: 30 sep 2020 / 16:02 h.
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  • Basil Zaharoff junto a su esposa María del Pilar.
    Basil Zaharoff junto a su esposa María del Pilar.

La realidad es dual. Todo sin excepción lo es. Una persona es luz y es sombras; es bondad y maldad; estamos vivos aunque millones de células de nuestro cuerpo mueren a diario. Un hombre aparentemente sin escrúpulos, que ha sido capaz de enriquecerse con la venta de armas y, posiblemente, ayudando a que los conflictos bélicos aparecieran con mayor regularidad, puede tener una luz en algún lugar dentro de sí; de hecho la tiene.

Basil Zaharoff, según el periodista José Ortega (personaje narrador de «El mercader de la muerte»), fue un anciano adorable. Parecía imposible que hubiera desarrollado tanta maldad al comerciar con armas, al hacer negocios con una falta de escrúpulos difícil de igualar. El anciano se dibuja con el recuerdo triste e intenso de la mujer a la que amó como solo se puede hacer con la mujer de tu vida. Al mismo tiempo, Europa era un paraíso si estabas en Montecarlo; porque estando en un país como España o Alemania la cosa cambiaba. Y un español cateto y sin demasiado espíritu se podía convertir en un elemento importante como lo podría ser cualquier otro con más pinta de héroe, porque de la admiración al odio hay un camino muy corto.

Gervasio Posadas cuenta en «El mercader de la muerte» cómo un periodista español, José Ortega (personaje de su trabajo anterior «El mentalista de Hitler») se encuentra con Zaharoff. Trabaja para él y vive una aventura en Montecarlo en la que no falta ningún ingrediente para que el relato sea un thriller divertido, casi apasionante, en el que el lector asiste a una forma de vida que parece ajena a una durísima realidad que conocemos como ‘periodo de entre guerra’s.

«El mercader de la muerte»: La luz de la tinieblas

La escritura de Gervasio Posadas es clara y no busca exquisiteces, ni una retórica vacía e inútil. Si bien es cierto que tiende a contar más de la cuenta, a realizar esfuerzos excesivos para centrar el foco en algunos aspectos menores de la narración que alargan el relato innecesariamente; en general, la lectura no se hace pesada en ningún territorio expositivo.

El tono de la narración es medio y los alientos también. Es un relato que puede leer cualquiera y que no exige nada especial. El lector recibe una buena dosis de diversión, de evasión. No creo que haya otra vocación oculta en un texto que, por otro lado, no es utilizado por el autor para hacer alharacas literarias.

Posadas, frase a frase, va dibujando bien a los personajes. Los principales con trazo fino y los secundarios con un solo rasgo principal. Como ha de ser si no quieres que se desmande alguno de ellos. Los diálogos son algo difusos puesto que, en algunos tramos, se convierten más en conversaciones estériles que aportan poco al conjunto que forma el texto.

«El mercader de la muerte», es una buena opción para este otoño que acaba de comenzar.

Calificación: Muy entretenida.

Tipo de lectura: Amena, fácil. La intriga se va acomodando poco a poco.

Tipo de lector: Cualquiera.

Argumento: La vida te lleva por sitios muy extraños. Es necesario saber leer la realidad para sobrevivir.

Personajes: Bien construidos.

¿Dónde puede leerse?: En Montecarlo, por supuesto.


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