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El sueño de una noche de verano

Esta obra de William Shakespeare es teatro dentro del propio teatro. Tal vez no haya otra obra que nos permita explicarnos el teatro actual, la literatura universal.

19 mar 2016 / 12:14 h - Actualizado: 14 mar 2016 / 12:30 h.
"Libros - Aladar","William Shakespeare"
  • Edwin Landseer, Scene from A Midsummer Night’s Dream. Titania and Bottom (1848). / El Correo
    Edwin Landseer, Scene from A Midsummer Night’s Dream. Titania and Bottom (1848). / El Correo

Muchos de los matices y la sonoridad del lenguaje, se pierden con la traducción, y sin embargo, como sucede casi siempre con las obras grandes, a pesar de esa disminución, continúa atrapándonos con una fuerza poderosa.

Porque William Shakespeare trabajó sobre lo literario, lo épico, lo lírico y lo poético unificando todo con una dramaturgia que funciona como el mecanismo de un reloj y que desafía al tiempo.

Teatro dentro del teatro, porque las vicisitudes de unos cómicos errantes, dan lugar a un juego de equívocos en el que las hadas y los duendes, justifican las acciones locas de los humanos, el amor, el desamor y sus arbitrariedades.

Al final todo queda en nada, es solo el sueño de una noche de verano cargada de presagios y saturada del perfume de los bosques.

Todo en el texto es una sucesión de hermosas metáforas que nos transportan a un mundo simbólico y hermoso, pero también terrible.

La compañía ha de actuar para un gran señor que también somos nosotros, esa función comienza cuando debería terminar y censura en clave de comedia el amor desdichado que afecta por igual al mundo de los hombres y de las mujeres, de los duendes y de las hadas. En lo real y en lo soñado, pues todo lo puede y todo lo iguala. Se construye como un juego de simetrías y duplicidades, a semejanza de una instalación de espejos, que reflejando la realidad, la transformaran.

A Midsummer Night´s Dream es una obra única para interpretar el teatro moderno, por supuesto, pero también la literatura universal. Bebe en los ciclos artúricos, en Apuleyo y en Plutarco. Asombra pensar que cuando fue escrita, el siglo XVI no había terminado. Su magia se prolonga con fuerza en la pintura, en la música y en el cine, hasta hoy, merced a los artistas que se contagiaron de su sencilla complejidad: Mendelssohn, Britten, Bergman y Allen entre otros.

Algunos de sus personajes dan nombre para siempre a las lunas de Urano.

No es texto que soporte bien la lectura –salvo para los acostumbrados a leer teatro- y reclama las voces y la interpretación de unos buenos actores. Alterna la prosa y el verso rimado.

Su construcción teatral es un artificio grandioso.

Calificación: Obra maestra.

Tipo de lector: Aficionados al teatro.

Tipo de lectura: Exige concentración.

Argumento: Bien tramado y exuberante.

Personajes: Mágicos

¿Dónde puede leerse?: En una cálida noche de verano.


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