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Harry Potter no nació por arte de magia

En «Mitología de Harry Potter» la escritora Nerea Riesco analiza los ingredientes universales que le aportan magia y credibilidad a una de las sagas literarias más exitosas de todos los tiempos

18 dic 2022 / 09:38 h - Actualizado: 18 dic 2022 / 09:45 h.
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«Este libro está escrito para ti, que te crees muggle. Más que creerlo estás seguro de que lo eres porque el hechizo «Alohomora» no te funcionó el día que perdiste las llaves, ni tampoco el «Lumos» cuando se fue la luz. Pero lo que habrá terminado de convencerte es que jamás recibiste la carta de Hogwarts, y eso te decepciona. No te culpo. ¿Quién no querría estudiar en un colegio en el que te enseñan a volar en escoba?».

De este modo tan sugerente arranca «Mitología de Harry Potter» (Algaida Editores), ensayo divulgativo de la doctora en Comunicación y licenciada en Periodismo Nerea Riesco, que llega a las librerías coincidiendo con el 25º Aniversario del lanzamiento de «Harry Potter y la piedra filosofal». Una obra que nos sumerge en la historia, los mitos y las leyendas, así como los textos de autores clásicos de la literatura que inspiraron y dieron riqueza a la saga creada por la escritora británica J. K. Rowling, y que ha trascendido fronteras y edades hasta convertirse en todo un fenómeno sociocultural.

No en vano, por el libro de Nerea Riesco desfilan seres fabulosos como dragones, elfos, duendes, brujas, centauros y unicornios, a los cuales se suman leyendas como la del cancerbero y el ave Fénix, y objetos mágicos como varitas, escobas voladoras, bolas de cristal o cartas del tarot.

Harry Potter no nació por arte de magia

¿De dónde surge la idea de crear este libro?

Hace 25 años, cuando se publicó la primera entrega de la saga, yo estaba empezando periodismo y ya sentía interés por las novelas que se convertían en superventas. Más adelante, mientras me documentaba para mi tesis doctoral, que se enfoca en los bestsellers, inevitablemente Harry Potter se convirtió en uno de los fenómenos que quería estudiar. Buceando en los siete libros descubrí la cantidad de referencias mitológicas que la autora dejaba caer entre las páginas, como miguitas de pan que se pueden o no seguir. Entonces pensé que se podría escribir otra tesis solo con eso. Y ahí comencé a darle vueltas a la idea de este libro.

En la introducción de la obra cuentas que los muggles y las personas mágicas no somos tan diferentes. ¿En qué nos parecemos?

En muchísimas cosas. Hemos bebido de las mismas fuentes. Hemos alimentado nuestra imaginación con la misma sopa de tradiciones ancestrales: dragones, sirenas, esfinges, hombres lobo, varitas mágicas, viajes en el tiempo, fantasmas... Fluffy, el terrorífico perro de tres cabezas que custodia la piedra filosofal, es el cancerbero griego que custodia las puertas del averno. A los unicornios medievales se les daba caza colocando a una doncella virgen bajo un árbol, ya que se sentían atraídos por las niñas, algo que también sucede en Hogwarts, donde solo las alumnas pueden acercarse a ellos. Y esto son solo dos ejemplos.

Leyendo el libro, parece que el mundo no es tan grande, que no nos diferenciamos tanto, que compartimos muchas tradiciones

¡Desde luego! Revisando la historia de la humanidad, repetimos ideas, personajes... Infinidad de culturas, que jamás tuvieron contacto entre ellas, cuentan historias de dragones, brujas, magos, duendes o espíritus. Hemos buscado explicación a lo que sucedía en la tierra en las estrellas, en las líneas de la mano o en el reflejo de los espejos. Es lo que Carl Jung denominaba el «inconsciente colectivo», que hace que los individuos de la misma especie tengamos un procesamiento mental común.

Pero no solo hay referencias a la mitología grecorromana, también a otras obras maestras de la literatura

Sin duda. Es inevitable que nos acordemos del Atreyu de «La historia interminable» cuando Harry se enfrenta a la Esfinge en una de las pruebas del Torneo de los Tres Magos. O que pensemos en el codicioso Smaug de Tolkien cuando sabemos que Gringotts, el banco en el mundo mágico, está custodiado por dragones. O que el Espejo de OESED (deseo al revés) haga guiños al mundo de Alicia, o el armario evanescente a la obra de C. S. Lewis, un autor por el que J. K. Rowling ha mostrado en más de una ocasión su admiración.

Es interesante el nombre que la autora les da a algunos personajes y que tú analizas

Es muy divertido descubrir el origen de algunos de los nombres. Por ejemplo, Fawkes, el ave fénix de Dumbledore, recibe el nombre de Guy Fawkes, un personaje de recuerdo infame en la historia británica porque protagonizó lo que se dio en llamar «la conspiración de la pólvora». Guy Fawkes formaba parte de un grupo de católicos ingleses que pretendían asesinar al rey Jaboco I. Para su desgracia, atraparon a Fawkes y lo condenaron a muerte. Desde entonces, cada 5 de noviembre, se celebra el fracaso del complot en la llamada «Noche de Guy Fawkes» o «Noche de las hogueras» donde suelen quemarse monigotes con el aspecto de Fawkes. Que unas de las características del ave fénix sea morir envuelto en llamas cada 500 años para renacer de sus cenizas es un guiño de la autora.

Harry Potter no nació por arte de magia

De todas las referencias sobre las que te has documentado, ¿cuál es la que más te ha llamado la atención?

Quizás la que se refiere al origen de las varitas mágicas. Podemos rastrear su presencia desde el inicio de los tiempos, pero lo más interesante es encontrar su rastro en la propia Biblia, en pasajes que se refieren a Moisés, por ejemplo. También he encontrado representaciones de Jesucristo obrando sus milagros con una especie de «varita mágica» en la mano; en la iglesia de paleocristiana de Santa Sabina, en Roma.

¿A quién está dirigido este libro?

En las presentaciones de «Mitología de Harry Potter» hay gente de todas las edades. Desde niños y niñas que están descubriendo ahora las aventuras de Harry y que sienten lo mismo que sintieron otros jóvenes en el pasado, hasta los que comenzaron a leer a Harry Potter con el libro recién salido al mercado, que ahora rondan los treinta y tantos, y que se convirtieron en grandes lectores tras descubrir el placer que se esconde en los libros. Pero, igualmente, «Mitología de Harry Potter» podría disfrutarlo cualquier amante de la mitología, sin importar que se haya leído o no Harry Potter.


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