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«La Bohème»: El poder de la ópera

«La Bohème» llega al Teatro Real de Madrid y eso es siempre una excelente noticia para los aficionados a la ópera. Los que tienen oportunidad de pasar por Madrid se pueden sentir afortunados puesto que asistirán a un espectáculo extraordinario

15 dic 2021 / 19:58 h - Actualizado: 15 dic 2021 / 20:23 h.
"Ópera","Críticas"
  • Michael Fabiano y Ermonela Jaho. / Fotografías de Javier del Real
    Michael Fabiano y Ermonela Jaho. / Fotografías de Javier del Real

El frío de Madrid se ha apoderado, otra vez, de la ciudad. Lo condiciona todo y parece que obliga a dejar reposar algunas cosas que pertenecen a otras épocas del año. Pero todo es una ensoñación, un corsé que nos hemos puesto e impuesto desde hace siglos. Hay cosas que no están a expensas de nada salvo de sí mismas. El amor es una de ellas. Buen momento para acercarse a «La Bohème».

Enamorarse es posible incluso en las peores condiciones; el amor no entiende de riquezas; amar es sufrir... La realidad envuelve todo, incluida la ficción. Eso es de lo que habla «La Bohéme» de Giacomo Puccini, la ópera que se representa en el Teatro Real de Madrid desde el pasado día 12.

La producción que Richard Jones, que regresa a Madrid después de cuatro años, es una lectura bastante exacta de la ópera de Puccini aunque el ambiente gélido que se representa sobre las tablas inunda todo y la zona más amable de lo que contaba el compositor se diluye sin remedio. Demasiado minimalismo que, aunque con sentido, deja sin mostrar a los enamorados enredados por la pasión, amigos dispuestos a cualquier cosa por los otros y profundidad de sentimientos. Que el espectador pueda ver cómo se manipulan los decorados y como se apilan a los lados y en el fondo del escenario contribuye a que la sensación de estar observando una ficción haga que las distancias se alarguen de forma peligrosa. Desde luego, no es la mejor de las producciones con las que se ha visto una de las óperas más famosas y representadas de la historia, pero que nadie se preocupe porque se deja ver sin problema alguno.

«La Bohème»: El poder de la ópera

«La Bohème» es maravillosa. Es una de esas obras con las que miles de personas han quedado prendados para siempre de la forma expresiva más completa de todas las artes, de la ópera. El que escribe es una de esas personas. La emoción es tan enorme que, después de asistir a un buen número de representaciones y de escucharla decenas de veces, es difícil contener alguna lágrima en la zona final. Esta vez, ha vuelto a suceder. Y, esta vez, uno de los responsables de que eso ocurriera ha sido el director musical, Nicola Liusotti. Desde la primera nota, se lanza a buscar matices y recovecos en la partitura que hacen estallar la expresividad de una forma deliciosa. La Orquesta Titular del Teatro Real de Madrid logra estar a una altura más que considerable. Muy, muy, bien el maestro. Muy, muy, bien la orquesta.

«La Bohème»: El poder de la ópera

Además, sin cantantes, una ópera puede quedarse en nada. Y los otros responsables de una noche divertida, evocadora y conmovedora, se llaman Ermonela Jaho (Mimí) y Michael Fabiano (Rodolfo). La soprano, aunque con una zona grave del timbre no tan bonita y trabajada como los agudos o los medios, es una excelente cantante y es capaz de desarrollar un arco dramático sobresaliente. Hace algunos años, durante una entrevista, le dije que si fuese Puccini escribiría «La Bohème» pensando en ella y, ahora, lo vuelvo a decir. El señor Fabiano es un cantante muy seguro y la robustez de su voz y de su técnica le convierten en una apuesta segura. El día del estreno logró momentos de una belleza aplastante. Esta pareja encarnan a una Mimí y a un Rodolfo de muchos quilates.

El resto del reparto está muy correcto. Joan Martín-Royo destaca por su interpretación y por lograr un nivel vocal estupendo. Y la Musetta de Ruth Iniesta es divertida y pasa la prueba con solvencia.

Me gusta «La Bohème». Me gusta Puccini (que negaba el verismo y decía no ser amigo de ese tipo de ópera cuando, en realidad, era el jefe de la banda). Me gusta Ermonela Jaho y Michael Fabiano. Y me gusta el mejor teatro de ópera del mundo, esto es, el Teatro Real de Madrid. No se pierdan (si es que quedan entradas en taquilla) «La Bohème».


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