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La Gitanilla

Miguel de Cervantes escribió cosas importantes además de El Quijote. Un ejemplo es La Gitanilla, novela que bucea en la imposibilidad de cambio que el ser humano arrastra a lo largo de su existencia.

02 abr 2016 / 12:15 h - Actualizado: 14 mar 2016 / 18:54 h.
  • Portada de La Gitanilla. / El Correo
    Portada de La Gitanilla. / El Correo

Miguel de Cervantes escribió El Quijote. Pero también dejó obras menores muy interesantes que un buen lector no debe dar de lado. El conjunto de las llamadas Novelas Ejemplares son unas excelentes narraciones que dibujan un mundo nuevo desde la literatura y que, también, modifican esta hasta los cimientos.

Una de esas novelas es La Gitanilla. Relata (por supuesto desde la omnisciencia) la historia de una muchacha gitana extraordinariamente bella, cantante única y bailarina sin posible rival. Viaja por el mundo acompañada de una gitana vieja y del resto de gitanos que acampan en sus ranchos a las afueras de las ciudades. Entre ladrones y gentuza destaca la mujer por su bondad y sensatez. Todo el que la ve se queda prendado. Uno de ellos decide dejar lo que es para conseguir su amor eterno. Un caballero que se mete de lleno en el mundo de los delincuentes. Después de muchas peripecias, la gitana resulta ser otra cosa distinta y el caballero no puede dejar de serlo.

Con un ritmo narrativo modernísimo para el momento en que Cervantes escribió la obra, la novela nos lleva de un lado a otro sobre una excusa permanente: los celos. Y nos deja reposar sobre el verdadero tema que el autor trata: la condición humana, perpetua y que no puede modificarse. Ni por desconocimiento del sujeto, ni por cambios a mitad de camino.

Los personajes aparecen con potencia desde el principio. Creíbles puesto que Cervantes elige los rasgos precisos para que el perfil sea exacto. No hay despistes durante la narración. Ni trampas. Una novela limpia. Casi moderna.

No es El Quijote, pero es Cervantes.

Es una novela que se lee en los institutos. Mala cosa. A esa edad, tal vez, no sea lo más adecuado. Una opción es leerla al mismo tiempo que los jovencitos de la casa. Siempre viene bien una buena compañía al hacer las cosas impuestas.

Calificación: Estupenda.

Tipo de lectura: Muy ligera y divertida. Muy poco exigente.

Tipo de lector: Si se trata de Cervantes cabe cualquiera.

Personajes: Muy bien dibujados.

Engancha desde el principio. No sobra nada aunque Cervantes como poeta era flojito y los poemas de la novela son mediocres.

¿Dónde puede leerse?: En cualquier lugar del mundo.


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