martes, 25 febrero 2020
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La matemática del relato

¿Qué es el relato? ¿Cuál es su esencia? ¿Qué pinta el personaje en la literatura actual? El relato es una explicación de la realidad, su esencia se nutre de la búsqueda de sentido y el personaje lo es todo en la literatura actual

02 ene 2020 / 17:14 h - Actualizado: 02 ene 2020 / 17:23 h.
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  • La matemática del relato

Lo que es una persona interesante puede que no tenga ningún atractivo. Saber qué es exactamente, qué significa ser interesante, solo toma importancia de lo necesario, de lo que logre acercar a lo real. Y de su utilidad.

Hace unos días planteaba esa cuestión a un par de amigos. Lo único que pregunté fue: ¿qué es un hombre o una mujer interesante?

Después de los primeros acercamientos (una persona guapa, alguien con el que se pueda hablar de cualquier cosa, la que guarda un misterio que jamás enseña o la que mira sin que le puedas adivinar el pensamiento) fuimos avanzando hasta que llegamos a un par de conclusiones. Una persona interesante es el que encuentras siempre un paso más allá por su capacidad de sorpresa y por una reflexión siempre más profunda que la tuya.

Vale. Lo de menos es si las conclusiones eran las más acertadas o profundas. La conversación era informal y desordenada.

Lo importante era pensar sobre lo que decimos y averiguar para qué sirve profundizar en aspectos cotidianos. Eso y cómo influye en el proceso creativo al escribir. Siempre que puedo aprovecho mis conversaciones para sacar conclusiones en ese sentido. Ya saben que la cabra tira al monte.

A veces un personaje demanda estar acompañado de otro que tenga unas cualidades determinadas. Por ejemplo, por alguien que sea muy interesante. Y si no tenemos claro lo que es, estamos perdidos. Si queremos perfilar un personaje interesante y nos sale un cretino vestido con trajes hechos a medida, el relato no funcionará en la vida. Porque el relato es personaje en la novela actual.

Escribir requiere un planteamiento anterior. Por qué, para qué y cómo. A pesar de todo, nos podemos encontrar con obstáculos inesperados cuando la trama avanza por caminos que no teníamos previstos. Y debemos estar preparados para resolver lo que nos toque. En definitiva, un escritor ha de saber de todo, tiene la obligación de pensar sobre el mundo. Mirar y pensar. Mirar y pensar. Sin descanso. Así se consigue, posiblemente, impostar una voz femenina en el caso de los escritores varones o al contrario.

Es casi una cuestión matemática. Si nuestro personaje necesita X hay que darle eso y no otra cosa. No algo que se parezca. No. Sólo sirve arrimarle esa X. Novela es igual a X más Y. Novela = X + Y. Sabiendo lo que es cada cosa el relato se desarrollará con más facilidad. Si alguno de los términos es difuso, está mal diseñado o falta, el resultado será que estamos escribiendo otra cosa diferente a lo deseado. La suma de las incógnitas (que iremos desvelando frase a frase) dará como resultado un texto coherente en sí mismo. Ya sé que la ecuación puede ser mucho compleja, pero, como ejemplo, creo que puede servir.

Sólo eso. Todo eso.


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