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‘La Regenta’ o la ópera más allá de las palabras

Estreno mundial absoluto de la ópera ‘La Regenta’, un acontecimiento con enorme repercusión en el que cantantes, compositor y directora de escena forman un grupo atractivo que es capaz de presentar una obra más que interesante

28 oct 2023 / 16:04 h - Actualizado: 28 oct 2023 / 16:16 h.
"Ópera","Críticas"
  • Todas las fotografías © Esmeralda Martín
    Todas las fotografías © Esmeralda Martín

Hay que celebrar la feliz colaboración entre distintos espacios escénicos, como son el Teatro Real, El Teatro Español y las Naves del Español que revitalizan la vida musical de la ciudad al extender la ópera a espacios que hasta ahora no eran los habituales y que tienen el efecto de introducir en el tejido de Madrid un acontecimiento cultural que aporta un dinamismo necesario y deseable. Especialmente en unos tiempos en que el debate sobre la cultura ha sido sustituido en el mundo de la política por otros que se entienden como más acuciantes. Por ello que un espectáculo como la ópera irrumpa en espacios como las Naves del Matadero a unos precios asequibles para el público en general es un excelente acontecimiento.

También es estupendo que en nuestra sociedad se proporcione espacio y lugar a los nuevos creadores más allá de que en esta aventura puedan hallarse obras menos relevantes o que estén condenadas a disiparse en el tiempo, porque siempre terminaremos por encontrar obras que se quedarán con nosotros. Este tipo de estrenos deberían hacerse con más frecuencia dándoles un carácter de normalidad que permita a las voces de un buen número de creadores saltar de la partitura al escenario para que el público tenga la oportunidad de conocerlas.

No es sencillo llevar al terreno del drama lírico obras que se inspiran en grandes novelas, el lenguaje de la literatura nada tiene que ver con el de la ópera y sobre un escenario apenas se pueden dar pinceladas de la esencia que nos transmite el original. Así ha sucedido con ‘el Quijote’ de Cervantes llevado en numerosas ocasiones a la ópera y en este caso con ‘La Regenta’, novela extensa, compleja y aún polémica que nos cuenta algo más que la historia conflictiva de unos personajes que se mueven entre la pulsión prohibida del deseo como escapatoria y los cánones rígidos del siglo XIX en una ciudad de provincias. En este caso el carácter transgresor que tiene la protagonista en la novela al romper el cerco de la fidelidad conyugal y entregarse al adulterio queda desdibujado en el argumento de la ópera, quedando únicamente victimizada, lo que no quita legitimidad a una interpretación escénica que está muy bien elaborada.

‘La Regenta’ o la ópera más allá de las palabras

Especial mención merece la excelente dirección de escena de Bárbara Lluch con libreto de Amelia Valcárcel y Bernaldo de Quirós, que consigue llevar al espectador a una doble realidad desarrollada en Vetusta: abajo, en un escenario oscuro y con puertas que se abren y cierran a merced de terceras personas que visten y desvisten a una protagonista, Ana, que transmite la angustia del encierro, la incomprensión y el deseo de ser aceptada.

Y desde arriba, un balcón corrido que representa una segunda realidad compuesta por una sociedad tradicional y normativa, que además de mirar, opina o más bien juzga opresivamente a modo de tribunal a nuestra protagonista: desde el inicio, incluso antes de desarrollarse la obra, se observa a una mujer que se arrastra por un escenario oscuro y sin salida con tintes claustrofóbicos, y que posteriormente, de un modo contrariado pero sin rebeldía, accede a mostrarse en sociedad con los vestidos que le imponen, abandonando toda capacidad de elección: excelente la simbología de las pestañas que pretenden ser de papel y que quedan al aire como si de una muñeca recortable se tratara.

Se consigue transmitir al espectador aquello que queda más allá de las palabras y representar en un espacio y tiempo tan limitado como es la nave en donde se desarrolla la acción, la tremenda y triste soledad de La Regenta.

‘La Regenta’ o la ópera más allá de las palabras

La música de Marisa Manchado, compositora de larga y conocida trayectoria permite a los cantantes expresarse con la comodidad que podemos encontrar en cualquier obra lírica bien escrita para la voz, haciendo posible los matices e inflexiones que escuchamos en la protagonista y en el resto de intérpretes lo que no quiere decir que esas mismas partes no tengan una dificultad vocal inherente a cualquier ópera, haciendo uso en algunas ocasiones de la voz cantada y declamada que subrayaba con eficacia el carácter dramático de la acción. También la orquesta adquiere personalidad propia y actúa como un personaje musical más al hacer uso de determinados instrumentos y colores orquestales que acompañan a los protagonistas y sus estados de ánimo.

Los cantantes realizan con profesionalidad y buenos medios vocales los roles que tienen encomendados. Además de la excelente protagonista, María Miro, muy expresiva en lo musical, fue relevante la voz del bajo Cristian Díaz, así como la intervención de María-Rey Joly con excelentes dotes escénicas junto al resto de solistas que formaban parte del elenco.

La orquesta Titular del Teatro Real interpretó con excelente resultado el desarrollo de la obra que dirigió Jordi Francés y que supo transmitir la musicalidad de la partitura de un modo eficaz y al servicio de los cantantes y la acción dramática con muy buenas intervenciones de los solistas que completaron el tejido musical. El Coro de la Comunidad de Madrid, con enorme experiencia en obras actuales, hizo un buen trabajo en su papel de tribunal omnipresente.


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