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Lecturas para el confinamiento

Lecturas para el confinamiento: «Juan Martín el empecinado»

En este penúltimo episodio de la primera serie, pretende hacerse un elogio de la institución militar española que tantos desastres evitó durante esta Guerra de la Independencia, todo ello aderezado con mucha acción a la que llegamos a través de un maravilloso, como siempre, diálogo

13 may 2020 / 17:21 h - Actualizado: 13 may 2020 / 17:34 h.
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  • Benito Pérez Galdós.
    Benito Pérez Galdós.

Juan Martín Díez, personaje real, fue un general de renombre que, dentro de la fase de guerra de guerrillas en que está inscrita la novela, ofició de general consiguiendo múltiples victorias sobre las tropas napoleónicas, que ya en 1812 habían tomado la ciudad de Valencia. Castellano viejo y recio, en sus haberes están la defensa a ultranza de Fernando VII, así como el hecho de representar con honor y valía al estamento militar o castrense que tanto se defiende en la novela, y no porque Gabriel, su protagonista, se circunscriba a él. Dado que el general no morirá hasta 1825 en Roa (Burgos) ahorcado, Galdós es muy fiel a sus primeras hazañas, sin hacer valer más que su heroicidad.

Las tropas napoleónicas entran esta vez por Almería y Alicante en barco; y en la retaguardia, pero conociendo el terreno como nadie, los militares toman dos caminos bien distintos: uno que se desvía del municipio arriácense de Brihuega hasta Madrid; el otro, donde sucede la acción principal que sube desde este pueblo de Guadalajara al Alto Aragón; allí será donde los hombres de José El Empecinado, consigan frenar a los franceses de un modo más o menos definitivo.

Entre los ayudantes con los que contará en la ficción, estarán Vicente Sardina y don Pelayo que, ya sea por encargo o por afección se convertirán en su camarilla.

Como enemigos dentro del propio ejército español, Galdós utiliza a Saturnino Albuín, que perderá un brazo en uno de los sitios y el cura mosén Antón, que intentará matar al héroe haciéndole despeñarse por unos riscos. Antón que de primeras es calificado como impertinente, tiene un genio que acabará jugándole muy malas pasadas, y es la imagen de un clero que, de tan ensoberbecido, acaba perdiendo los papeles. Un clero que no es todo, afortunadamente, así.

Lecturas para el confinamiento: «Juan Martín el empecinado»

Gabriel, que no es ni amigo ni enemigo, es encarcelado por culpa de estas rivalidades, y la casualidad le acerca de nuevo a Luis de Santorcaz, de quién averiguamos de su propia voz su pasado jacobino, anterior a convertirse en señorito español y juerguista sin pundonor, junto a su amigo don Diego, el hijo de María. Este hecho hace que a mosén Antón se le abran aún más las carnes, y le tome no en balde de traidor a su patria, ya que quiere que Gabriel se vaya a luchar con los franceses.

Otros acontecimientos como el secuestro de Inés (que tiene a Amaranta terriblemente desmejorada) por el que el protagonista pagará en dinero casi todo lo que lleva en el bolsillo, traen más de cabeza a Araceli que cualquier insulto o deshonra por parte de unos u otros, si bien el padrenuestro final ante los militares de ‘el Empecinado’ es más interpretable como súplica de clemencia, que como pronunciamiento hacia cualquiera de los dos o tres bandos.


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