lunes, 09 diciembre 2019
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«Mike Stern & Jeff Lorber Fusion Band»: El valor de la pasión

JazzMadrid19 sigue la ruta prevista y dejando en el recuerdo conciertos estupendos. Ayer era el turno de Mike Stern y Jeff Lorber que, acompañados de los fabulosos Dennis Chambers y Jimmy Haslip, nos recordaban lo que supone la fusión del jazz con el rock

14 nov 2019 / 13:38 h - Actualizado: 14 nov 2019 / 14:11 h.
  • Mike Stern y Jeff Lorber. / Fotografía cortesía de JazzMadrid19
    Mike Stern y Jeff Lorber. / Fotografía cortesía de JazzMadrid19

Frío y lluvia. Las ruedas de los vehículos hacen que el agua ya sucia salga despedida en todas las direcciones posibles. El ruido se mezcla con el ruido. Un claxon, el silbato de un agente municipal, alguien que llama a un taxi como se hacía antes, es decir, voceando. Como de costumbre, el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa se convierte en un refugio de lujo, un lugar en el que estaremos un puñado de personas para asistir a algo único que nunca más se volverá a repetir.

Un músico es esa persona que hace sonar un instrumento para expresar sus emociones. Pero la cosa no queda en eso, no puede quedar en tan poca cosa. Cualquiera podría aporrear un piano con la excusa de querer expresar el miedo o un amor nunca antes conocido. Sin éxito alguno, claro. El músico expresa esas emociones y hace que el que escucha las sienta también. Con matices, filtradas; pero las mismas.

Mike Stern, un viejo artista que comenzó haciendo rock en la banda Blood, Sweat & Tears y que, más tarde, acompañó a Miles Davis haciendo jazz (entre otras cosas porque su carrera es mucho más extensa y fructífera), nos contó, eso, sus emociones. Durante el concierto, expresó, dependiendo del tema, unas u otras. Pero en todo momento hubo una emoción conductora, una constante: eso que conocemos como pasión. A sus 66 años, Stern sigue disfrutando sobre el escenario, sigue queriendo hacer música. Stern lleva el rock 'n' roll en la sangre, también el blues y la libertad que presta el jazz en cada nota que coloca con acierto (todas). Ayer, en el concierto que había programado JazzMadrid19, sonó más el rock 'n' roll que otra cosa. Al blues se le hizo un guiño muy claro al comenzar a sonar «Blue soul» y poco más.

La guitarra de Stern busca siempre enfrentarse con la realidad, buscar lo cierto que no es otra cosa que lo que siente el guitarrista en cada momento.

La pareja artística de Stern es, ahora, Jeff Lorber que pilotaba en los teclados y de qué forma. A veces se acercó incluso a la psicodelia aunque no terminó de cruzar fronteras. La mano izquierda de Lorber buscó en territorios difíciles que acompañaban el sonido de la guitarra de Stern al intentar derrumbar el silencio a una velocidad improbable.

La base rítmica formada por el baterista Dennis Chambers y el bajista Jimmy Haslip (los soos de este hambre pueden optar a ser los mejores del festival) estuvo impecable, creativa, burbujeante. Un par de veteranos que llevan la música en la punta de los dedos para poder construir un universo que solo pertenece a unos pocos artistas del mundo.

La esposa de Stern apareció para acompañar al guitarrista con su propia guitarra y, en el primer tema, un instrumento parecido a un pequeño ukelele irregular que se usa en Mali (he de reconocer que no recuerdo su nombre). Con ella la base melódica quedaba intacta aunque Stern atacase sin cuartel por todos los flancos. El swing es eso, conseguir que todo quede intacto, cada nota en su sitio.

«Copasetic», un tema precioso, destacó sobre el resto aunque el nivel fue extraordinario. Destacar algo en esas condiciones es muy difícil.

Otro concierto estupendo en el que queda claro que el jazz casa con todo tipo de música y especialmente con el rock 'n' roll puesto que, al fin y al cabo, este es el producto de la evolución del jazz más clásico.

En el autobús que me devolvió a casa, no puede mantener los pies quietos. Y es que la pasión también se contagia.


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