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Novelas de negra y crimináh

Cuatro títulos que no hay que perderse si os gusta la temática de suspense

07 ago 2021 / 15:10 h - Actualizado: 07 ago 2021 / 15:32 h.
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Me he clavado entre lóbulos unos cuantos encuadernados ahora que tengo tiempo para leer de forma lúdica.

La verdad es que es un gustazo volver a la lectura casi pasiva, sin más pretensión que la de quemar páginas y argumentos; que algo siempre aprende una, pero lo importante es poder decir: ¡Uuuuuh, mira este qué perverso!

Son best seller (para lo bueno y lo malo), no se tratan de referencias independientes como suelo tratar en «La Cara Oculta», y por ello también me voy a permitir citar algún referente literario, aunque siempre diré que, al hablar de terceros, lo que se intenta es demostrar lo mucho que el reseñador ha leído y no aportar nada a quién consulta el breve.

Las referencias y las citas son en el mundo de las letras lo que los porcentajes y las estadísticas al de las ciencias: ruido vacío para intentar parecer más listo.

Y que no hay nada que quede más cutre que eso de «La J.K.Rowlin albaceteña» o «Nueve de cada diez encuestados prefieren seguir respirando a no hacerlo».

En resumen, que os traigo cuatro recomendaciones de textos que he disfrutado cual enana soltera con un satisfayer a estrenar. Son entretenidos, adictivos, de los que no puedes dejar de leer aunque sabes más o menos cómo van a terminar: que el malo se llevará a alguien por delante y que habrá un traidor.

«Joder, rubia, pues haber pillado algo de histórica por variar».

Ya, pero es que entonces no podría haber titulado este suelto «Negra y Crimináh», y me hacía ilusión.

Novelas de negra y crimináh

«Rey Blanco» de Juan Gómez Jurado .

Final de la trilogía de Juan Gómez Jurado, que no es una trilogía del todo ya que con estas novelas logra crear un universo que abarca casi toda su obra. Mañana se inventará algo para que «El emblema del traidor» también forme parte del escenario que acoge a Antonia Scott y a Jon Gutiérrez. O lo mismo ya lo ha hecho y a mí se me ha pasado por alto el detalle.

¿Es necesario leer« Reina Roja» y «Loba Negra» para entender esta? Pues casi que sí, pero es una necesidad muy placentera que podéis alargar además con «El paciente» y con gozarlo ya del todo con (para mí la mejor) «Cicatriz».

Estilo descarado de prosa menos sabinera de lo que Jurado se cree, ritmo trepidante y mucha reminiscencia de viñetas para este bombazo en ventas, éxito que ha llevado a que esta vez el autor no incluya una invitación a sus lectores de escribirle porque ahora sale en la tele y no más quiere que poder hacer tebeos (esto es una apreciación mía jocosa, aunque en la tele sale).

El enfrentamiento entre la Reina Roja española y Mr. White es inminente, pero la partida ya comenzó hace mucho tiempo.

Novelas de negra y crimináh


«La Nena» de Carmen Mola.

Otra novela de entrega mucho menos dependiente de los tomos previos que la arriba mencionada. Se paladea de forma unitaria y es bastante bruta, descorazonadora y cruel. Carmen Mola es muy cabrona con sus personajes y los putea tanto que, la verdad, es que casi pierde credibilidad a la hora de crear los tipos. En serio, no habría ni un miembro de su «BAC» que pasara un pirotécnico con la cantidad de experiencia postraumática como hay en ese equipo. No es bueno dar placa y pistola a gente con tanta mochila emocional.

Pero al mismo tiempo esto sirve para que la lectura no sea predecible, hay momentos en los que tienes que volver a releer un pasaje porque no te crees lo que ha ocurrido o quién ha hecho qué. Terrorífica por lo que cuenta y por cómo lo hace, sin una pizca de compasión ni de fantasía que te pueda alejar de lo narrado.

Me gustó más el argumento de «La novia gitana» (muy buena), pero «La nena» te mete algunos ganchos directos al hígado que ni un orujo de alambique casero.

Absorbente es poco, eso sí, cuando se leer a Mola se viene llorado, vomitado de casa y tras haberle dicho a Thomas Harrys que se vea alguna película para adultos.

La Brigada de Análisis de Casos busca a su directora secuestrada, pero encontrarán mucho más de lo que esperaban gracias a la vuelta a la acción de Elena Blanco.

Novelas de negra y crimináh


«Las tres muertes de Fermín Salvochea» de Jesús Cañadas.

Título del 2017 con el que me animé tras leer lo que Cañadas prepara con Obscura Editorial para este otoño. Una pasada en forma con sus alardes poéticos y esos localismos de un Cádiz al que rinde homenaje en cada página. Sólo la arriesgada estructura supera la prosa y logra algo tan complicado de hacer como es que el lector dude de los imperativos categóricos de la historia planteada. ¿Ocurrió lo que se nos cuenta o es sólo una leyenda incrustada en el mundo propio del argumento? Ecos del Lazarillo pululan por aquí; la técnica de la caja china brilla en todo su esplendor; los detalles steampunk se hacen creíbles; el componente fantástico no chirría y la Cádiz de finales del XIX no tiene nada que envidiar a Gotham.

«No hay que tener cojones ni ná«para mezclar todo esto tan bien.

Encontramos además en sus páginas agridulces un mensaje que me ha encantado : el de la necesidad inherente de que exista la magia en este mundo nuestro.

No sé por qué no había leído yo a este autor antes, me estaría peinando o algo.

Fermín Salvoechea ha muerto, así se lo anuncia Juaíco a su hijo Sebastián, pero este cree que es otra de las mentiras de alcohólico y de vago de su padre que siempre anda con cuentos mientras él sólo conoce la miseria y el hambre.

Novelas de negra y crimináh


«En plena noche» de Mike Santiago.

A Mike Santiago siempre lo confundo con Jon Bilbao y ambos me recuerdan siempre al tonillo de las canciones de Quique González. ¿Por qué?, ni idea, ya bastante tengo con saber diferenciar a Faulkner de Flaubert , pero bueno. El caso, que Santiago tira de nuevo de protagonista músico (creo, siempre mete cosas de músicos), del escenario inventado euskera rural de Illumbe, de una historia truculenta y de un libro que sacó a la luz una versión de los hechos que lo lió todo. Yo pensando: Esto ya me lo leí en «El mentiroso», ¿O ese era de Bilbao?

No, «El mentiroso», es de Santiago y esos elementos aparecían, pero es que su forma coloquial y cercana te engancha desde el principio, y la escaleta con saltos temporales es muy mala ( de buena, quiero decir) y te obliga a seguir leyendo un capitulito más, y el protagonista cada vez se te parece más a Quique González y dejas de rechazarlo como el piji rock star que te pareció al principio (aquí evoco yo a Leiva, mira tú). Total, que te ventilas las casi quinientas páginas de la novela y concluyes que te sonaba mucho, pero que es una historia diferente, muy bien contada que sabe llevarte por donde quiere y con algunos giros de categoría. Muy técnica, algo fría aunque esto se disimula con una primera persona que puede parecer demasiada limitada, pero que es otro truco del oficio para liarte en un gran ejercicio de misterio mejor rematado que «La isla de las últimas voces». Ojo, esa estaba muy maja, pero el final te mataba de curiosidad no satisfecha y además yo prefiero la ambientación patria.

Mike os invita a su web dónde ha incluído todas las canciones mencionadas en la novela, y hay muchas y muy buenas. www.mikelsantiago.info/enplenanoche

Diego León deja su retiro en la costa mediterránea para volver a su pueblo natal. Un viejo amigo ha muerto en un accidente, o eso parece.

***

Pues con cualquiera de estos cuatro libros vais a pasar unos ratos muy entretenidos. Me he leído más cosas y tal, pero han sido cosas de yanquis o de monstruos, de las que ya os iré hablando por aquí.

Hasta entonces, besos de carmín, nenas y nenes.


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