domingo, 17 octubre 2021
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Selección de literatura francesa. De Chateaubriand a Carrière

La polémica en la que llega envuelta la última, autocensurada y semibiográfica novela de Emmanuel Carrère es un buen pretexto para acercarnos a otra de sus obras de no ficción, para recordar a destacados escritores contemporáneos, partiendo uno de los grandes clásicos de una literatura con voz propia

02 mar 2021 / 04:00 h - Actualizado: 01 mar 2021 / 16:30 h.
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  • Emmanuel Carrère.
    Emmanuel Carrère.

«MEMORIAS DE ULTRATUMBA»

François-René de Chateaubriand

La lucidez al contemplar el mundo, y sus reflexiones sobre el mismo, convierten al vizconde de Chateaubriand en un ciudadano ilustrado y moderno. Casi podríamos decir que concluye esa Ilustración que iniciaron algunos de sus célebres conciudadanos y que se basa en el Imperio de la Razón, aunque la religión choca todavía en su pensamiento, como continúa haciéndolo en el mundo actual, a pesar de toda la educación y el conocimiento.

Selección de literatura francesa. De Chateaubriand a Carrière

Coincidimos con todas sus conclusiones, a pesar de la distancia en el tiempo: el advenimiento de un mundo moderno, desconocido; la desigualdad, los cambios en los mapas, la pérdida de la espiritualidad y la sensación de haber traspasado con su vida dos mundos diferentes, uno que desaparece y otro que se niega aún a develarse.

El francés fue viajero, escritor y hombre político, pero lo más importante es que fue consciente de haber sido todas esas cosas. Escribió estas Memorias durante treinta años, tuvo la perspicacia de prever su final. El destino de estas páginas hubiera sido el de publicarse a su muerte, para que resonasen con el eco de algo que nos llega de ultratumba.

Veo los reflejos de una aurora cuyo sol no veré surgir. Solo me queda el recurso de sentarme al borde de mi tumba, después de lo cual bajaré resueltamente con el crucifijo en la mano a la eternidad.

La mayor parte de las ediciones de esta obra magna son resúmenes.

Pero además de su pensamiento certero, sincero consigo mismo y nada oportunista, Chateaubriand tuvo el privilegio –o vivió la maldición- de atravesar una época convulsa en Francia, que vio caer y restaurarse monarquías milenarias, nacer imperios que se derrumbarían, guerras e invasiones, revoluciones que cambiaron el signo de los tiempos; pudo participar en todo esto desde una privilegiada primera fila.

Su prosa es exacta y elegante, no se anda con circunloquios, es eficaz en el resumen y ahorrativo en todo lo que no sea crónica, pensamiento moral u opinión política.

Selección de literatura francesa. De Chateaubriand a Carrière

«DOS HERMANAS»

David Foenkinos

Ni sensibilidad, ni tragedias de la vida cotidiana, ni heroínas inquietantes. No podemos estar más en desacuerdo con las reseñas.

Todos llevamos dentro un monstruo que no busca más que salir, que manifestarse. Lo único que hace David Foenkinos es hacernos sentir el aliento de ese monstruo, mostrarnos de que manera va creciendo, agazapado, señalárnoslo como algo tan próximo como para hacernos temer por nuestro propio juicio. Consiguiendo que nos identifiquemos con él. A pesar nuestro.

El escritor francés va envolviendo a ese personaje encubierto con pequeños rituales domésticos, situaciones comunes y tragedias cotidianas para enfrentarnos finalmente con él y que nos demos cuenta de hasta dónde llega nuestra capacidad de odio, de venganza. Cuanto es el mal que llevamos dentro cada uno de nosotros.

Así vemos que unos sentimientos y unas reacciones que nos parecían «normales» al principio de la novela, se tornen cuando pasemos la última página en algo irregular y vicioso. Algo que estaba mal desde el principio. Algo de lo que nos debíamos haber dado cuenta antes. Como nos pasa muchas veces en la vida.

Foenkinos es muy sutil, consigue atraparnos en una tela de araña. Tiene una increíble capacidad de trazar sentimientos comunes para generar empatía con los personajes. También para construir una historia que está entre el drama intimista, la novela de terror, y el relato de lo cotidiano.

Una novela que termina en cualquier caso de una manera sorprendente que nos explica un principio que ha sido muy confuso para la protagonista.

Una obra maestra de la ficción.

David Foenkinos es una de las voces más interesantes de la narrativa francesa contemporánea, reconocido por el público y la crítica por la singularidad de los mundos que es capaz de crear.

Selección de literatura francesa. De Chateaubriand a Carrière

«EL SECUESTRO»

Georges Perec

Desde luego, inclasificable. El lector -al menos este lector- avanza a través de esta novela con la sensación de no estar enterándose de la mayor parte de lo que se cuenta. «El secuestro» que da título al libro, así como su resolución, se enredan en una miscelánea de textos muy elaborados, que saltan de una cosa a otra, de manera que los personajes que participan en la trama se difuminan en una auténtica selva de palabras. Imagino que lectores más preparados -o segundas lecturas- ayudarán a entender en su totalidad una obra complicada.

Aun con esto, uno no puede detener la lectura, no puede dejar de leer. La composición es tan hermosa, las palabras estallan como fuegos artificiales, los retazos de la trama que se van comprendiendo actúan como una especie de recompensa, y los saltos en el orden de la narración, así como las peculiares enumeraciones de Perec provocan que se vaya de una en otra sorpresa y que todas ellas sean gratificantes.

Esto -que el lector continúe a pesar de la dificultad- tiene un gran mérito. Hay que recordar que la novela está basada en unos juegos léxicos que hicieron de su traducción un hito, y que hablamos de uno de los autores consagrados del postmodernismo, de vida corta pero fructífera e intereses tan variados como los hilos sutiles con los que teje esta obra maestra.

Selección de literatura francesa. De Chateaubriand a Carrière

«DE VIDAS AJENAS»

Emmanuel Carrère

Esta obra de Emmanuel Carrère tiene la fuerza de la realidad en la que se basa su argumento. También la de la telerrealidad -o el patio de vecinos- porque nos permite penetrar en la intimidad de las vidas ajenas, en sus miserias y sus sentimientos, en la manera cómo viven, o su posición social, sus traumas y sus pasiones. Extrañas relaciones, pérdidas. La muerte está presente desde el principio hasta el final de una manera terrible, pero lúcida; apasionante, pero también materia de decepción, cierta o inesperada, siempre cruel.

El escritor escribe una novela de no ficción, un género en el que viene insistiendo con gran éxito entre la crítica y los lectores, exhumando existencias que si no fuera por él permanecerían oscuras.

La cercanía a los protagonistas es uno de los mayores aciertos para que casi todos los lectores podamos sentirnos identificados, como también lo es su particular mirada, pasada por el filtro de su propia vida, que entrevemos, o conocemos de otros libros y que está llena de depresiones, titubeos, intuiciones.

Se mezclan dos tramas diferentes. El punto de unión es el narrador. Los personajes van descendiendo en la búsqueda de la verdad desde los protagonistas hasta los figurantes.

Una obra escrita con una gran sensibilidad, con la osadía de haberla pasado por el filtro de los auténticos protagonistas que, aun encontrando diferencias, o añadiendo matices, la aprobaron. Esto es importante.

La lucha vana contra la enfermedad y la muerte es el motor de una narración que nos deja sin aliento en algunos momentos.


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