Sevilla, “Ciudad de Refugios”

Solo por el refugio de La Corchuela pasaron más de ciento cincuenta mil personas. Durante casi dos décadas, cincuenta y tres suburbios y veinticinco refugios, marcaron a decenas de miles de familias sevillanas sin techo. Grandes naves divididas por colchas para organizar las habitaciones, sin agua corriente, servicios, lavaderos y cocinas, compartidas... Allí se hacía vida de corral de vecinos

08 abr 2017 / 12:35 h - Actualizado: 05 abr 2017 / 22:57 h.
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  • Cartel indicativo del refugio La Corchuela. / Archivo de Gregorio Cabeza Rodríguez
    Cartel indicativo del refugio La Corchuela. / Archivo de Gregorio Cabeza Rodríguez
  • Club de ancianos de La Corchuela. / Archivo de Gregorio Cabeza Rodríguez
    Club de ancianos de La Corchuela. / Archivo de Gregorio Cabeza Rodríguez
  • Escuela Profesional de La Corchuela. / Archivo de Gregorio Cabeza Rodríguez
    Escuela Profesional de La Corchuela. / Archivo de Gregorio Cabeza Rodríguez

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Durante casi dos décadas, cincuenta y tres suburbios y veinticinco refugios, marcaron a decenas de miles de familias sevillanas sin techo. Y aquella dramática situación tuvo sus mártires, víctimas de los hundimientos de edificios. Derribar La Corchuela y olvidar aquella experiencia positiva ha supuesto repetir los mismos errores. Sólo los que sufren tienen memoria.

Los refugios abiertos desde noviembre de 1961 hasta agosto de 1977, fueron veinticinco, instalados con mejor o peor fortuna en todo tipo de edificios utilizables para dar cobijo de emergencia a las personas sin techo, salvo en los casos de las llamadas «Casitas Bajas» (1962), Charco Redondo (1966) y La Corchuela (1969), que fueron grupos de viviendas provisionales construidas expresamente para alojar a las personas sin hogar, en la primera etapa, en la intermedia y en la última, respectivamente. En La Corchuela se prestaron especiales atenciones a los ancianos, los niños y la formación profesional.

En los refugios las habitaciones tenían como paredes intermedias colchas, mantas, sacos, lonas o lienzos de colchones colgados de cables o cuerdas, la mayoría de las veces, pues se trataba de grandes naves o locales que servían de almacenes, edificios en construcción, etc. Los servicios, lavaderos y cocinas eran colectivos y se construyeron provisionalmente. Tampoco había agua corriente en los habitáculos. En los refugios se hacía vida de corral de vecinos, pero en condiciones aún más precarias. La mayoría de las familias procedían de los suburbios en peores condiciones sanitarias y habitables, en los primeros años, y después de las casas en ruina o derrumbadas. Los desahucios fueron tan numerosos que en muchas ocasiones las familias no encontraban plaza en los refugios y tenían que pasar alguna noche en mitad de la calle con los muebles y enseres hogareños a la intemperie. Por orden cronológico de fecha de clausura, los refugios utilizados fueron los siguientes:

1962: 1.- Hospital Militar de la Macarena (19 enero). 2.- Galerías Comerciales del Puerto, en avenida de la Raza (19 enero). 3.- Pisos en construcción en la barriada Madre de Dios, en el sector Amate (23 enero). 4.- Locales e instalaciones en el antiguo monasterio de San Jerónimo (31 enero). 5.- Soportales de la avenida de Ramón y Cajal (31 enero).

1963: 6.- Antiguas naves del diario Abc, en la Enramadilla (12 febrero).

1964: 7.- Naves del mercado de entradores de la calle Almansa (5 agosto). 8.- Escuela del Magisterio, en construcción (5 agosto). 9.- Refugio de los Ciegos, en la carretera de Alcalá (29 septiembre).

1968: 10.- Locales comerciales del grupo de viviendas Virgen de los Reyes (10 enero). 11.- Palacio de Justicia, en construcción en el Prado de San Sebastián (16 abril).

1971: 12.- Barracones de Torreblanca, en la antigua vereda de Pero Mingo (16 octubre).

1972: 13.- Cocheras de Tranvías, en la Puerta Osario (29 febrero). 14.- Refugio del Husillo Real, en calle Torneo (29 febrero). 15.- Locales de Hijos de Luca de Tena, en la Huerta de la Salud (29 febrero). 16.- Almacenes municipales de la calle Luis Montoto (29 febrero). 17.- Refugio-albergue de San Jerónimo, en la calle Arroyo (29 febrero). 18.- Naves del Matadero Municipal (29 febrero). 19.- Pabellón de Valencia, en el sector Sur (20 octubre). 20.- Pabellón de Brasil, en el paseo de las Delicias (20 octubre).

1973: 21.- Cuartel de la Policía Armada, en la Alameda de Hércules (28 noviembre). 22.- Los Merinales, junto a la autovía Sevilla-Dos Hermanas (20 diciembre).

1974: 23.- Dos mil alojamientos llamados las «casitas bajas», en el Polígono San Pablo, utilizados por primera vez el día 14 de marzo de 1962 y que permitieron erradicar un elevado número de suburbios y de refugios iniciales. Por estas «casitas bajas» pasaron en varias fases un total de 11.789 familias, con 45.916 personas (5 diciembre).

1975: 24.- Pabellones de Charco Redondo, utilizados desde el día 12 de diciembre de 1966, dieron cobijo en fases sucesivas a 2.396 familias, con 10.236 personas (20 diciembre).

1977: 25.- La Corchuela, más que refugio fue una barriada experimental, con alojamientos y servicios propios de barriada. Fue utilizado desde el día 14 de octubre de 1969, pasando por sus alojamientos en diversas fases un total de 3.219 familias, con 12.143 personas (30 agosto).

Dos gobernadores civiles, Hermenegildo Altozano Moraleda -hasta mediado 1962- y José Utrera Molina -durante siete años: 1962-1969-, fueron los principales artífices de la movilización en favor de la construcción de barriadas de viviendas sociales. En la Alcaldía de la ciudad, Mariano Pérez de Ayala, José Hernández Díaz y Juan Fernández Rodríguez y García del Busto, fueron tres hombres clave en los tiempos más difíciles y estuvieron identificados con el problema residencial. Otros alcaldes que apoyaron a la Secretaría de Viviendas y Refugios, fueron Félix Moreno de la Cova, Fernando de Parias Merry y José Ramón Pérez de Lama. También Rafael Ariza Jiménez, que ocupó la Alcaldía accidentalmente, fue sensible al problema de la vivienda.

Derribar La Corchuela y olvidar aquella experiencia positiva ha supuesto repetir los mismos errores. Sólo los que sufren tienen memoria.


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