miércoles, 13 noviembre 2019
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Susan Santos: Damas y caballeros, en pie, llega una rockera

Susan Santos en una artista de raza. Pisa el escenario con decisión, agarra su guitarra y hace música. Sin más. En el Auditorio Caja de Música de CentroCentro le acompañaban otros dos músicos con las ideas claras y las notas musicales en la punta de lo dedos, esperando a ser colocadas en el lugar exacto

09 nov 2019 / 10:26 h - Actualizado: 09 nov 2019 / 10:57 h.
  • Susan Santos. / Fotografía cortesía de JazzMadrid19
    Susan Santos. / Fotografía cortesía de JazzMadrid19

Edward Kennedy Ellington, durante los comienzos de su apasionante carrera musical, mandaba a sus amigos que abriesen paso, allá por donde iba. Hiciera falta o no, les pedía que lo hicieran. Sus colegas decían insistentemente «Abran paso, por favor, llega Duke Ellington». Al principio nadie le conocía, pero él se quería dar importancia y lo consiguió, ya lo creo que lo consiguió. Si alguien en este mundo nació músico, fue músico y murió músico, fue él. Si alguien hubo al que le tuvieran que abrir paso con reverencia, ese fue Duke Ellington.

Susan Santos: Damas y caballeros, en pie, llega una rockera

Cuando veo a Susan Santos sobre el escenario pienso en esa frase con la que Ellington anunciaba su llegada, y no porque a esta cantante y guitarrista le haga falta crear un mito para llegar a ser una excelente artista. Lo es, es de esas personas que llevan tatuadas las corcheas en cada centímetro de piel. Pienso en esa frase porque Susan Santos se merece que le abran paso con respeto. Ella se lo ha abierto sola a base de duro trabajo, sorteando todo tipo de dificultades (las mujeres, desgraciadamente, en la música también tienen que pagar algunos peajes reservados solo para ellas), pero convendría que tanto blues, tanto rock, tanto folk y tanto country, pudieran extenderse por los ámbitos musicales más populares para que la importancia de lo que hace no quedara diluida.

Susan Santos: Damas y caballeros, en pie, llega una rockera
Susan Santos logró poner en pie al público que asistió al concierto. / Fotografía cortesía de JazzMadrid19

Se empeñó la guitarrista en poner de pie al público que asistió al concierto (no se llenó aunque la entrada fue importante). Y lo terminó consiguiendo. Nada raro puesto que, desde el principio, Susan Santos no escatimó en esfuerzos. Tiró más de blues al comenzar para pasar a transitar otras sendas trazadas por las músicas tradicionales americanas. Canciones originales, muchas de ellas incluidas en su último trabajo «No U turn», que hicieron imposible tener los pies quietos y, más tarde, el cuerpo entero. No fueron pocos los que se animaron a bailar por todos los rincones del auditorio Caja de música.

Las claras alusiones a la música de bandas como Creedence Clearwater Revival resonaron con fuerza y buen gusto. Y ayudaron mucho los músicos que acompañaban a la guitarrista. David Salvador al bajo y Mario Carrión en la batería. Una base rítmica sólida compuesta por dos músicos que no fallan ni una nota. Ni una sola. Si el swing es el orden exacto de las notas musicales, estos dos músicos son puro swing.

Musicalmente el concierto estuvo a una altura estupenda. Me quedo con la vibrante «Somebody like U» y con» Goin’ Down South», tema con el que se abría el concierto. Los pequeños problemas de afinación de Susan Santos en algunos momentos (de dejaban notar, sobre todo, cuando se pasaba al scat. Honestamente, creo que fueron producto de algunos problemas con el sonido puesto que el momento en que Santos se alejó del micro su voz sonó limpia y mucho más bonita) no empañan el resultado de un concierto que hacía falta en este festival de jazz. Es una muestra de lo que es la música española y hecha por una mujer. Eso es algo a lo que hay que dar la importancia que tiene. Mucha.

Susan Santos: Damas y caballeros, en pie, llega una rockera
Susan Santos, David Salvador y Mario Carrión. / Fotografía cortesía de JazzMadrid19

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