miércoles, 23 septiembre 2020
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«Territorio de luz»: El silencio de un fotón

Los buenos escritores saben que la palabrería y la literatura están separadas por el silencio que hay entre la última palabra escrita y la reflexión del lector. Sin ese tránsito un relato no deja de ser el amontonamiento de palabras que arrastran una historieta hasta el olvido del lector

28 may 2020 / 08:57 h - Actualizado: 29 may 2020 / 16:02 h.
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  • Yuko Tsushina.
    Yuko Tsushina.

Yuko Tsushima nació en Tokio a mediados del siglo pasado. Su padre fue novelista. Y el mundo de esta mujer reposa sobre una literatura llena de sentido.

«Territorio de luz» es una espléndida novela que obtuvo el premio Noma el año 1978. Sigue siendo moderna, aguanta el paso del tiempo sin problema alguno y envejece sin que aparezca una sola arruga. «Territorio de luz» es un relato poderoso que arropa al lector desde el lenguaje de los sentidos, desde la sugerencia, desde el dibujo de un mundo en el que lo implícito ordena el conjunto. Es un relato con el que se siente.

Una mujer es abandonada por su marido. La pareja tiene una hija en común. Y el naufragio es absoluto, arrasador. La mujer, junto con su hija, comienza a caminar por el desierto en el que se convierte el mundo en soledad, bajo la mirada acusadora de todos los demás. La hija comienza a ser un estorbo y moneda de cambio. La vida de la mujer se difumina. Todo eso que le parecía imposible se planta frente a ella. Todo aquello que formaba parte de la rutina se arropa con el manto de la lejanía y la incomprensión. Los sueños comienzan a ser el hilo conductor de una vida que está en peligro de vaciarse por los cuatro costados una y otra vez.

«Territorio de luz»: El silencio de un fotón

Yuko Tsushina elige contar todo esto desde la voz de la protagonista. Sabe que cualquier filtro narrativo podría ser fatal. Porque lo que quiere la autora es dejar que el universo de esa mujer aparezca desde lo que ve, desde lo que sueña, desde lo que esconde o desde lo que siente en silencio. Y eso con un narrador distinto pierde toda la potencia narrativa. El proceso de cambio de la protagonista es tan formidable y tan doloroso que cualquier otra voz no cabe. Salpica con los diálogos justos el relato sabiendo que esa fricción de logos hace de un relato algo grande o lo convierte en minúsculo si el recurso aparece sin ton ni son. Y utiliza la elipsis para que el lector rellene el vacío sabiendo que no se equivoca, sin generar confusión porque el silencio ya lo ha dejado todo bien claro.

Impedimenta acierta de pleno al editar «Territorio de luz» de Yuko Tsushima porque es una de esas novelas que, una vez leídas, se hace necesaria. La última página es el nexo con ese regusto que queda en el lector que se sabe prisionero para siempre de una novela que invita a la reflexión, a la ternura, a la empatía y, sobre todo, a seguir buscando explicaciones en la literatura.

La traducción de Tana Oshima es deliciosa e incluye notas de la traductora (pocas) para que la comprensión sea absoluta.

Calificación: Muy buena.

Tipo de lectura: Pausada. Reflexiva.

Tipo de lector: Cualquiera que tenga claro que la literatura es siempre un descubrimiento.

Argumento: El cambio siempre supone la destrucción del universo personal. Construir otro es la única forma de superarlo.

¿Dónde puede leerse?: En casa. Con una ventana cerca. Por la que entre la luz.


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