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«The Bra»: El príncipe azul más pobre de todos los tiempos

Entrañable y divertido trabajo del alemán Veit Helmer que narra cómo un recién jubilado se lanza en busca de una media naranja perfecta y poco asequible

31 jul 2020 / 09:44 h - Actualizado: 31 jul 2020 / 09:56 h.
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  • Miki Monojlovich y Paz Vega en una escena de la película de Veit Helmer. / El Correo
    Miki Monojlovich y Paz Vega en una escena de la película de Veit Helmer. / El Correo

Cambien al príncipe azul por un maquinista de tren que se acaba de jubilar; cambien un zapato de cristal por un sujetador; cambien el enamoramiento absoluto del príncipe por un fetichismo que le lleva a realizar una búsqueda extravagante y casi ridícula. Si me apuran, no dejen de sustituir un carruaje lujoso por un tren de mercancías viejo, machacado y sucio. También, el castillo del príncipe por una casa de un pueblo de las montañas de Azerbaiyán. Y, voilà, acaban de convertir La cenicienta en una película dirigida por el realizador alemán Veit Helmer. Se titula «The Bra».

Habla «The Bra» de la imposibilidad de lo perfecto; tal vez de la imposibilidad de encajar lo ideal en una vida normal. Y habla de distintas mujeres. La que por su edad parece condenada a vivir en soledad; la viuda que ya nadie quiere; la jovencita que ve la vejez como eso que no le rozará nunca jamás; la mujer que tiene tres hijos y que trata de seducir al hombre al precio que sea... Algunos tópicos que se tratan desde la ironía, desde el color. Y con mucho respeto.

«The Bra»: El príncipe azul más pobre de todos los tiempos
Miki Monojlovich interpreta el personaje principal. / El Correo

Los personajes de la película no dicen una sola palabra. Escuchamos el ruido del tren, la partitura de Cyril Morin, el llanto de un niño o el sonido de un televisor encendido a perpetuidad, pero los personajes no hablan. Causa esto un efecto que va de la sorpresa al exceso porque no todos los actores y actrices son capaces de expresar, con sus gestos y ademanes, lo que deberían decir a través del lenguaje.

La fotografía es maravillosa. Felix Leiberg busca los tonos apagados para reforzar la idea de miseria, de pobreza, de falta de esperanza en algunos casos. La película comenzó a rodarse en Azerbaiyán aunque se terminó en Georgia. La imagen de las vías del tren pasando junto a las casas, siempre a punto de que la locomotora se llevase algo o alguien por delante, la sensación de inmensa pobreza, hizo que el Gobierno de Azerbaiyán impidiera más horas de rodaje y ordenase la demolición de todas las casas para evitar una imagen catastrófica del país.

Miki Monojlovich interpreta el personaje principal. El príncipe azul jubilado. Ya le habíamos visto antes. Comenzó con Kusturica. Paz Vega aparece en uno de esos papeles episódicos que cada actriz ha de defender. Es el más simpático de todos y no está nada mal el trabajo de la española. Denis Lavant («Holy Motors») hace que la película sea más rara de lo que pretende ser y Maia Morgernsten («La pasión» de Mel Gibson) imprime un toque de amargura al trabajo tan necesario como bien conseguido.

«The bra» es una película agradable, inexplicable puesto que está colocada en territorios que los occidentales creemos que no existen, es una relectura muy elegante de un cuento clásico que se instala en la cutrez más insólita y consigue atraer nuestra atención (siempre queremos que los finales sean felices o, al menos, los que esperamos).

«The Bra»: El príncipe azul más pobre de todos los tiempos

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