domingo, 29 marzo 2020
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«Three Tales»: El minimalismo de las grandes cosas

Con lo pequeño se pueden contar las grandes cosas. Y eso lo sabe un compositor como Steve Reich y una artista como Berul Korot. El falso crecimiento, al menos dudoso, del ser humano contado desde el minimalismo y desde la imagen envuelta en palabras

09 mar 2020 / 09:47 h - Actualizado: 09 mar 2020 / 09:59 h.
"Música","Ópera","Música - Aladar"
  • Prueba nuclear en el atolón Bikini. / El Correo
    Prueba nuclear en el atolón Bikini. / El Correo

Decir que el hombre ha intentado progresar desde que vivió en las cavernas no es ningún descubrimiento. Tampoco lo es que alguien afirme que con cada intento de progresar se ha vivido una tragedia y que hemos dejado atrás parte de lo que éramos y nunca deberíamos haber dejado abandonado. Alguien podría decir que eso no es cierto, que algunos adelantos han sido beneficiosos y no han causado problema alguno. Olvidan que el ser humano prueba todo lo que hace para llegar al final del camino y que el fin justifica, algunas veces, unos medios vergonzosos, lesivos y perversos.

En cualquier caso, «Three Tales, Vídeo-ópera Digital Documental (1998-2002)», del compositor Steve Reich y de la artista Beryl Korot, indaga en esas zonas de la historia en las que suceden grandes logros con sus grandes consecuencias. Generalmente, nefastas. E indaga en esa zona ética y moral que convierte al ser humano en una cosa u otra, en un ser malvado o maravilloso.

El espectáculo resulta fascinante. Bello, apasionado; en busca del diálogo entre imagen y música, entre la palabra y las notas musicales. Y esa reflexión por parte dell espectador que se busca desde el primer acorde y desde la primera de las imágenes, estalla de inmediato. Ahora bien, «Three» Tales no es una ópera. Es verdad que tenemos cantantes, es verdad que tenemos instrumentos, pero también lo es que no tenemos la esencia teatral de la que se nutre la ópera. La acción dramática no existe porque es imposible. El director musical, Nacho de Paz, realiza un esfuerzo más que notable para lograr coordinar todos los elementos que le ofrecen partitura e imágenes, pero no puede elevar el espectáculo a la categoría de ópera porque, aunque así lo quieran llamar, esto no lo es.

«Three Tales»: El minimalismo de las grandes cosas
El zepelín Hinderburg se incendió al intentar tomar tierra en Lakehurst. / El Correo

«Three Tales» habla del aterrizaje fallido del zepelín Hinderburg en Lakehurst (New Yersey). El hombre cumpliendo el sueño de volar y comprobando que el precio sería altísimo. Habla de las pruebas nucleares que se realizaron en, Bikini, el atolón del océano Pacífico que quedó envenenado para siempre. El hombre cumpliendo el sueño de matar y comprobando que el precio era el propio planeta. Y habla de la clonación de Dolly. El ser humano queriendo ser Dios y comprobando que solo es un animal con inteligencia refleja expuesto a meter la pata una y otra vez. En «Three Tales» todo esto se dice desde la imagen (vídeos documentales y entrevistas) y desde una música que reitera, que se instala en el ostinato para marcar un ritmo narrativo casi obsesivo.

Los cantantes de Synergy Vocals y la Orquesta Titular del Teatro Real estuvieron francamente bien.

El Teatro Real de Madrid suele buscar lugares alternativos para dar espacio a la ópera o a lo que la rodea. Naves del Matadero es una de esas ubicaciones que tendrá que explotar con frecuencia. Porque funciona de maravilla este matrimonio.


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