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Transgredir, inmortalizar, archivar

Mezclada entre las exposiciones para conmemorar el 25º aniversario del CAAC encontramos una retrospectiva del colectivo Agustín Parejo School, dentro de una sesión denominada Mal de Archivo, que podrá visitarse hasta el próximo 22 de mayo.

16 abr 2016 / 12:23 h - Actualizado: 28 mar 2016 / 14:08 h.
"Arte - Aladar"
  • Agustín Parejo School. Du Côte de l’URSS realizada en 1985 en técnica mixta sobre papel. / El Correo
    Agustín Parejo School. Du Côte de l’URSS realizada en 1985 en técnica mixta sobre papel. / El Correo
  • Agustin Parejo School. Serie Sábana Santa, 1990. Impresión sobre tela. / El Correo
    Agustin Parejo School. Serie Sábana Santa, 1990. Impresión sobre tela. / El Correo

Uno de los elementos con los que intentamos abarcar actualmente el arte callejero es guardar constancia de las acciones realizadas, para de esta forma tener un vestigio al que acudir una vez pasado el tiempo. En un tipo de expresión que basa su potencia en el carácter efímero, la espontaneidad y la transgresión -ya sea desde la ilegalidad o los difusos bordes de la alegalidad- la práctica de archivar se erige como un tótem al que consultar, conformando un reflejo bastante acertado de un periodo específico.

El colectivo malagueño Agustín Parejo School (APS en adelante), activo entre 1982 y 1994, viene a trazar una historia del arte español en paralelo al escenario artístico burbujeante de los años ochenta. Observando la cantidad de obras y documentación acumulada, uno puede llegar a la conclusión de que no provoca quien quiere, sino quien puede. Vistas con la pátina del tiempo, las propuestas conservan su frescura, acidez e inconformismo; dejando todo un rastro sobre el contexto político, social y económico de aquellos años. Todo esto observado desde la óptica de aquel momento de una ciudad como Málaga, bastante alejada del parque temático de museos que es hoy día.

La sucesión de obras, fotografías, fanzines, planos y textos que se pueden ver constituye toda una licuadora de influencias, originando un resultado local que no deja de estar en sintonía con algunas corrientes internacionales. La apropiación de eslóganes dadá como El arte ha muerto, viva el arte asesino..., no solo nos habla del conocimiento de la vanguardia sino de la reivindicación del activismo heredero del mayo del 68 francés u otros artistas que en aquellos momentos utilizaban el eslogan como elemento transgresor, véanse los trabajos de John Fekner o Jenny Holzer.

Esa mezcla que hoy en día tenemos tan al alcance del ratón y el click, que ha generado personalidades artísticas incuestionables como María Cañas, no deja de sorprender en el caso de las propuestas de APS, algunas de ellas incluso premonitorias como La costa de la URSS, en la cual se vaticinaba una hipotética invasión rusa de la Costa del Sol. Del pop de Jasper Johns al estilo agresivo de Basquiat, del neoxpresionismo a la transvanguardia; nombres y estilos que se amontonan, como diferentes ventanas en el navegador, al contemplar las obras pictóricas.

El activismo artístico, etiquetado hoy como artivismo, ha sido uno de los puntales del trabajo de APS, mediante variadas acciones críticas contra el stablishment político y cultural. Sería difícil entender en el marco andaluz las propuestas de Zemos´98 o Flo6x8 sin la obra de los malagueños. Vota Moreno es una acción de contracampaña electoral, donde se juega con la asociación de una imagen a un slogan, mientras que muy poco sabemos sobre qué hay detrás de todo eso. En unas coordenadas similares se pueden situar Málaga Euskadi da y el Proyecto marqués de Larios, siendo este último un ejercicio de reordenación urbana basado en la memoria de un momento concreto. La negativa del consistorio de la ciudad a realizarlo forma parte del debate que se pretender generar con propuestas de este tipo, donde se esboza una gran interrogación sobre quiénes deben ser los modelos que queden inmortalizados en las urbes y si estos están por encima del bien y del mal.

Desde la óptica del presente podemos ver algunos de los proyectos de APS como precursores, poniendo el foco de atención en temas que siguen de actualidad. Resulta ilustrativo comprobar cómo en el momento de auge y desenfreno artístico que fueron los ochenta, APS fue capaz de crear diversas líneas de debate basándose en la crítica y la transgresión como instrumentos de un trabajo no exento de estudio y reflexión. La amplitud de resultados que podemos contemplar, desde el merchandising a obras de esquema tradicional, nos habla de los diferentes estratos del trabajo, de la planificación y organización de las acciones al encuentro fugaz y fortuito que suponen las pintadas. Volvemos al principio: no provoca quien quiere, sino quien puede.

Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (Sevilla). Hasta el 22 de mayo.


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