jueves, 17 junio 2021
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Una lucha sin final

Si se busca en internet «8 de marzo» aparece: «El 8 de marzo es el 67.º día del año en el calendario gregoriano y el 68.º en los años bisiestos. Quedan 298 días para finalizar el año». Cuando se indaga un poquito más se encuentra que el 8 de marzo es el «Día internacional de la mujer». Empezamos mal porque, en su día, era el día de la mujer trabajadora. Este día, conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona

19 may 2018 / 08:55 h - Actualizado: 16 may 2018 / 18:24 h.
"Día Internacional de la Mujer"
  • El feminismo considera que todas, absolutamente todas las mujeres son reales en su esencia natural. / El Correo
    El feminismo considera que todas, absolutamente todas las mujeres son reales en su esencia natural. / El Correo
  • ¿Tendrá consecuencias la huelga del pasado 8 de marzo?. / El Correo
    ¿Tendrá consecuencias la huelga del pasado 8 de marzo?. / El Correo

El 8 de marzo es el día de las mujeres, para las mujeres. De las doctoras, las juezas, las arquitectas, las abogadas, las ingenieras, las artistas, las vagabundas, las estudiantes, las madres, las hijas, las abuelas, las suegras y las cuñadas, las camareras, las solteras, las casadas, las divorciadas, las ricas, las pobres, las blancas, las negras, las abortistas y las que no lo son, las barrenderas, las presidentas, las jefas, las gordas, las flacas, las anoréxicas y las obesas, las que según esta sociedad son «normales» aunque ser normal no sea tan normal, las inmigrantes, las cristianas, las judías, las ateas, las musulmanas, las agnósticas, las budistas, las enfermas, las vivas, las muertas, las luchadoras, las ignorantes, las lesbianas, las heterosexuales, las bisexuales, pansexuales, demisexuales o de género fluido, las transexuales, las paradas, las prostitutas, las monjas, las presas, las escritoras, las policías, las tatuadas, las revolucionarias, las de izquierdas, derechas, centro y arriba y abajo; qué más da.

¿Por qué todo esto? Damas y caballeros, nos están matando. Y de qué me sirve a mí tener la posibilidad o el derecho de ocupar mañana un gran puesto de poder si corro el peligro de ser asesinada por mi pareja o expareja en cualquier momento, o sencillamente de que me violen o me agredan de cualquier modo volviendo sola a mi casa de noche. Ya les respondo yo, de nada. Igual que de nada me sirve ocupar ese puesto si por la misma cantidad de horas de trabajo, el hombre de turno va a cobrar más que yo. Eso degrada a la mujer.

No creo que cualquiera pueda tomarse la libertad de creerse un experto en movimientos feministas por saber que el morado es el color del feminismo y por haber gritado mucho en la manifestación del pasado 8 de marzo. Haberte pintado la cara de morado el 8 de marzo y haber gritado en la manifestación no sirve de nada si tu día a día no se basa en tratar de imponer la igualdad de derechos en todos los ámbitos y de empoderar a las mujeres. Tampoco hables de feminismo como si tuvieras un doctorado y fueras cum laude en el tema si no sabes lo que realmente es o no conoces ni la existencia de términos como disforia, anarcofeminismo, ciberfeminismo, ecofeminismo, primera, segunda y tercera ola (e incluso cuarta) del feminismo, feminismo filosófico, de la igualdad, de la diferencia, poscolonial, socialista, negro, liberal, lésbico, las Marchas de las mujeres como la de Washington, el lema «ni una menos», patriarcado, heteropatriarcado, género, paridad de género, revolución sexual, machismo, feminazi, hembrismo, misandria, misoginia, feminismo como movimiento social, sororidad, cisgénero, micromachismos, significados de iconos feministas, y una larga lista de etcéteras. Sin embargo, todas deberíamos poder hablar de feminismo (sabiendo lo mínimo es suficiente). Porque el feminismo es nuestro, es por nosotras y para nosotras y nadie debería decirnos lo contrario. El feminismo es inclusivo porque incluye a toda aquella que se considere mujer y es exclusivo porque, a pesar de que los hombres puedan contribuir o hacer aportaciones al movimiento feminista, éste sólo nos pertenece a nosotras.

Señoras y señores, el feminismo no es una reivindicación de un día. El feminismo es un movimiento, una comunidad, una lucha sin final hasta que por fin se consiga el verdadero equilibrio. Es una hermandad de mujeres de todo el mundo que sencillamente lucha por reivindicar la igualdad y los derechos que les son propios, como bien dice el lema «Girls just wanna have fundamental human rights». Porque si, el feminismo no exige privilegios, exige igualdad y derechos humanos básicos que en pleno siglo XXI deberían estar más que establecidos.

El feminismo es, según la RAE, un «movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo (principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre)». El feminismo, es el movimiento que trata de evitar que personas con tanto poder de influencia como Karl Lagerfeld, (el mismísimo diseñador de Chanel, una marca dedicada casi exclusivamente a las mujeres) digan que si una modelo no quiere que nadie le quite las bragas, debería dimitir y meterse en un convento de clausura. (Porque tiene que quedarte claro que si eres mujer y te sientes orgullosa de tu cuerpo como para lucirlo y dedicarte al mundo de la pasarela tienes que permitir que se te cosifique y que cualquier machirulo te baje las bragas cuando le apetezca pasar un buen rato aprovechándose de tus inseguridades). El feminismo, no sólo lucha por nosotras, querido. Algunas de las causas por las que también luchamos, son que puedas llorar sin ser «un maricón», para que puedas trabajar en lo que realmente te gusta sin ser juzgado, para que no sientas vergüenza si una mujer te invita a cenar o te sientas en la obligación de pagarle la cena, para que no te sientas obligado a ser el sostén de tu familia o la persona sobre la que recaen responsabilidades como la manutención de la misma, para que puedas ponerte una camiseta del color que te dé la gana, o para que no tengas que ser un superhéroe o el principito que siempre salva a la princesa y puedas ser una persona libre de prejuicios. El feminismo, lucha por el consentimiento necesario para las relaciones sexuales. Y el consentimiento se refiere a la decisión libre, mutua y consciente para tener sexo. Sí es sí. No es no. Pero enseñar consentimiento no es suficiente, una mujer no puede decir que «no» por muchas razones: miedo a la situación o a las consecuencias, coacción, encontrarse en un estado poco consciente, anteponer el deseo masculino al propio, etc.

El feminismo considera que todas, absolutamente todas las mujeres son reales en su esencia natural (gordas, flacas, altas, bajas, anoréxicas y obesas) y trata de evitar que se juzguen unas a otras; y sobre todo que sean juzgadas por hombres. El feminismo lucha por romper la concepción de que la mujer nace para dar vida. La mujer vale para muchas más cosas que para procrear. El feminismo lucha por que una mujer también pueda, por educación, cederle el paso a un hombre al cruzar una puerta o pueda abrirle la puerta de un coche. El feminismo lucha por romper estereotipos como el de que si un hombre se maquilla, o se pinta las uñas o lleva pendientes es gay y si una mujer lleva el pelo corto es lesbiana, o que un hombre con canas es sexy pero una mujer con canas es sucia. El feminismo lucha por que tú, mujer, puedas ser emprendedora, líder y no tengas que ser «la Señora». El feminismo no lucha por romper tradiciones, pero si por cambiar costumbres.

¿Tendrá consecuencias la huelga del pasado 8 de marzo? Tengo mis dudas. Está claro que si todas las mujeres hubieran ejercido su derecho a la huelga el mundo se habría parado, pero no era tan fácil. Además, las verdaderas consecuencias se producen cuando se despliegan efectos políticos y legislativos. Y el 8 de marzo las mujeres hicimos historia, pero no sé si la suficiente como para provocar un cambio del «paradigma machista» presente en nuestra sociedad. Esto podría responder a la pregunta de si hay que politizar el feminismo. Por una parte, el feminismo no puede considerarse un movimiento meramente político. Las feministas no tienen por qué ser ni de derechas ni de izquierdas por mucho que suela atribuirse a estas últimas. Existen mujeres que no son/eran de izquierdas y que han sido enormemente exitosas y perfectamente feministas (Golda Meir, Margaret Thatcher, Madre Teresa de Calcuta, Ayn Rand, Hedy Lamarr, Loyola de Palacio, Benazir Buttho, Ángela Merkel, Coco Chanel, Sandra Day O’Connor, Marie Curie, Sarah Palin). Por otra parte, se puede considerar que sí hay que politizar el feminismo si se pretende conseguir un cambio en la legislación que logre paliar los efectos del machismo que gobierna nuestra sociedad.

Sin embargo, nada de esto se puede lograr si las mujeres no nos apoyamos entre nosotras. Queridas, la lucha feminista no consiste en convertirse en policía de otras mujeres para ir por ahí diciendo «yo sé mucho, tú no tanto, mejor cállate». Es muy común encontrarse a policías del feminismo que dicen saber mucho y que, en vez de ayudar a otras chicas para que aprendan, señalan con el dedo acusador. Y las cosas no deberían ser así. El feminismo es una lucha de unión, de hermandad, de sororidad.

Soy mujer. Me quiero. Con mis inseguridades y mis imperfecciones, pero me quiero. Y me quiero libre. A mí, y a todas. Enhorabuena hermanas, estamos haciendo historia.


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