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Whitney Houston que estás en los cielos

El auditorio FIBES acoge hasta el 23 de febrero «El guardaespaldas», la versión musical de la película protagonizada por Kevin Costner y Whitney Houston en 1992. Un espectáculo producido por LetsGo que gustará a los enamorados del género y emocionará a los fans de la cantante

20 feb 2020 / 07:19 h - Actualizado: 20 feb 2020 / 07:24 h.
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  • Una escena de ‘El guardaespaldas’. / Fotografía Daniel Pérez
    Una escena de ‘El guardaespaldas’. / Fotografía Daniel Pérez

Producido por Michael Harrison y David Ian, el musical El guardaespaldas, escrito por Alexander Dinelaris a partir del guion cinematográfico de Lawrence Kashan, tardó seis años en desarrollarse y fueron necesarios cinco millones de libras para ponerlo en marcha en el West End. Finalmente, tras un largo proceso de cásting y una producción compleja, tuvo su premiere mundial el 5 de diciembre de 2012 en el Adelphi Theatre, logrando el aplauso del público. Tras dos temporadas exitosas en el recinto londinense, siempre con las entradas agotadas, y una gira que le llevó a recorrer las más importantes ciudades del Reino Unido, el espectáculo dio el salto al Dominion, otro teatro de la capital británica, volviendo a calar entre los aficionados hasta enero de 2017. Un éxito que impulsó su adaptación en países como Alemania, Corea del Sur, Estados Unidos, Canadá, Italia, Francia, Holanda o Austria, y por supuesto España, donde se estrenó el 28 de septiembre de 2017 en el Teatro Coliseum de Madrid. De la producción de aquel montaje se encargó Stage Entertainment, responsable de los mayores logros del género en nuestro país —La Bella y la Bestia, El fantasma de la ópera, Cabaret, Mamma Mía!, Los Miserables, Chicago—, ocupándose de la dirección Alejandro de los Santos y tomando las riendas musicales Xavier Torras, con libreto de Alberto Conejero —acertadamente, las canciones se mantuvieron en su idioma original—. En cuanto a los protagonistas, Maxi Iglesias e Iván Sánchez interpretaron a Frank Farmer —el mítico guardaespaldas al que prestó rostro Kevin Costner en la gran pantalla—, y Fela Domínguez encarnó a la súper estrella Rachel Marron, alter ego de Whitney Houston.

De la pantalla al escenario

Tras diez meses en cartel y 329 funciones a sus espaldas, el musical se despidió de los escenarios madrileños el 15 de julio de 2018, habiendo sido visto por más de 300.000 espectadores. No obstante, tras un descanso de casi un año y medio, y siguiendo el ejemplo de su homólogo británico, el pasado 17 de diciembre inició una gira por nuestro país comenzando por Valencia, aunque esta vez bajo el sello LetsGo y algunas variaciones en el equipo. Por ejemplo, Federico Bellone tomó el testigo de la dirección, mientras que Octavi Pujades pone rostro a Farmer, y Chanel Terrero y Khaoula Bouchkhi se alternan en el rol de Marron. Más allá del elenco, Bill Goodson se hace cargo de la coreografía, Julio Awad de la dirección musical y Silvia Montesinos de la nueva traducción al castellano. Es decir, es el mismo El guardaspaldas de Madrid pero con algunos ajustes técnicos y artísticos que buscan recrear la trama de la película de 1992 para su tourné hispana. ¿Y en que se parece y se aleja de aquella? Básicamente en el tratamiento de ciertos personajes, como la hermana de la cantante, Nicki, que aquí cobra un mayor protagonismo —en algunas escenas, Mirela Cabero incluso se impone vocalmente a la actriz que da vida a Rachel Marron—, o Fletcher, el pequeño de la familia, que, como curiosidad, es interpretado en cada ciudad por un chico distinto elegido por casting. Asimismo, el argumento, bastante complejo en su versión cinematográfica, se agiliza y pierde algo de su carga dramática, con idea de adaptarlo al formato escénico y conseguir un producto más asequible. En este sentido, a los diálogos, frescos, actuales y en ocasiones divertidos, se suma un repertorio musical mucho más amplio, desarrollando temas como I’m Every Woman o Jesus Loves Me, que en la cinta sonaban únicamente de fondo, y que se añaden a una lista presidida por los archiconocidos Run to You, Queen of the Night, I Have Nothing o I Wil Always Love You, auténticos hits de la década de los noventa. En este capítulo es necesario destacar tanto la voz de la intérprete principal —la entrega de Chanel Terrero, pese a no hallarse plena de facultades, es incuestionable—, como el oficio desplegado por el resto del elenco.

Whitney Houston que estás en los cielos
Frank Farmer y Rachel Marron, los personajes protagonistas. / Fotografía Daniel Pérez

Un montaje meritorio

Amén de lo dicho, uno de los grandes aciertos de esta versión es la resolución de los muchísimos escenarios que aparecen en la historia: desde la gran mansión donde la artista recibe las primeras amenazas, al Teatro Kodak de Los Ángeles Y por supuesto la discoteca donde es asaltada por los fans, la cabaña de Frank Farmer y otras localizaciones expresamente creadas para este proyecto. Para lograr ambientarlas, Gabriel Moreschi ha tirado de proyecciones y unos pocos elementos de escenografía y atrezo, que permiten darles vida sin alterar el ritmo con los continuos cambios. Un empeño que le debe mucho al diseño de iluminación de Valerio Tiberí, que consigue sumergir al espectador en las diversas fases emocionales de la historia, y el propio oficio del equipo. Pese a todo, es necesario incidir en que, al igual que ocurría en Dirty Dancing o La familia Addams —otros musicales de la factoría LetsGo representados en Sevilla—, este montaje no busca emular al detalle a sus referentes cinematográficos, sino extraerles la esencia y reescribirlos para el formato musical con la simplificación que ello supone. De ahí que se incluyan algunos giros en la trama, en el dibujo de los personajes o en el discurso utilizado —a veces a favor y otras en contra—. Por esta razón, hemos de advertir de la dificultad que entraña adaptar fenómenos del séptimo arte a los escenarios, máxime cuando se pretende sacarlos de gira. Así que, más allá del resultado final, es de agradecer el esfuerzo de la productora en concebir un necesario y digno tributo a la irrepetible Whitney Houston, una de las mejores voces de la historia —imposible no emocionarse al escuchar Greatest love of all—. El resto ya es cuestión de gustos y gestión de las expectativas.


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