Ecoperiodismo

Así está Doñana según WWF

Los de Juanjo Carmona son los ojos en Doñana de la organización ecologista más importante en la historia de este espacio natural emblemático de Andalucía: WWF. Bajo su mirada analizamos las amenazas y evolución de Doñana

Ricardo Gamaza RicardoGamaza /
16 ene 2022 / 04:00 h - Actualizado: 16 ene 2022 / 04:00 h.
"Medio ambiente","Doñana","Ecoperiodismo"
  • Juanjo Carmona en un observatorio de aves en Doñana. Foto: Jose Luis Regalado (WWF).
    Juanjo Carmona en un observatorio de aves en Doñana. Foto: Jose Luis Regalado (WWF).

Nacido en el territorio, este abogado comenzó a participar en la década de los 90 como voluntario de WWF en actividades en Doñana (limpiezas de residuos, reforestaciones, actividades de educación ambiental...), pero cuando se produjo la catástrofe de Aznalcóllar WWF decidió abrir una oficina permanente en Doñan, que Juanjo Carmona dirige desde hace dos décadas.

- ¿Ha cambiado mucho Doñana en estas décadas en la que estas trabajando en ella para WWF?

- Ha cambiado. Pero como siempre digo, es un cambio que no sólo se ha dado en Doñana, sino a nivel global. La relación de la sociedad con Doñana es un reflejo de cómo nos relacionamos hoy día con nuestro entorno a todos los niveles. Parece que estamos más concienciados, pero nuestra relación con el medio es más agresiva y los impactos más graves, más importantes.

No valoramos lo rápido que hemos cambiado. El crecimiento explosivo de la población, la intensificación de la explotación del territorio, cómo nos desplazamos, ... nos parece que siempre ha sido así, pero en realidad todo se ha desarrollado en solo 40 años.

Un ejemplo de algo que puede ser anecdótico, pero ilustra la situación. Hace 60 años no había tantos coches como ahora, los habitantes de un pueblo como Hinojos recogían níscalos –un tipo de seta- en los bosques del pueblo, pero en un radio pequeño porque se hacía andando y se hacía con conocimiento tradicional que pasaba de generación en generación. Ahora en un fin de semana, te vienen gente desde cientos de kilómetros a la redonda, en coches, y quieren todos recoger estas setas pero además por kilos y congelarlas para consumir más adelante, esto genera un grave problema porque agota el recurso en días y obliga a regular, con el consiguiente enfado y tensiones con la población local que se ve afectada claramente y que culpa a “Doñana” de esto, cuando en realidad es una consecuencia del cambio que se ha producido a nivel general. Es un pequeño ejemplo de cómo las cosas cambian y que aun nos falta mucha pedagogía para que se entiendan los cambios y consecuencias.

- ¿Qué ha ido a peor?

- La presión sobre el medio se ha intensificado de forma muy evidente y hay muchos retrocesos, pero sobre todo se nota en relación con el agua. Teníamos bajo nuestros pies un acuífero de los más importantes de España, que hemos agotado en solo unas décadas por la sobrextracción y el robo del agua –que son dos cuestiones diferentes, porque a veces hay explotaciones legales pero no convenientes por su ubicación como ocurre con las de Matalascañas para el consumo humano. Pero además, desde finales de los años 70, la marisma de Doñana dejó de recibir los caudales del verdadero río de Doñana, que era el Guadiamar. Ahora podemos tratar de recuperarlos, pero en vez de restaurar la marisma de un lugar único en el planeta como Doñana, se apuesta por meter más cultivos de regadío en esta zona, lo cual es un sinsentido. Esos cultivos se podrían desarrollar en otros espacios agrícolas, pero Doñana no la puedes crear en otro lugar. Un buen resumen de la situación es el informe “Doñana y el Estuario del río Guadalquivir: Análisis de WWF España sobre sus problemas ambientales”, que publicamos en junio de 2020. Nos aparecieron más de 40 tipos distintos de problemas (incendios, contaminación, robo del agua, atropellos, especies invasoras, ocupación ilegal de terrenos forestales, etc), cientos de puntos negros y el análisis demostró que existen modelos de desarrollo conflictivos e incompatibles con un desarrollo sostenible a nivel ambiental, económico y social.

- ¿Hay cuestiones que han mejorado?

- Sobre el papel podría parecer que sí. Supuestamente tenemos más concienciación social, cuando preguntan si te preocupa el medio ambiente en una encuesta dices que sí... pero trasladar esto a hechos concretos, no se aprecia de forma tan clara y nos cuesta mucho trabajo cambiar ideas y modelos establecidos, tanto a nivel individual como grupal. En todo caso me quedo con algo importante, hace 60 años WWF comienza a defender Doñana, compra los primeros terrenos, consiguió que se crearan la EBD y el Parque Nacional... 60 años después seguimos hablando de cómo conservar Doñana, no hablamos de que haya desaparecido. Con todos los problemas, no ha sido fácil, pero seguimos luchando por conservar este espacio y su biodiversidad, aunque es cierto que no está mejor que hace seis décadas.

- Doñana es el mayor humedal de Europa, ¿consideras que está suficientemente valorada y protegida?

- En teoría sí, es Parque Nacional, la máxima figura de protección en España. Está dentro de la Red Natura, es Patrimonio de la Humanidad. ¿Es suficiente? No. Doñana debería ser una prioridad, porque es irrepetible y única. Tantos ecosistemas diferentes y tanta biodiversidad en un territorio realmente tan pequeño, es algo único. Su protección debe ser de interés general frente a proyectos que van en contra de su biodiversidad, pero al final se le otorga ese calificativo a proyectos de minería, gas, dragados, etc. Es una barbaridad en el marco actual donde se pierde cada día más biodiversidad en todo el planeta y lugares como Doñana son imprescindibles para la biodiversidad, la economía verde o la lucha contra el cambio climático, los estemos poniendo en riesgo de forma continua. Necesitamos un cambio de modelos y darle a Doñana la importancia que tiene.

- Se han superado crisis como la que planteó una central nuclear cerca de Mazagón hace muchos años, o más recientemente el depósito de gas que se quería poner en su subsuelo.

- Bueno, lo de Mazagón de finales de los 70 por suerte nunca se llegó a instalar. Como también nos libramos de la refinería Balboa que hubiera supuesto multiplicar el número de petroleros por las costas de Doñana. Aun así el proyecto de almacenamiento de gas en el subsuelo continúa vigente y sería necesario que el gobierno de la nación le quitara el carácter de estratégico. Pero además ahora, por desgracia, tenemos el crecimiento desorganizado de los proyectos fotovoltaicos. Es el mismo problema de siempre, tenemos una buena idea, pero no somos capaces de desarrollarla con coherencia. En vez de instalar los paneles en los entornos urbanos e industriales, se buscan suelos “baratos” y se acaba por llenar las zonas de secano, que son también importantes ecosistemas, de paneles. Buenas ideas, malas ejecuciones.

- ¿El gran incendio que se sufrió en Mazagón nos ha dejado lecciones para tomar nota?

- Nos dejó y muchas. Hay que reconocer que el trabajo desarrollado desde el punto de vista técnico está siendo muy bueno en las zonas afectadas, existe un buen proyecto, un buen equipo humano y las inversiones van llegando. Pero esto es sólo la mitad de lo aprendido. Los técnicos y científicos que analizaron el incendio nos pidieron medidas específicas para evitar que se pueda reproducir en otras zonas de Doñana, pero en este sentido no se ha hecho nada. Nosotros estamos proponiendo que se introduzcan modificaciones para crear paisajes más resilientes, más heterogéneos. Si no lo hacemos el incendio de las Peñuelas se podría volver a repetir sin lugar a dudas.

Así está Doñana según WWF
Juan José Carmona, coordinador de WWF en Doñana, durante una reforestación.

- Desde el punto de vista de la biodiversidad, se han recuperado especies emblemáticas como el lince ibérico y otras no tan conocidas como el morito. ¿En qué momento se encuentra desde el punto de vista de WWF la biodiversidad de Doñana?

- La recuperación del lince ha sido un gran logro. Hay que pensar en la fuerte caída de la población debido a los problemas del conejo, los atropellos, el furtivismo... Realmente a principios de este siglo, la viabilidad de la especie en Doñana era compleja, pero el esfuerzo tanto de instituciones públicas como privadas, entre ellas WWF, han conseguido sacarlo de la UVI e incluso que haya servido para crear nuevas poblaciones en otros lugares donde había desaparecido. Ahora el objetivo ha de estar en recuperar al conejo en el Espacio Natural, donde hay lugares que prácticamente no tienen ninguno, en seguir trabajando para eliminar los puntos negros en las carreteras y en conseguir liberar corredores ecológicos que permitan que la población de Doñana interactúe con otras de forma natural. En todo caso esta historia de éxito no debe hacernos perder la perspectiva de que al tiempo otras especies como el torillo andaluz se han extinguido y que muchas que no son mamíferos o aves, que suelen ser en las que más nos fijamos, tienen problemas. Los expertos como Carlos Fernández de la UCO nos alertan de los problemas de las especies de peces o Carmen Paniagua de la EBD de la pérdida de biodiversidad entre anfibios o insectos en algunas zonas de Doñana. Creo que debemos pensar en términos globales y no sólo si el morito o el flamenco se ha recuperado. La biodiversidad es más compleja que una especie en concreto e incluso supuestos avances en realidad son simplificaciones del sistema. Además, tenemos graves problemas con especies introducidas como el cangrejo rojo que ha beneficiado a unas especies pero perjudicado a otras. Y la lista de “visitantes” que llegan para quedarse es cada día más grande, desde el eucalipto al cangrejo azul o el siluro, pasando por el tabaco moruno o la uña de gato.

- Ahora afrontamos un periodo de sequía. ¿Está Doñana preparada para este evento meteorológico?

- La sequía es un fenómeno natural, tanto como las inundaciones, y lógicamente tiene su efecto sobre Doñana, ahora y siempre. La cuestión no es solo la sequía, sino la escasez, que son dos conceptos diferentes. Antes Doñana contaba con ecosistemas que aguantaban más como lagunas que rara vez se llegaban a secar gracias a que el acuífero no estaba tan sobrexplotado o había aportes directamente del Guadalquivir a través de caños que hoy día están cerrados. Hoy día el sistema natural no funciona igual debido a que la demanda del recurso ha crecido y se ha intensificado hay sobreexplotación y se están provocando mayores problemas. Las lagunas permanentes se han convertido en temporales por ejemplo. O se ha pasado a depender de lagunas artificiales y arrozales para que las miles de aves migratorias que nos llegan en invierno encuentren refugio. Esto debe cambiar, para que Doñana tenga future es ncesario un plan integral de restauración hídrico para la marisma y otros ecosistemas. Nosotros lo llamamos el plan 2030, que debe recuperar equilibrios perdidos. Hoy día la marisma natural es un 20% de lo que era a mitad del siglo pasado, no se trata de recuperar el 100% porque a día de hoy sería inviable, pero aumentar progresivamente hasta equilibrar la situación nos interesa, los científicos nos están pidiendo que restauremos por ejemplo las llanuras de inundación para hacer frente al cambio climático en el estuario.

- El PP plantea una amnistía para los agricultores ilegales que han robado agua de los acuíferos (aunque se hable de un acuífero en realidad son 5 masas de agua) de los que depende Doñana.

- Efectivamente, el Grupo Popular del Parlamento andaluz, junto a VOX y Ciudadanos, sus socios de Gobierno, han presentado una Proposición de Ley que pretende amnistiar una superficie equivalente a 1.460 campos de fútbol de cultivos ilegales bajo plástico en el entorno de Doñana (más del 85% de la actual superficie ilegal). Esta legalización significaría perpetuar una situación que ha llevado a que se hayan tenido que declarar sobrexplotadas 3 de las cinco masas del acuífero, que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea nos haya condenado por no conservar Doñana o que UNESCO nos esté monitorizando desde hace más de una década. Significaría derogar el corazón de las medidas de ordenación que se consensuaron para poner fin al asedio al que se ha visto Doñana desde hace décadas por la agricultura intensiva y los invernaderos para la producción de fresas y otros frutos rojos que han ocupado sin control miles de hectáreas, aislando su biodiversidad, secado sus arroyos y contaminado y sobreexplotado sus acuíferos ante la pasividad y connivencia de las administraciones responsables.

España se ha comprometido ante UNESCO y la Comisión Europea a aplicar el plan de la fresa en su actual redacción para solucionar los problemas del acuífero y Doñana. Y también lo hicieron ante los mercados y compradores europeos. Esta decisión del PP y sus socios va a perjudicar enormemente a la fresa no sólo de Doñana, sino de Huelva y puede tener consecuencias gravísimas en los mercados. La credibilidad de la fresa, de Doñana y de España está en serio peligro.


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