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«Doñana se seca no por el clima sino por el incumplimiento de la ley»

25 oct 2022 / 09:19 h - Actualizado: 25 oct 2022 / 09:21 h.
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  • «Doñana se seca no por el clima sino por el incumplimiento de la ley»

El científico Javier Castroviejo, consultor de la Unesco que dirigió la Estación Biológica de Doñana durante catorce años y ha vinculado una buena parte de su carrera científica a este espacio natural, ha dicho a EFE que «Doñana está al borde del colapso no por el cambio climático sino por el incumplimiento de la ley».

Que las marismas y su red hidrológica, esenciales para la supervivencia de Doñana, hayan estado sin vida este verano ha sido achacado por Castroviejo al «incumplimiento sistemático de las leyes y de las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea».

El científico ha señalado que Doñana, pese a ser «uno de los espacios mas conocidos, mas importantes y con la mayor protección legal del mundo» e incluido en la Red Natura 2000 de la UE, es al mismo tiempo uno de los espacios naturales «más amenazados del planeta».

En los incumplimientos legislativos que afectan directamente al parque nacional ha mencionado el real decreto ley 7/1999 sobre la regeneración hidrológica de Doñana, de la que 23 años después, «ni siquiera se han iniciado las actuaciones que obligan a restaurar las cuencas del Brazo de la Torre y del Guadiamar».

Esas actuaciones hubieran supuesto «la salvación de la marisma» y le habrían ahorrado a España «el bochorno y el desastre»; en opinión de Castroviejo, quien también ha enumerado como incumplimientos los de las directivas europeas “Marco del Agua’, “Hábitats”, “Aves”, conservación del suelo y contaminantes y hasta la ley de creación del parque nacional, ya que su patronato no se reúne desde diciembre del 2005.

Entre los efectos directos de estos incumplimientos legales, ha señalado «la eliminación masiva de hábitats y especies catalogadas de interés comunitario por la Unión Europea en miles de hectáreas» y «la grave alteración del ciclo hidrológico, de la calidad y de la cantidad del agua».

Sobre las consecuencias del cambio climático en Doñana ha respondido tajante, aunque no exento de ironía: «Durante lustros las autoridades y corifeos mantuvieron que Doñana estaba mejor que nunca, así que no era necesario actuar; los que tenían otra opinión eran calificados de alarmistas o ignorantes, pero tras la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea el culpable pasó a ser el cambio climático».

Para el científico, el cambio climático es un «cuestionable chivo expiatorio» y un «alivio para los que no se atreven a enfrentarse a las consecuencias de lo hecho».

«El clima parece irrelevante en el proceso de destrucción de la marisma; no se conocen investigaciones serias al respecto; a lo largo de los milenios la marisma hubo de sufrir otras sequías más acentuadas, siempre superadas; lo que nunca se había sufrido es tal burocracia», ha zanjado.

Lo realmente grave, según ha insistido, es «la alteración profunda y tolerada de la red hidrológica, canalizada y roturada, que ha destruido la marisma, desecada incluso con lluvia; su desaparición y la de la biodiversidad van unidas» porque «sus cauces actuaban como refugio de organismos acuáticos en el estiaje, corredores biológicos, portadores de agua o biofiltros y garantizaban productividad, paisaje y servicios ecosistémicos».

En la gestión de Doñana ha denunciado que existe «opacidad» y ha asegurado que «como las noticias agradables escasean» no se ofrece información y se impide el contraste sobre el terreno, por lo que ha resaltado «los admirables esfuerzos por poner puertas al campo» y ha retado a los informadores a visitar el parque o volar un dron en su interior.

Para Castroviejo no cabe otro remedio que «aplicar con urgencia y rigor las leyes, comenzando por la restauración integral del cauce del Brazo de la Torre, indispensable para la marisma» previsto por ley desde 1999, y no se trata de si hay medios suficientes: «Sobra dinero; el Gobierno y la Junta disponen para estos fines de miles de millones de los fondos europeos que, según parece, devuelven al no saber cómo gastar adecuadamente».

Si las normas que protegen Doñana no se aplican, ha concluido, «habrá que lidiar con la evidencia de que unas toneladas de arroz o fresas, biocidas incluidos, han sido más importantes para nuestras autoridades que el respeto a la ley y la defensa de este patrimonio universal, en buena medida adquirido con fondos privados y entregado al Estado para su custodia».


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