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El «antigitanismo» no entiende de capas sociales ni ámbito profesional

El informe anual de la Fundación Secretariado Gitano recoge 18 casos en Andalucía de denuncias por discriminación en bares, supermercados, tribunales docentes y hasta ayuntamientos

11 jun 2016 / 19:16 h - Actualizado: 11 jun 2016 / 21:59 h.
"Xenofobia","Colectivo gitano","Discriminación racial"
  • El informe anual de FSG recoge denuncias del trato a los gitanos de todo tipo de profesionales. / El Correo
    El informe anual de FSG recoge denuncias del trato a los gitanos de todo tipo de profesionales. / El Correo

Un hombre de 66 años se presenta al último examen oral que le queda para obtener el título de estudios de ciencias religiosas emprendidos ya de mayor. Nada más entrar, los examinadores le preguntan si es gitano y su nombre y apellidos, que provocan la risa en éstos. Ocurrió en Granada el pasado año y es uno de los 154 casos de discriminación al pueblo gitano constatado en su informe anual por la Fundación Secretariado Gitano (FSG). De ellos, 18 ocurrieron en Andalucía y llama la atención especialmente la proliferación de este tipo de situaciones en la provincia de Almería.

Los casos más comunes de discriminación a ciudadanos gitanos ocurridos en Andalucía en el último año tuvieron que ver con impedir el acceso a personas de esta etnia a locales de ocio, como sucedió con un grupo de jóvenes que celebraban la despedida de soltero de uno de ellos y a los que el portero de un local de la capital almeriense les impidió entrar al grito de «tantos gitanos juntos no hacéis nada bueno». O a otros amigos que tampoco pudieron acceder a un bar en Aguadulce porque según les dejó claro el portero «en este local no queremos gitanos, como os lo decimos». O a dos amigas, ambas gitanas aunque una de ella sin rasgos étnicos evidentes, que no pudieron entrar juntas a un chiringuito de Motril (Granada) porque a una de ellas, con rasgos físicos más marcados, no la dejaron.

Alumnos en prácticas a los que cuando desaparece algo de la empresa les acusan directamente de haberlo robado por ser gitanos, como el caso relatado por un joven carretillero en Almería. Directores de recursos humanos que llaman a la propia Fundación Secretariado Gitano para admitir sin tapujos que «si la clientela» del supermercado en el que un alumno de un programa de Empleo se percataba de que éste era gitano «las ventas podrían descender» porque en el pueblo, Mengíbar (Jaén), «ha habido recientes incidentes y altercados entre personas gitanas». Incluso una demandante de empleo que acudió a un ayuntamiento, el de la localidad sevillana de La Rinconada, y tuvo que escuchar de la teniente de alcalde que le dijera que «las gitanas no trabajan y aquí no hay trabajo para ti, los gitanos sólo sabéis robar y sois unos vagos».

Y es que si algo demuestra el informe que cada año hace la Fundación Secretariado Gitano es que las actitudes racistas y xenófobas se dan en todos los ámbitos y capas de la sociedad. Uno de los casos recogidos alude a un médico de Linares (Jaén) que, tras operar a una mujer gitana de un infarto, y ante la queja presentada por los familiares en el hospital por sus malos modos con la paciente, llegó a justificarse diciendo que tenía «una compañía de seguro y los gitanos me han hecho perder mucho dinero».

Internet y redes sociales

Pero si hay un cauce que ha facilitado aún más su difusión, y en muchos casos el insulto anónimo, han sido las redes sociales. El informe recoge varios casos a través de internet, aunque no estrictamente en Andalucía. Pero también da un tirón de orejas al tratamiento en los medios de comunicación, sobre todo en la televisión con programas que las asociaciones del pueblo gitano han denunciado reiteradamente por la imagen estereotipada que dan del colectivo. Una de las principales críticas de FSG es también que en noticias de sucesos se destaque especialmente la condición gitana de los autores aunque ésta «no sea relevante».

En plena crisis de refugiados, con la UE levantando alambradas y cerrando las fronteras y fuerzas políticas de extrema derecha y abiertamente xenófobas llegando al poder, el informe alerta de que en ese odio al otro en auge se incluye un «antigitanismo» que también va en aumento. La Fundación Secretariado Gitano insta a las administraciones a desarrollar campañas de sensibilización y a perseguir con contundencia los delitos de odio, como el anónimo recibido en la sede de FSG de Jerez al día siguiente de la celebración del Día del Pueblo Gitano en Andalucía. «Que pena que Hitler no os eliminara», decía el mensaje sobre la noticia de la celebración publicada por un periódico local.

La persecución de estos delitos, tipificados en el Código Penal, compete a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que tampoco se libran de las denuncias recibidas en la ONG, sobre todo por cacheos indiscriminados y sin motivo aparente a ciudadanos gitanos.


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