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El cangrejo de río autóctono vuelve a los cauces andaluces

Hasta la década de 1970, los ríos andaluces disponían de un residente encargado de la limpieza de los cauces y de mantener el equilibrio fluvial en orden: el cangrejo autóctono de río. La llegada de ‘la peste del cangrejo’ a manos de especies exóticas casi llevaron a esta especie a la extinción. Tras dñecadas de trabajo silencioso y efectivo, el cengrejo de río está volviendo a recolonizar unos ríos que lo necesitan para garantizar su salud.

Ricardo Gamaza RicardoGamaza /
27 oct 2019 / 07:27 h - Actualizado: 27 oct 2019 / 07:27 h.
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  • El cangrejo de río autóctono vuelve a los cauces andaluces

Ver un cangrejo de río autóctono en alguno de los arroyos o ríos andaluces es todavía todo un un lujo porque está practicamente desaparecido de los cauces. Uno de los momentos más complicados para la supervivencia de esta especie se produjo hace 20 años, cuando se contabilizaron apenas 35 poblaciones de esta especie en toda Andalucía. Veinte años ante, la situación era muy distinta: había 140 poblaciones y sólo en la provincia de Granada había 4 cotos de pesca de esta especie. Hoy sobrevive en algunas cabeceras de los ríos y en pozas como las del Parque Natural de la Sierra Subbética.

En el parque natural de las Sierras Subbéticas el cangrejo ha sufrido históricamente una reducción de sus poblaciones igual que en el resto de Europa hasta llegar a casi extinguirse. Sólo quedó hace dos décadas un pequeño reducto a partir del cual la Junta de Andalucía ha ido poco a poco recuperando y conservando la población natural para mantener un recurso genético, unos ejemplares en esta sierra, para a partir de él ir recuperando el resto de la población. Algo que empezó a dar sus primeros frutos en el año 2013, cuando se realizó la primera suelta de 500 cangrejos ibéricos de río en diversos cauces de toda Andalucía. Antes de eso se había iniciado un exitoso programa de cría en el Centro de la Ermita, en el Parque Natural de Sierra de Huetor.

Hasta entonces el declive de estas poblaciones marcaba un inexorable futuro de extinción de la especie en Andalucía. Las causas son varias, como la sequía, la contaminación de los cauces, las riadas que arrastran a la especie o las obras hidráulicas, pero la peor de todas, según los expertos, fue la aparición del cangrejo rojo americano en las aguas que ocupaba el cangrejo autóctono.

Todas las especies americanas de cangrejo son portadoras de la afanomicosis, la conocida popularmente como ‘la peste del cangrejo’, una enfermedad que al resto de las especies -en un plazo breve- causa la mortandad del cien por cien de la población.

Cuando se introduce una especie que desplaza, como en este caso, a la especie autóctona, revertir luego el proceso es casi imposible, pero parece que el tesón del programa de la Junta de Andalucía lo va logrando poco a poco. Para ello, el Plan de Recuperación y Conservación del cangrejo de río autóctono se combinó con una iniciativa novedosa mediante convenios con propietarios de zonas susceptibles de albergar poblaciones de esta especie. De lo que se trataba era de que el cangrejo de río se conviertiese en un reclamo turístico.

Se trataba de un plan muy participativo en el que se implicó desde hace dos décadas a la sociedad del Parque Natural de las Sierras Subbéticas, de manera que pudiesen conservar en sus albercas algunos de estos ejemplares de cangrejo de río gracias a un convenio con la Consejería de Medio Ambiente de manera que el turismo pueda disfrutar, visualmente, obviamente, puesto que su pesca y consumo está prohibido. El plan comenzó en 2002. Primero se hizo un diagnóstico analizando la situación de la especie. La segunda fase fue, como medida de emergencia, duplicar las poblaciones para tener una reserva genética y también se planificó el actual centro de cría en cautividad. El resultado: la recuperación hoy de una especie que si no se hubiese actuado ya habría sido declarada extinguida en Andalucía.

Sin embargo, en la actualidad el cangrejo rojo americano sigue siendo el que manda en los ríos. Llegó en 1974 y desplazadó por completo al cangrejo autóctono, al que diezmó. Pero este cambio de una especie por otra no ha quedado sólo ahí... ha tenido consecuencias mucho más graves.

El papel del cangrejo autóctono en el ecosistema es la limpieza de la materia orgánica sobrante. Son los ‘basureros’ que recogen la basura de los ríos. La desaparición del cangrejo de río supone un incremento de la materia orgánica, una eclosión de algas y una pérdida de la diversidad de los ríos.

El cangrejo de río autóctono tenía un lugar muy definido en esta cadena biológica al igual que en el resto de Europa, donde actuaba como detrictívoro en el fondo del cauce, eliminando todos los detritus y la materia orgánica en descomposición. Se produjo un cambio radical en el que empezó a aparecer una serie de organismos que son propios de otros ecosistemas peor conservados... empezaron a aparecer tipo de algas que no existían cuando existía el cangrejo y se sustituyó por una comunidad de animales y plantas diferentes y de peor calidad.

Ya se ha demostrado científicamente que donde se produce la desaparición del cangrejo autóctono se modifica todo el ecosistema fluvial. Un proceso de degradación que se intenta revocar mediante la vuelta a los inicios devolviendo, paulatinamente, al cangrejo autóctono al que fue su medio natural y dotándole del mismo futuro que tuvo en el pasado.


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