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El viaje imperturbable de las grullas

Como cada otoño, las grullas atraviesan Europa para pasar el invierno en Andalucía

Julio Mármol julmarand /
07 nov 2020 / 11:36 h - Actualizado: 07 nov 2020 / 11:41 h.
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En un año en el que todo parece decidido a ser de una forma distinta a lo habitual, un reducto de pocas pero tenaces constantes permanece inmutable. Una de ellas es la migración de las grullas. Cuando llegan los fríos, estas aves esbeltas de plumaje gris abandonan su residencia veraniega en busca de los cuarteles de invierno: las dehesas cálidas de la Península Ibérica.

En un número superior a los doscientos mil ejemplares, las grullas forman escuadras que atraviesan el continente en pocos meses. Llegadas desde Escandinavia y Rusia, las grullas suelen transponer los Pirineos a finales de octubre o principios de noviembre. El aumento de las temperaturas, debido al cambio climático, ha modificado estos patrones y se estima que la estancia de las grullas en nuestro país se reduce un día por cada tres años. La desecación de los grandes humedales ha acentuado este fenómeno. Según Seo Birdlife, la grulla común acostumbraba a criar en las marismas de Doñana y en las lagunas de La Nava (Palencia) y La Janda (Cádiz), pero hace muchos años que esto no ocurre. De hecho, La Nava y La Janda ya no existen: fueron desecadas con fines agrícolas a mediados del pasado siglo.

El viaje de las grullas se ha convertido en una atracción turística: los lugares de paso de estas aves reúnen a cientos de turistas que, pertrechados con cámaras y trípodes, disfrutan de la elegancia marcial de una criatura de la que ya hablaba Homero en La Ilíada y de la que Aristóteles, en su Investigación sobre los animales, dice lo siguiente: “Unos animales encuentran en los mismos lugares donde tienen la costumbre de vivir los medios para protegerse contra los rigores del clima; otros emigran [...] En ciertos casos, los cambios de lugar ocurren desde un extremo a otro del mundo, como hacen las grullas, pues su migración las conduce desde las llanuras de Escitia hasta las marismas del Alto Egipto, donde nace el Nilo. Se dice que allí incluso atacan a los pigmeos».

Tal ataque, por supuesto, es ficticio, ya que alude a la leyenda de Gerana, transmutada en grulla por burlarse de Hera. Gerana, que formaba parte del pueblo de los pigmeos, se negó a abandonar la aldea en la que vivía sin llevarse a su hijo consigo, así que, remontando el vuelo, lo buscó desde el aire. Los pigmeos, al contemplar a un ave que los superaba en tamaño y sintiéndose amenazados, intentaron espantarla lanzándole palos y piedras. De esta forma comenzaron las llamadas geranomaquias (combates contra las grullas, en griego antiguo).

Las grullas, en realidad, son aves inofensivas que se alimentan de vegetales e invertebrados pero que, durante la invernada, consumen principalmente bellotas. De ahí su preferencia por las vastas dehesas del sur de España. Andalucía, tras Extremadura, es la comunidad favorita de estas aves para pasar el invierno. Mientras sus tierras de origen se encuentran cubiertas por un grueso manto de nieve, los pastos andaluces se mantienen verdes y lustrosos, convirtiéndose de esta forma en un refugio ideal para los meses más duros.

Aunque las grullas aún se encuentran en Navarra (han pasado la noche en la laguna de Zolina, a más de setecientos kilómetros de Andalucía), es de esperar que lleguen a nuestra comunidad en los próximos días. En 2019, a pesar de descender el número de aves con relación a años anteriores, se produjo un hecho insólito: por primera vez desde que se tienen registros, se censaron grullas en todas las provincias de Andalucía a excepción de Jaén. Con el Valle de los Pedroches como principal núcleo andaluz de invernada, la Sierra Norte sevillana (especialmente San Nicolás del Puerto) constituirá uno de los tantos parajes en los que se podrán avistar colonias de grullas, así como escuchar su particular trompeteo mientras picotean, extenuadas tras una migración de miles de kilómetros, los frutos de la encina. En sus alas grises, dice la tradición, vuela el invierno.


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