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La carrera de obstáculos de Kichi

El alcalde de Cádiz se topa con las dificultades de afrontar su mandato con apoyos muy frágiles

02 ago 2015 / 20:58 h - Actualizado: 02 ago 2015 / 21:00 h.
"José María González 'Kichi'"
  • Jose María González Santos, alcalde de Cádiz, durante una entrevista. / Efe
    Jose María González Santos, alcalde de Cádiz, durante una entrevista. / Efe

El extrañamente desventado mes de julio y el monumental fracaso deportivo del equipo de fútbol han provocado que el gaditano prescinda durante el primer tramo veraniego de dos de los temas estrellas de sus conversaciones estivales: el yin-yang de la relación poniente-levante y las novedades del Cádiz para la temporada que se avecina (solo avivado con el reciente fichaje de un jugador que juró y perjuró que jamás se pondría la camiseta amarilla).

Degradados del orden del día el régimen de brisas y las cuestiones balompédicas, el nuevo panorama político de la ciudad ha acaparado las charlas a la orilla del mar o en las terrazas. Todo lo que hace, no hace o se chismorrea que ha hecho o no ha hecho el nuevo alcalde de Cádiz, José María González Santos, Kichi, es susceptible de ser planteado en tertulia (con sus respectivos bandos de críticos y defensores). Después de dos décadas de mandato de Teófila Martínez, la Tacita de Plata todavía no se ha adaptado a los nuevos modos de los nuevos políticos. La exalcaldesa ejercía su cargo según los cánones, de manera ortodoxa. Ahora se organizan encuentros en los que uno de los puntos del programa es: «Playeo, gaditaneo y almuerzo».

Que Kichi se monte por primera vez en coche oficial, que vaya a una tienda a comprarse un traje, que le impongan la medalla del Nazareno o que una tarde no vaya a su despacho por tener que cuidar de sus hijos ya da para más de una caña o un tinto de verano. Cuestiones rutinarias que no deberían extenderse demasiado, pero que el propio alcalde aviva, en ocasiones, innecesariamente, viendo aquí sus destractores una manera de desviar la atención de lo importante. En la serie de dibujos animados infantil Las aventuras de Caillou, una abuela sienta en su falda a sus nietos para contarles una pequeña historia sobre un niño de casi cuatro añitos que va descubriendo el mundo a medida que crece: Caillou va al parque, Caillou ve el mar, Caillou va a la guardería. Pues con Kichi está pasando algo parecido, se convierte en aventura cualquier novedad en su agenda.

Lo que sí ha cosechado en su estreno como alcalde es el anhelo al que aspiraba Roberto Carlos cuando cantaba aquello de «quiero tener un millón de amigos». En Cádiz hay muchos que presumen de ser su amigo y de haberse fumado algún que otro pitillo con él en el barrio de la Viña en unos carnavales. A principios de julio se produjo un corte de luz en la zona de Canalejas (frente al puerto de la ciudad) y alguno que otro que disfrutaba de una copa en la penumbra se pavoneaba ante sus contertulios de tener línea directa con Kichi con comentarios como: «Si tarda mucho el apagón le mando un wasa para que me diga a ver qué pasa».

José María González ha conseguido que Cádiz sea noticia por sus andanzas y comentarios. Tienen su parte de verdad y su parte novelada. Corrió como la pólvora en Facebook una foto en la que supuestamente la bandera republicana ondeaba en la fachada del Ayuntamiento cuando en realidad se trataba de un hombre que paseaba por allí con la insignia y se había colocado junto al edificio. También se difundió el episodio de su incidente con el cónsul de Alemania al que supuestamente habría llamado nazi o se han filtrado mensajes telefónicos que comparten algunos funcionarios del Ayuntamiento en los que se critican la falta de ideas de los miembros del equipo de gobierno y del propio alcalde.

Sin embargo, más allá del anecdotario, la ciudad está a la espera de que su mano se note y abra el nuevo tiempo que prometió cuando cogió entre sus manos el bastón de mando frente a la multitud. Las dos fuerzas que apoyaron su investidura (Ganar Cádiz en Común y PSOE) hacen sonar las sirenas cada vez que algo les chirría. A los primeros no les gustó nada que recibiera la medalla de una cofradía y a los segundos les desespera su presunta improvisación. El enfrentamiento con el PP es a diario y por todo. Cuando los populares le acusan de «dictatorial» en algunas de sus decisiones o critican comentarios insidiosos sobre los sueldos que se cobraban, él contraataca con el argumento de que hay mucho que revisar en las cuentas del consistorio. A Kichi le va a costar mantener los tres vientos en calma toda la legislatura.

En la ciudad en las últimas semanas se ha hablado de José María Pemán, de Rafael Alberti, de cambiar o no el nombre del estadio Ramón de Carranza, de Fermín Salvochea o de un cuadro del rey Felipe VI. No son asuntos urgentes en la lista de preocupaciones del gaditano que espera soluciones para esas emergencias que José María González expuso, con razón, durante la campaña electoral y su toma de posesión.


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