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Para la Iglesia ya es Alba pero en el registro civil aún es Álvaro

Una menor transexual de Algeciras está bautizada con su nuevo nombre mientras espera el cambio judicial. Padres de estos niños piden una ley que lo regule para no depender del juez

14 feb 2016 / 15:25 h - Actualizado: 14 feb 2016 / 19:15 h.
  • Almudena con su hija Alba, que tiene 10 años y hará la Comunión el próximo 7 de mayo. / José Luis Montero
    Almudena con su hija Alba, que tiene 10 años y hará la Comunión el próximo 7 de mayo. / José Luis Montero
  • El padre Pedro bautizó a Alba hace dos años (izq). La niña fue elegida reina de las fiestas de su barriada (arriba)/ El Correo
    El padre Pedro bautizó a Alba hace dos años (izq). La niña fue elegida reina de las fiestas de su barriada (arriba)/ El Correo
  • Para la Iglesia ya es Alba pero en el registro civil aún es Álvaro

El logro de una niña de cuatro años transexual que ha conseguido que un juzgado de Tolosa le permita cambiar el nombre masculino que sus padres le pusieron al nacer conforme a su sexo biológico, Luken, por otro con el que se siente realmente identificada, Lucía, ha vuelto a poner sobre la mesa una reivindicación frecuente de los padres de menores transexuales: una ley que regule el cambio de nombre cuando ellos quieran sin estar al albur de lo que decida cada juez. En Andalucía, son varios los casos en los que los jueces han denegado una petición que impide cambiar en el registro civil un nombre que no usan ni sus familiares ni los profesores y compañeros de colegio (la Consejería de Educación cuenta con un protocolo para regular estos casos en los centros escolares). Otros llevan más de un año esperando una respuesta judicial que, por una vez, va por detrás de la de una institución tradicionalmente acusada de conservadora y de ir por detrás de los avances sociales como la Iglesia Católica.

Es el caso de Alba, una niña algecireña de 10 años que en mayo hará la Primera Comunión tras haber sido bautizada hace dos años por deseo propio con el nombre por el que todos la llaman desde hace tiempo, pese a que en el registro civil aún aparece como Álvaro. El párroco de la Iglesia del Espíritu Santo del barrio de la Piñera que la bautizó, el padre Pedro Gómez Mancilla, lo tuvo claro cuando sus padres acudieron a él: «Vinieron a través de un amigo de la parroquia y me comentaron la situación. No les había sido fácil acompañar a su hija en todo este proceso. Habían pasado muchas dificultades y sufrimiento así que con más razón había que acogerlos. La niña lo deseaba, ¿qué problema puede haber ahí? La chiquilla estaba feliz y los padres también porque iban superando obstáculos que desgraciadamente todavía va poniendo la sociedad». Como ejemplo, esta misma semana un joven transexual granadino ha denunciado una brutal agresión.

La madre de Alba, Almudena Pérez, recuerda el bautizo como «muy emotivo». «Yo estaba emocionada de ver la cara de ilusión que tenía mi hija y el cura nada más que le decía ‘qué valiente eres Alba’».

Almudena confía que la fe de bautismo ayude en la petición que hace un año tramitaron para cambiarle el nombre a Alba en el registro civil y de la que aún esperan la respuesta. Defiende que es un trámite importante porque «si no puedes cambiarlo en la tarjeta sanitaria ni en ningún sitio. Su pediatra ya lo sabe y la llama Alba pero cuando hemos ido a otro especialista y le dicen Álvaro ella no sabe dónde meterse. En el colegio en los documentos externos sí está regulado, en las notas y eso, pero cuando pase al instituto tendremos que rellenar la matrícula con su nombre antiguo y eso para ella es un choque».

Alba recibe catequesis para hacer la Comunión el próximo 7 de mayo. Ya no han tenido que dar explicaciones al sacerdote que se la dará. «La catequista me dijo que no lo ve necesario. La Iglesia ya la ha recibido», relata Almudena.

Sin embargo, no todos tienen la suerte de dar con un ministro de la Iglesia como el padre Pedro, quien tiene claro que la Iglesia «sin lugar a dudas» tiene que abrirse más en estos temas. Recientemente fue noticia el impedimento que el Obispado de Cádiz puso a un joven transexual para ejercer de padrino de su sobrino, aunque luego rectificó.

El padre Pedro defiende que «cerrar puertas aumenta mucho más el sufrimiento de la gente». En su caso no tuvo dudas. «No entro en la situación sexual de la persona. Es una persona por encima de todo y tiene derecho a ser bautizada porque es hija de Dios exactamente igual que otra. Yo es que además conocía casos de amigos míos y he sabido de su sufrimiento. Esto tendría que ser lo normal», subraya.


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