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Entrevista

«Tras el Brexit, necesitamos que se ponga la lupa en La Línea»

Entrevistamos a Juan Franco, alcalde de La Línea de la Concepción, que nos habla del verdadero problema que se presenta en el campo de Gibraltar tras el Brexit

Alejandro Solano alex_linense /
29 dic 2020 / 07:40 h - Actualizado: 29 dic 2020 / 08:11 h.
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  • Juan Franco, alcalde de La Línea de la Concepción / Alejandro Solano.
    Juan Franco, alcalde de La Línea de la Concepción / Alejandro Solano.

A pocas horas de que se produzca el BREXIT definitivo, todavía hay flecos que no se han perfilado entre Reino Unido y España. Uno de ellos es el paso fronterizo entre Gibraltar y La Línea de la Concepción, del que dependen económicamente miles y miles de familias a ambos lados de la verja. El Correo de Andalucía ha podido conocer de primera mano las impresiones del alcalde de La Línea de la Concepción, Juan Franco, quien ha mostrado el verdadero problema que se presenta tanto en su municipio como en todo el Campo de Gibraltar, al igual que en peñón.

¿Qué va a suponer el BREXIT para La Línea de la Concepción?

La Línea es una ciudad fronteriza con Gibraltar, que tiene unos 65000 habitantes, de los cuales 11000 trabajan en el peñón. Teniendo en cuenta estas cifras, el memorándum relativo a los derechos de los trabajadores transfronterizos decía que se mantiene el statu quo de estos, es decir, que a los trabajadores que tuviesen que cruzar la verja se les mantendrían los derechos con los que han contado hasta ahora. Hasta ahí bien. El problema estriba en el libre tránsito de personas que van a Gibraltar sin ser trabajadores, como por ejemplo un turista sevillano que quiera visitar el peñón. Tal y como están los acuerdos a día de hoy, sin un contrato de trabajo se tendría problemas para cruzar la verja.

¿Sería la solución entonces que se estableciera un espacio Schengen entre Gibraltar y España?

Se ha planteado la posibilidad de asimilar al tratado Schengen, de forma que cualquier persona que tenga una nacionalidad de la Unión Europea pueda entrar y salir de Gibraltar en las mismas condiciones que un gibraltareño. A raíz de esto, se genera el problema de quien va a ser el encargado de controlar el acceso a este territorio, siempre y cuando no se haga por vía terrestre, me explico; existe un desacuerdo entre las autoridades británicas y españolas para a la hora de que alguien entre por el puerto marítimo o por el aeropuerto de Gibraltar, se encargue de supervisar el tránsito a territorio español.

¿Qué consecuencias va a tener Gibraltar?

Muy sencillo; ahora mismo con el acuerdo que hay los trabajadores van a poder seguir entrando, pero claro si estos trabajadores, desempeñan sus labores en una cafetería, en una tienda de ropa, un restaurante, etc. ¿Qué pasa si los que deben acabar consumiendo en esos establecimientos no pueden entrar en Gibraltar? Resumiendo, se garantiza el libre tránsito de trabajadores, pero no del posible turista que vaya a consumir, por lo tanto, la supervivencia de los negocios estaría corriendo peligro.

¿Ha podido hablar en los últimos días con el primer ministro de Gibraltar, Fabián Picardo?

Sí, y me ha mostrado preocupación, aunque también con cierto optimismo y con ganas de que se llegue a un acuerdo. Él es consciente de que estamos en un momento de negociación muy delicado en ambos lados de la frontera.

¿Qué opina de la nueva frontera que se ha proyectado?

La situación que podría darse a partir de 2021 podría ser la siguiente: Según estimaciones, están entrando en Gibraltar unas 20.000 personas diarias, de las cuales unas 15.000 son trabajadores, pero vamos a suponer que fueran 10.000 personas las que entrasen en global, y que se destinasen 5 segundos a controlar cada pasaporte, si echamos cuentas, estaríamos hablando de 14 horas de cola, lo que supondría un verdadero problema. Por lo que espero que con esta obra la frontera tenga los requerimientos técnicos adecuados para que la flexibilidad y la fluidez acabe dándose.

¿Qué siente como alcalde de La Línea al tener que enterarte del avance de las negociaciones a través de la prensa?

Yo tengo ahora mismo más información gracias al Gobierno de Gibraltar que por parte del Gobierno de España. Lo cual considero como una falta de tacto, pero si he dejar claro mi respeto y mi lealtad institucional al Gobierno de España. Y he de destacar la sensibilidad mostrada por la Ministra de Exteriores, Dña. Arancha González Laya. Pero, a fin de cuentas, entiendo que son unas negociaciones muy complicadas y cuanto menor sea el número de interlocutores menos riesgo de filtraciones habrá. Al igual que también entiendo que cada parte estará tensando la cuerda para arrimar el ascua a su sardina.

«Tras el Brexit, necesitamos que se ponga la lupa en La Línea»
La ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Arancha González Laya. / EFE

Hablando sobre la ministra, ¿Cree que parte de la culpa de esta situación la ha tenido que hayan sido cuatro los Ministros de Exteriores que han pasado por el ministerio en estos años de negociaciones?

La inestabilidad política que hemos tenido en estos cuatro años no ha ayudado. Hay que recordar que cuando empezó todo esto, allá por mediados de 2016, había un Gobierno del Partido Popular, con el ministro Margallo, con una línea de actuación determinada, luego llegó al ministerio el Señor Dastis, al cual le vi una sensibilidad y una preocupación destacable, pero creo que no le dio tiempo a marcar una política. Luego, tras la moción de censura y ya con un Gobierno del PSOE, llegó como Ministro de Exteriores Josep Borrel, pero el no poder ejercer una acción de gobierno obligó al presidente a convocar nuevas elecciones, y tras estos comicios llegó la ministra González Laya, quien pienso que ‘ha entrado con el partido a punto de terminar’. Espero que en estos últimos minutos que quedan le dé tiempo a que salga todo bien.

¿Qué opina de las declaraciones de la Ministra Laya de que a pocos días del Brexit definitivo, todavía “sigamos conversando” sobre Gibraltar?

La sensación que tengo, y ojalá no me equivoque, es que la ministra está jugando sus cartas. Si yo fuera ministro de Exteriores, que ni lo soy ni lo quiero ser, posiblemente estaría agotando la negociación hasta el mismo día 31 de diciembre. Siendo probable que en la víspera de la cena de Nochevieja nos encontremos una rueda de prensa de la ministra hablando de que se ha llegado a un acuerdo en X términos, o que incluso se ha acordado darse tres meses más para seguir negociando. Como le he dicho, lo poco que sé es a través de los medios de comunicación, y a pesar de tener contactos en el ministerio de exteriores, no he querido llamar porque intuyo que estarán en un momento de máxima tensión y cualquier interlocución de alguien que esté fuera de ese contexto podría interpretarse como una presión o un intento de inmiscuirse en algo que nos excede.

¿Cuál sería la solución ideal de esta situación?

Aquí voy a hacer referencia a la literatura, concretamente a El gatopardo, cuyo leitmotiv es ‘cambiar todo para que nada cambie’, me explico; yo quiero que cambien muchas cosas, pero lo verdaderamente cierto es que, con las circunstancias que tenemos, Gibraltar es la principal “fábrica” que tenemos en La Línea, y por eso llevamos trabajando durante estos cinco años por tener una economía complementaria a la del peñón y no una dependiente, como la que tenemos ahora. Y por ello estamos esforzándonos en cambiar la ciudad y adaptarla a los nuevos tiempos que corren y a los que están por venir. Pero, en resumidas cuentas, me gustaría que se mantuviera el statu quo de los trabajadores y que se garantizase el libre paso fronterizo. Si se mantuviese este último, en varios meses los inversores verían a La Línea con otros ojos.

Por el contrario, ¿Cuál sería la peor de las resoluciones?

Si nos vamos a un escenario catastrofista total, que no se va a dar, sería el cierre de la frontera. Esta opción considero que no se va a dar por ser España una Democracia consolidada, y aparte por las buenas relaciones comerciales entre Reino Unido y España, al igual que la pertenencia a la misma alianza defensiva como es la OTAN. Ahora bien, imaginemos un escenario muy malo, pero posible; y es, como hemos comentado antes, que a los trabajadores se les deje pasar y a los visitantes se les pongan muchas restricciones que frenen la fluidez del paso fronterizo, provocando infinitas colas tanto para entrar como para salir de Gibraltar.

«Tras el Brexit, necesitamos que se ponga la lupa en La Línea»
Frontera de Gibraltar. / María José López - E.P

La situación en la que se encuentra el Brexit ahora mismo ¿afecta a su intención de convertir a La Línea en una ciudad autónoma?

Nosotros teníamos la intención de enviar el tema de la ciudad autónoma al pleno del mes de marzo, pero por diferentes motivos, algunos conocidos, no se pudo. Gracias a Dios que no lo llevamos, porque se habría visto diluida por completo... Nosotros lo que íbamos a pedir es la autorización para realizar una consulta popular ¿en qué condiciones de sanidad hago yo una consulta popular?... La idea que tenemos es la siguiente; esperar a ver cómo evoluciona la crisis sanitaria y a partir de ahí plantear el objetivo de que el gobierno nos autorice. Considero que en La Línea se dan unas condiciones especiales, que cabría enclavar dentro del Artículo 107/3 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, y que no supondría romper vínculos sentimentales con Andalucía o con Cádiz, sino darnos los instrumentos adecuados para luchar contra la situación que, está claro no se da en ninguno de los municipios de España.

Siendo realista, ¿Qué perspectiva de futuro tiene?

La sensación que yo tengo es que vamos a llegar a un acuerdo, el cual se va a firmar in extremis, y va a contener matices. Obviamente, habrá unos primeros momentos de descontrol, donde se generarán algunas colas, se deberán terminar las obras de la frontera y creo que a la vuelta de un año tendremos una situación, espero, asimilable a lo que tenemos ahora, que vendrá acompañado de un lógico ajuste a ambos lados de la frontera.

«Tras el Brexit, necesitamos que se ponga la lupa en La Línea»
Imagen aérea de La Línea de la Concepción y Gibraltar / cadizturismo.com

Para concluir, ¿Qué mensaje le gustaría mandar a las autoridades y a la ciudadanía en general?

Tras el Brexit, necesitamos que aquí se ponga la lupa, que se vean los problemas que tenemos, los cuales son más complejos de lo que parecen. Esto no se arregla, en caso del narcotráfico, mandando más agentes de la Policía Nacional o de la Guardia Civil, hay que llevar a cabo una actuación integral donde se impulsen planes de empleo, de formación, se actúen con trabajadores sociales en las zonas más desfavorecidas de la ciudad y se intenten reconducir comportamientos que pueden llegar a verse como normales en estas barriadas. A partir de ahí se debería ir generando las condiciones para que haya una alternativa de encontrar trabajo en sectores productivos legales. La Línea es España, y La Línea es Andalucía, y aun así se nos trata como ciudadanos de tercera y en ocasiones somos víctimas de políticas de estado donde acaba pagando siempre el más débil, que por desgracia siempre somos nosotros.

«Pese a todo lo que se suele publicar en algunos medios de comunicación, llegando incluso a tachar a La Línea como “La Medellín del Siglo XXI”, hay que destacar que La Línea de la Concepción es una ciudad acogedora, con sus problemas, igual que todas, pero en la que se vive bien, con un clima estupendo, una gastronomía espectacular y una importantísima relevancia cultural, por no hablar de su prometedor futuro, por el que está luchando día a día el equipo de gobierno municipal. Solo queda dar una advertencia; el que prueba», repite.


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