Toros
Sevilla no se enteró de la naturalidad de Pablo Aguado frente al triunfalismo de Roca Rey
Roca Rey cortó una oreja al toro de más opciones de la corrida decepcionante de Domingo Hernández

Pablo Aguado da un derechazo. / Lances de Futuro
Que difícil es torear después de la tarde histórica de Morante. Aún retumbaba en las bóvedas de la Maestranza el eco de los olés, de la emoción y del manicomio que formó el de la Puebla 24 horas antes. Era una tarde de expectación esta séptima de abono, en la que se colgó el “no hay billetes”, coincidiendo con el viernes de preferia. Eso se tradujo en mucho público poco habitual que aprovechó para asistir a los toros y muy pocos aficionados al arte de Cúchares.
Se notó en el recibo capotero de Pablo Aguado. No se enteraron de la naturalidad pasmosa con la que lidió a Cafetero. Seis verónicas ralentizando al animal. Porque el toreo es eso: citar, templar y mandar. Aguado lo consiguió con su leve capote. Y pequeño, por cierto, si lo comparamos con el de Talavante. Le replicó al extremeño por chicuelinas girando entre su cuerpo. Bellísimas las dos primeras y apoteósica la tercera, con los picos de las telas, que adormiló al animal.
Con la muleta no pudo rearmar faena por la mansedumbre del animal de Domingo Hernández. Bonito el inicio con molinetes, trincherazos y derechazos. Nos dejó con ganas de más, a pesar de los intentos de Aguado por sostener al toro huidizo. Entre medias le pegó algún natural de calidad aprovechando la querencia a tablas.
La misma calidad tuvieron los naturales al sexto de la tarde. Aguado intentó convencer a Embajador, carente de emoción y casta. Se colocó en la distancia corta. Citó con la muleta retrasada al hilo del pitón y compuso la figura con mucha torería. En uno de los cites, se vio sorprendido por el animal volando por los aires. Por suerte no le hirió. Y ahí surgió la improvisación de la faena. Atacó al animal con la voz y el zapatazo para hilvanarlo. Se ganó el premio con una faena breve y llena de detalles: torerísimo los remates y un cambio de mano a pies juntos. Recordó al añorado Pepe Luis Vázquez. El presidente no otorgó la oreja a pesar de tener mayor calidad artística su faena que la de Roca Rey.
Roca Rey lidió el toro con más opciones de la tarde
Era uno de los reclamos de la tarde. Se vio en el quinto del encierro. Una faena intermitente con la muleta en la que el peruano no se acopló a la movilidad de Veronés, el animal con más opciones del festejo. Tandas rectilíneas, citando al toro con la pierna retrasada y ligando al animal. Por la izquierda se sucedieron los enganchones y toques bruscos. Faltó suavidad y más temple en la muñecas de la máxima figura del toreo. Subió el tono de la faena con otra tanda con la diestra que se apretó un poco más con el toro.Fueron derechazos mecánicos en los que Roca Rey buscaba el circular y los alternaba con martinetes para llegar arriba. Un desarme en el pase de pecho y el posterior golpe del bombo de la banda de música diluyó la faena. Finalmente, mató de estocada tendida que escupió el animal y el público le pidió la oreja con insistencia. Un triunfalismo fuera de lo común que reina durante esta temporada en la Maestranza. El rigor de la plaza debe subir.

El diestro Roca Rey con el trofeo conseguido ante el segundo de su lote durante la corrida de séptima de abono. / RAÚL CARO / EFE
En su anterior toro, no tuvo suerte con el manso que le tocó. Dio una infinidad de capotazos, sin suerte, en los primeros tercios para mantener al manso. El animal no quería guerra. Ordenó a Manuel Cid a que se moviera al tendido 9 para picar con oficio al animal. Aprovechó Aguado para enseñarle las virtudes del morlaco al Cóndor. Cuatro verónicas con la figura erguida echando los brazos por delante y una media para abrir boca entre los aficionados.
Roca Rey porfió su labor por ambos pitones. Tuvo mayor éxito por la diestra ligando dos tandas rectilíneas, aunque carentes de pellizco, haciendo sonar la banda de Música del Maestro Tejera. Al natural, el torero tomó más precaución tocando fuerte con la muñeca. Se diluyó la faena y fue rematada con una estocada delantera y algo caída. Silencio.
Dos silencios para Talavante
Poco va a recordar Talavante su presencia de este viernes en la Maestranza. Con un lila y oro, mismo color que en la Puerta del Principe de 2007, lidió su primer compromiso en la temporada sevillana. Su paso fue intrascendente en su primero y defensivo en el cuarto. Muchos muletazos sueltos, enganchones y una enorme desidia, como si la cosa no fuera con él. Y encima no le embistieron ninguno de sus toros. Fue infumable ver la predisposición de su tarde. Con la larga lista de toreros que hay en el banquillo…
Ficha del festejo
Real Maestranza de Caballería de Sevilla – Corrida de toros. Séptimo festejo de abono. Lleno de "no hay billetes" . Toros de Domingo Hernández.
- Alejandro Talavante, silencio y silencio.
- Roca Rey, silencio y oreja.
- Pablo Aguado, silencio y vuelta al ruedo tras petición.
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