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«A Borges le encantaba Andalucía»

En el 30º aniversario del fallecimiento de Jorge Luis Borges, la viuda de este escritor universal inaugura en la sala Murillo de Cajasol una gran exposición conmemorativa

23 oct 2016 / 00:26 h - Actualizado: 21 oct 2016 / 11:28 h.
"Literatura"
  • María Kodama, presidenta de la Fundación Jorge Luis Borges, en la exposición que se dedica al autor en Sevilla. / José Luis Montero
    María Kodama, presidenta de la Fundación Jorge Luis Borges, en la exposición que se dedica al autor en Sevilla. / José Luis Montero
  • Claudio Pérez Míguez y Raúl Manrique Girón, en la muestra ‘El infinito Borges’. / J. L. Montero
    Claudio Pérez Míguez y Raúl Manrique Girón, en la muestra ‘El infinito Borges’. / J. L. Montero

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María Kodama visita Sevilla para inaugurar la exposición El infinito Borges en homenaje al 30° aniversario de la muerte del autor.

Treinta años de trabajo continuo y minucioso que María realiza desde la Fundación Internacional Jorge Luis Borges para cuidar y difundir la obra de uno de los autores más importantes de la lengua española.

—¿Qué recuerdos tienes de esta ciudad?

Es una ciudad donde yo he estado hace muchos años, me gusta muchísimo porque es un entrecruzamiento de distintas culturas y eso hace que su proyección sea más rica que aquellos lugares que están circunscriptos a una sola cultura. Estuve con Borges y después estuve sola. A Borges le encantaba, y le encantaba Andalucía, justamente por esa mezcla del mundo español y árabe, que realmente ha hecho de este lugar un sitio único.

—Hay una foto mítica de Borges y Torrente Ballester en la terraza del Hotel Doña María cuando estuvieron aquí en 1984 para las conferencias de la Universidad Menéndez Pelayo.

—Si, desde esa terraza se ve espléndida la Giralda y me acuerdo que fue muy divertido porque Borges le prestó su bastón a Torrente Ballester y él le prestó el sombrero y Borges salió en una de las fotos con el sombrero de Torrente Ballester.

—¿Qué otras ciudades de Andalucía le gustaban a Borges?

—Le gustaba mucho Granada, y por supuesto la Alhambra, fuimos varias veces allí. En Granada le hicieron un lindísimo homenaje a Borges colocando en la Alhambra un mármol con un poema de Borges. Un homenaje realmente precioso.

—Al año siguiente de la muerte de Borges, creas la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, en Buenos Aires, en una casa de la calle Anchorena, que es muy especial. Cuéntanos por qué.

—Esa casa linda con el jardín donde Borges escribió mi cuento preferido, Las ruinas circulares. Yo leí ese cuento cuando tenía diez años, lo encontré en mi casa, en una revista que seguramente era Sur, no recuerdo, y abro y leo: «Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche». Y yo pensé ¿qué es esto? Y lo leí hasta el final. Me atrapó a los diez años y sigue atrapándome todos los días. En un reportaje que le hizo Victoria Ocampo a Borges, ella le habla de una casa y Borges le dice que en esa casa de la calle Anchorena él escribió Las ruinas circulares en una semana. «Yo trabajaba, comía con mis amigos, caminaba, pero lo único que yo quería era volver para escribir ese cuento porque nunca, ni antes ni después, pude escribir algo con la intensidad con que yo viví e hice ese cuento». Y esa intensidad es lo que sintió una chica de diez años que no entendió nada pero percibía esa intensidad que, como él mismo dice, ni antes ni después volvió a sentir. Años después, descubro que la casa de al lado está en venta y desde la terraza se ve el jardín donde Borges escribió Las ruinas circulares. Allí están desde entonces la Fundación y el Museo Borges.

—En estos treinta años de trabajo en el cuidado y la difusión de la obra de Borges, ¿qué experiencias recuerdas de manera especial?

—Una exposición que hice en el Palais de Glace, por el impacto que produjo. Una retrospectiva de la obra de Borges con todas las vitrinas hechas en forma de libro. Produjo un impacto muy fuerte que, incluso años después, la gente me paraba por la calle para contarme cómo habían disfrutado esa exposición. Y otra cosa que recuerdo con mucho cariño es un congreso que se hizo en Mar del Plata en la casa de Victoria Ocampo y yo encontré un escultor de arena. Lo contacté para que hiciera una escultura de arena en Mar del Plata, fue muy complicado porque él hacía las esculturas solamente con las manos y con agua. Fue maravilloso porque hizo un laberinto con unas figuras espléndidas, y al atardecer, todos estábamos en silencio viendo cómo el mar, como una metáfora de la vida, de todo el esfuerzo que hacemos y que al final, la nada, entonces el mar iba llevándose todo eso, maravilloso.

—Desde la Fundación Borges también continúas editando las revistas Prisma y Proa que Borges creó en 1921 y 1922 para difundir la poesía y la prosa a los dos lados del mar. En lengua española son las revistas literarias más antiguas que existen.

—Si, es una labor muy importante para difundir autores de poesía y prosa para que sean conocidos de uno y otro lado del mar.

—Borges publicó su primer poema Himno del Mar, en la revista sevillana Grecia, en 1919 y ahora esta ciudad le rinde homenaje en el 30° aniversario con la exposición El infinito Borges, en la sala Murillo de Cajasol. Háblamos de este lazo entre Sevilla y Borges.

—Después de la publicación de ese poema, Borges conoció a Rafael Cansinos Assens, a quien consideró toda su vida un maestro, es decir que la presencia de Sevilla es muy especial para Borges. La exposición que han montado aquí en Sevilla es algo realmente extraordinario, Claudio Pérez Míguez, Raúl Manríque Girón, con tu colaboración, es un magnífico homenaje que le rinde Sevilla a Borges en este edificio maravilloso de la Fundación Cajasol. Estoy llena de felicidad.

—Viniste especialmente a inaugurar esta exposición y ahora regresas a Buenos Aires donde recibirás una condecoración muy especial.

—Si, el 31 de octubre recibo la Orden del Sol Naciente con rayos de oro y plata de Su Majestad el Emperador por la labor de difusión de la cultura japonesa que yo hago a través del premio de haikus para estudiantes de colegio secundario desde hace muchos años. Es una condecoración muy importante para mí, por mi padre. Y después hay homenajes a Borges en Uruguay y después en Grecia y después en Washington y después en Nueva York, que ahí se cierra el ciclo.

—¿Y cuándo vuelves a Sevilla?

—En abril, me dicen que no puedo perderme la Feria. Tengo muchas ganas de venir y vivir esa experiencia tan divertida y maravillosa.


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