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Adiós a Caballero Bonald, el último poeta de Doñana

Fallece esta mañana, a los 94 años, el Premio Cervantes jerezano 2012, integrante de la Generación del 50 que poetizó este territorio andaluz también desde la novela y el ensayo

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
09 may 2021 / 10:31 h - Actualizado: 09 may 2021 / 10:45 h.
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  • Adiós a Caballero Bonald, el último poeta de Doñana

Ha muerto José Manuel Caballero Bonald, el último gran escritor de la Andalucía profunda, culta y jonda. Lo ha hecho a sus 94 años, después de toda una vida entregada no solo a la creación lingüística a través de todos los géneros a su alcance, sino a la recreación en todas sus facetas populares, como el flamenco, cuya magna obra Archivo del cante flamenco rescató las voces de aquellos maestros que estaban entonces, a mediados de la década de los 60, a punto de desaparecer. Su ensayo de 1975 Luces y sombras del cante flamenco fue igualmente providencial en la dignificación de este arte en una época de tantas transiciones. El autor de la novela Ágata ojo de gato (1974), que inauguraba en España toda la potencia de su prosa barroca en plena efervescencia del boom hispanoamericano, que tan bien conocía, ha fallecido en su casa de Madrid esta mañana, según ha informado su mujer, Pepa Ramis, que llevaba ya más de dos años siendo su portavoz.

Adiós a Caballero Bonald, el último poeta de Doñana

Caballero Bonald fue, desde Andalucía, el poeta más destacado de cuantos se presentaron ante la tumba de Antonio Machado en Colliure, en 1959, para conmemorar la muerte del maestro e inaugurar así la llamada Generación del 50. Con él no solo estuvieron Blas de Otero, sino José Agustín Goytisolo, Ángel González, José Ángel Valente, Jaime Gil de Biedma o Carlos Barral, que hace años le precedieron en el viaje definitivo. Para entonces, el poeta jerezano, hijo de un cubano criollo y una señorita de ascendencia francesa asentada en Andalucía desde mediados del siglo XIX, había ganado el Premio Adonáis por su primer libro, Las adivinaciones (1952). Había estudiado Náutica en Cádiz y luego, entre Sevilla y Madrid, Filosofía y Letras, lo que le permitió al poco tiempo enseñar Literatura en Bogotá (Colombia), en cuyo continente se cocía lo más efervescente del llamado boom hispanoamericano, con autores de primer nivel como Vargas Llosa, García Márquez o Carlos Fuentes, entre otros. Al regresar de Colombia precisamente intensificó el uso de la literatura como lucha antifranquista, como habían auspiciado las directrices del Partido Comunista en el que, sin embargo, nunca llegó a militar.

En 1962 publicó su primera novela, Dos días de setiembre, que trataba sobre las relaciones entre los desamparados de la campiña jerezana y los señoritos de las bodegas. Aquella novela ganó el Premio Biblioteca Breve e impulsó al escritor hacia su consagración. Una década después, tras los poemarios Memorias de poco tiempo (1954), Anteo (1956) o Pliegos de cordel (1963), llegó la novela Ágata ojo de gato, que le valdría el premio Barral y el de la Crítica. En 1981 recibió el Premio Ateneo de Sevilla por su novela Toda la noche se oyeron pasar pájaros.

Caballero Bonald, que impartió clases y conferencias por medio mundo, recibió en 2005 el Premio Nacional de las Letras Españolas. En 2012, el Premio Cervantes. Ese mismo año publicó una de sus mejores obras, una autobiografía en verso, Entreguerras. El año pasado contrajo el coronavirus, pero lo superó y se siguió dedicando a sus preocupaciones familiares, cuyo epicentro tenía desde hacía tantos años en Sanlúcar de Barrameda, desde donde oteaba su mítica Argónida, esa Doñana real de la que ha profetizado que no desaparecerá.

En 1998 se creó en Jerez la Fundación que lleva su nombre, en la casa en que nació. Desde hace una década, parte de su legado permenece en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes y verá la luz en 2051, cuando se cumpla el 125 aniversario de su nacimiento.


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