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Cayetano de Acosta y Juan de Espinal, los grandes artistas de los arcángeles en la Sevilla del XVIII

Hoy se celebra la festividad de los santos Miguel, Gabriel y Rafael

29 sep 2021 / 04:00 h - Actualizado: 29 sep 2021 / 04:00 h.
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  • Iglesia del Salvador. San Miguel y sus Ángeles.
    Iglesia del Salvador. San Miguel y sus Ángeles.

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Grandes artistas del siglo XVIII, como Cayetano de Acosta (1709-1778) y Juan de Espinal (1714-1783), han representado magistralmente en numerosos monumentos de Sevilla y su provincia a los santos arcángeles. El 29 de septiembre, festividad de San Miguel, San Gabriel y San Rafael, damos a conocer las magníficas obras que el escultor portugués y el pintor sevillano realizaron en su época sobre esta temática y que forman parte del rico patrimonio histórico-artístico sevillano.

A lo largo de la historia numerosos artistas han reflejado en sus obras figuras angélicas, bellas criaturas divinas. El teólogo Dionisio Aeropagita, autor de la Jerarquía Celeste (s. VI), estableció una clasificación de nueve coros angélicos agrupados en tres jerarquías que se convirtió en canónica y fue admitida por el Papa San Gregorio El Grande hacia el año 870. La primera jerarquía está formada por serafines, querubines y tronos. La segunda la integran dominaciones, virtudes y potestades. La tercera jerarquía incluye a los principados, arcángeles y ángeles; encargados de ejecutar las órdenes de Dios sobre las naciones y las personas, símbolo de la voluntad divina.

Cayetano de Acosta y Juan de Espinal, los grandes artistas de los arcángeles en la Sevilla del XVIII
Museo de Sevilla. San Miguel. / Juan de Espinal

La palabra arcángel traducida del griego significa «mensajero principal». Los arcángeles son los príncipes de los ángeles y, según recoge San Isidoro, son los enviados principales de Dios, bajo cuyas órdenes se indican los deberes que debe cumplir cada uno de los ángeles.

A través de la Biblia conocemos los nombres de Miguel, Gabriel y Rafael, declarados santos por la Iglesia romana. Libros apócrifos, como el Libro de Enoc y el Libro de Esdras, nombran a otros arcángeles como son Uriel, Baraquiel, Seatiel y Yehudiel, pero no están reconocidos canónicamente. El Concilio de Letrán del año 756 limitó el culto a los tres arcángeles canónicos para evitar invocaciones sospechosas.

El padre jesuita Francisco García escribió a finales del XVII tres exhaustivos tratados denominados San Miguel el Primer Ministro de Dios, San Gabriel el Embajador de las buenas nuevas y San Rafael el Médico perfecto. El primero de la jerarquía es San Miguel, ya que es el príncipe de los ejércitos celestiales, el más próximo a Dios y el protector de la Iglesia que lucha contra el mal; el segundo es San Gabriel, el nuncio divino y el más vinculado a la Virgen María por anunciarle que sería concebida por obra y gracia del Espíritu Santo; y el tercero San Rafael, considerado como la Medicina de Dios.

Cayetano de Acosta y Juan de Espinal, los grandes artistas de los arcángeles en la Sevilla del XVIII
Iglesia de San Juan Bautista de Écija. / Juan de Espinal

La devoción angélica durante la Edad Media y el Renacimiento se proyectó en el arte con representaciones de los ángeles y arcángeles inspiradas en los pasajes bíblicos. En los siglos XVI y XVII encontramos a los arcángeles encarnados en retratos en serie. Aparecen localizados en iglesia y conventos de España conjuntos de cuadros de arcángeles canónicos y no canónicos que cuentan con la complacencia real. Durante el XVIII, ya consolidada este elevada y hermosa temática religiosa, proliferarán las manifestaciones plásticas de estilo barroco de la triada arcangélica compuesta por San Miguel, San Gabriel y San Rafael.

En Sevilla capital y provincia esta temática tuvo su mayor proyección artística durante el Barroco, periodo donde era muy abundante esta iconografía tanto en pintura como en escultura y donde los arcángeles eran símbolo de protección en las comunidades religiosas y auténticos intercesores y mensajeros entre Dios y la humanidad.

En este sentido, vamos a destacar a dos grandes artistas de arcángeles, prácticamente coetáneos que además se conocieron y trabajaron juntos, ya que Juan de Espinal fue asiduo colaborador del maestro lusitano Cayetano de Acosta. Para el convento de las clarisas capuchinas de Santa Rosalía, situado en la calle Cardenal Espínola de Sevilla, Espinal ejecutó diversos trabajos con Acosta. En la iglesia del cenobio se venera en el manifestador del altar mayor una talla de San Miguel, cuya autoría está atribuida con seguridad a Acosta y realizada entre 1761 y 1763. Es de estilo barroco y el arcángel exhibe indumentaria militar y somete al diablo que arde en llamas. Por su parte, en la escalera de acceso al antiguo noviciado están colocados tres grandes lienzos de los arcángeles canónicos. Estas bellas pinturas son probablemente obra de Juan de Espinal.

Cayetano de Acosta y Juan de Espinal, los grandes artistas de los arcángeles en la Sevilla del XVIII
Iglesia del Salvador. San Miguel y sus Ángeles.

El Palacio Arzobispal de Sevilla alberga, sin duda, dos de las mejores y más espectaculares representaciones de San Miguel y San Gabriel elaboradas por Espinal. En las paredes de las dependencias del antecomedor se muestran dos grandes cuadros donde podemos admirar la elegancia y el porte de los dos arcángeles. Son lienzos, cada uno de 1,93x1,25 m. realizados por el pincel del genial pintor sevillano en la segunda mitad del XVIII y encargados por el arzobispo de Sevilla, Francisco Javier Delgado y Venegas.

La pintura El Arcángel San Gabriel (1778-81) está muy conseguida, en consonancia con el simbolismo que representa. El nuncio de Dios aparece en solitario, va caminado en el cielo con el pie izquierdo adelantado sobre un fondo de nubes; destaca la serena tranquilidad que emana de su rostro. En la mano derecha lleva la vara de azucenas, emblema mariano, y en la izquierda sujeta un cetro, insignia de su dignidad como enviado divino. En el otro lienzo, titulado Arcángel San Miguel la figura celestial parece que posara sutilmente para Juan de Espinal, destacando su elevada nobleza.

En el Museo de Sevilla también podemos contemplar en la Sala XI-XIII la pintura San Miguel Arcángel, obra de Espinal y fechada en 1780. Es un sobresaliente óleo sobre lienzo (91x64 cm.) que procede de la colección del Palacio Arzobispal y fue adquirido por la Junta de Andalucía en 1990. Esta composición del arcángel es casi idéntica a la original de este artista que se conserva en dicho palacio, pero es de menor tamaño.

En la sala de exposición que alberga el Hospital de Pozo Santo hay depositada una pequeña pintura de San Miguel, fechada hacia la segunda mitad del XVIII, elaborada por un artista anónimo de escuela sevillana, perteneciente al taller de Espinal. Es copia de los lienzos originales, expuestos en el palacio Arzobispal y en el Museo de Bellas Artes.

En la Iglesia de San Antonio Abad (vulgo El Silencio), accedemos a la nave contigua del lado de la Epístola y vemos a San Gabriel representado en una pintura de la Anunciación, atribuida al círculo de Espinal.

En la provincia de Sevilla podemos admirar una notable pintura del gran artista sevillano Juan de Espinal, titulada Los Tres Arcángeles con el Ángel de la Guarda, fechable en el tercer cuarto del siglo XVIII. Se encuentra en Écija, en la Iglesia de San Juan Bautista, sobre la puerta de la capilla sacramental. Es una composición de gran calidad y belleza, con una iconografía poco común en pintura, ya que son escasas las imágenes en las que aparecen juntos los cuatro espíritus celestiales (conocidos popularmente como «los cuatro arcángeles»). Nos encontramos con una obra artística importante, desde el punto de vista artístico y devocional.

Mostramos ahora a otro de los grandes artistas que han representado a los arcángeles. Se trata de Cayetano de Acosta, uno de los escultores más destacados de la Sevilla del siglo XVIII. Una de sus obras más representativas e impresionantes es el retablo mayor de la Transfiguración, situado en la Iglesia Colegial del Divino Salvador de Sevilla. Es un colosal retablo barroco de la Sevilla de Carlos III, última expresión del arte rococó y obra póstuma del escultor portugués. La ejecutó en la segunda mitad del XVIII, entre 1770 y 1779, un año después del fallecimiento de su autor, acontecido el 24 de abril de 1778. El conjunto escultórico, presidido por la escena de la Transfiguración del Señor en el Monte Tabor, está flanqueado de una serie con cuatro grupos angélicos encabezados por los arcángeles San Miguel, San Gabriel, San Rafael y Uriel y acompañados por bellas parejas de ángeles que portan atributos relacionados con el poder divino. Arcángeles y ángeles giran la cabeza hacia la izquierda para contemplar a Dios y el misterio de la Transfiguración.

El interior de la Capilla Sacramental del Divino Salvador, a la que se accede habitualmente por el Patio de los Naranjos, contiene esculturas de bulto redondo de San Miguel, a la izquierda, y San Rafael, a la derecha, acompañados de ángeles que muestran motivos eucarísticos. Ambos arcángeles, apoyados sobre nubes, son autoría de Acosta en el año 1760, elaborados mármol y decorados con pan de oro.

Seguimos el recorrido por la Iglesia del Sagrario de la Catedral, donde se encuentran las esculturas de los tres arcángeles a tamaño natural y de mármol blanco. Concretamente las imágenes están ubicadas en el Retablo de la Virgen del Rosario, donde contemplamos a San Miguel en el ático coronando el altar. Acompañando a la Virgen están San Gabriel, en el lateral izquierdo, y San Rafael, en el derecho. Las tres grandes figuras aladas aparecen posadas sobre nubes, fueron esculpidas por Acosta entre 1749 y 1753, son de estilo barroco y de una gran belleza y vistosidad. Según recoge Alfonso Pleguezuelo, uno de los mayores expertos del artista portugués, este conjunto escultórico es una de las obras más logradas de Acosta y recuerdan a los ángeles de Bernini.

En Osuna también dejó su huella el genial escultor afincado en Sevilla. En concreto, se trata del magnífico grupo escultórico de San Rafael y Tobías, atribuido a Cayetano de Acosta hacia 1770-79 e inspirado en la escena del río Tigris del Libro de Tobías. Está expuesto en la Capilla de San Arcadio, antigua ermita del patrón de este municipio sevillano, anexa al Instituto de Enseñanza Secundaria «Francisco Rodríguez Marín». En la cabecera de la Epístola se localizan ambas esculturas barrocas, a tamaño natural, situadas en altar propio. Sobresale la figura del arcángel, con amplias alas desplegadas y rico estofado con estampación floral y vegetal, que mira al muchacho mostrándole su protección divina.


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